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Por Andalucía arranca la campaña con un Maíllo exultante: “Me siento presidente de la Junta, no me pongo límites”

Carla Rivero

Sevilla —
30 de abril de 2026 20:54 h

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El día llegó, Por Andalucía se lanza a las calles para pedir el voto de cara a las elecciones del 17 de mayo con miles de voluntarios repartidos por las ocho provincias bajo el mantra pueblo a pueblo, puerta a puerta, y Antonio Maíllo no quiere menos que ser presidente del próximo gobierno andaluz. No se resigna a estar a la izquierda del PSOE o hacer coalición con Adelante Andalucía, ni aguantar en la bancada de la oposición otra legislatura del PP, sino que, confiado y exultante, lanzó el siguiente mensaje: “Me siento presidente de la Junta de Andalucía si se me da el apoyo popular, no me voy a poner límites, vamos a ser la sorpresa”. El objetivo final es repetir y mejorar “otro julio de 2023”.

La confluencia de los siete partidos de izquierda presentó a su candidato en la Alameda de Hercúles, en el corazón de Sevilla, con la invitación a “cambiar el guion” y el rumbo de los ocho últimos años para que la izquierda vuelva al poder. Al contrincante popular, Juanma Moreno, le criticó con dureza el intento por desvincularse de Vox tras haber pactado con la formación de ultraderecha y haber cedido a los compromisos que imponía, como la “bajada masiva de impuestos a los súper ricos”, al igual que “la privatización de los servicios públicos” y “dar barra libre a los fondos de inversión, que tensionan la vivienda y se quedan con la tierra fértil andaluza para instalaciones fotovoltaicas”. Una serie de críticas para las que advierte que no le temblará el pulso a la hora de “revertir” las actuaciones del PP y gobernar para “la mayoría social”.

Con especial énfasis en la dependencia, Maíllo reivindicó el espíritu andalucista ante los asistentes y sacó pecho de la experiencia de 1.000 concejales repartidos en las gobiernos municipales. Acompañado por Ana Aranda, coordinadora provincial de IU Sevilla, junto a Alejandra Durán y Francisco Martínez, los dos siguientes miembros en la cadidatura de Por Andalucía, también invitó al escenario improvisado a dos trabajadoras del servicio de dependencia, Raquel y Lorena. “No tenemos las ayudas técnicas necesarias ni se valoran los domicilios, cargamos como mulas y se utiliza a las personas dependientes como euros y a nosotras como números”, resaltaron.

“¡Vamos con Maíllo!”

La dependencia significa vulnerabilidad, atención, el cuidado esencial, subrayaron, y puede afectar a cualquier persona en el momento más inesperado de su vida. “Luchamos porque nuestros servicios sean 100% gestionados por los servicios sociales, pero hoy están externalizados en empresas privadas sanguinarias”. Al respecto, Maíllo avanzó que es inviable que se superen los 180 días de espera para la resolución en dependencia y alentó a que “sí se puede” cumplir con los plazos marcados por la ley.

Otro dardo que lanzó al del PP fue relativo a la bonanza económica: “El debate no es si hay dinero o no para financiar los servicios o las políticas de vivienda, el debate está en dónde se pone el dinero”. Las promesas que lanza el candidato son ambiciosas, como robustecer la sanidad para la implentación de un servicio en 48 horas para la atención primaria o que den los recursos necesarios para que no haya otra crisis de cribado de cáncer “o de cualquier otra enfermedad, la vida va en esto”, al igual que aplicar la ley de vivienda y declarar 333 municipios andaluces como zonas tensionadas o garantizar la educación pública. “Queremos un gobierno libre de corrupción, porque es la única manera de dignificar Andalucía”, aseveró.

Alternativa al PSOE

El público de Maíllo se reparte entre distintas generaciones. Más mayores, más jóvenes, mediana edad, la franja de edad se amplifica y los gritos de “¡Illo, illo, illo, vamos con Maíllo!” acompañaron los aplausos de un final en el que se pidió el voto tanto para los que confiaron por primera vez en la confluencia del año 2022 y a quienes dudan de la consecución de las políticas del PP andaluz. Incluso, de la figura de María Jesús Montero liderando al PSOE en esta nueva etapa en la que ni los barómetros del CIS ni la macroencuesta del Centra dan la victoria a la ex vicepresidenta del Gobierno de coalición e, incluso, la colocan en valoración como candidata por debajo de Moreno.

La coalición de Por Andalucía, formada por Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Podemos, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Alternativa Republicana, Partido Verde y Alianza Verde, se logró in extremis el Jueves Santo. Un toma y daca con Podemos que, finalmente, ha dado la siguiente confección de las cabezas de lista por provincias: María Jesús Amate (Almería); Esperanza Gómez (Cádiz); Rosa Rodríguez (Córdoba); José Antonio Jiménez (Huelva); Ernesto Alba (Málaga); Rafael Sánchez (Granada); y Loli Montávez (Jaén). El programa electoral ejemplifica las políticas que quiere llevar a cabo en 25 claves repartidas en seis áreas estratégicas: sanidad, vivienda, educación, dependencia y servicios sociales, así como economía, sistema productivo y financiación, y medioambiente y derechos sociales. Una batería en contra del “desmantelamiento y la privatización de todos los servicios públicos”.

A la espera de lo que decidan los andaluces, el CIS lanzó una última encuesta sobre los comicios en los que prevé el sorpasso de Adelante Andalucía a la formación de Maíllo, a la que superaría en número de escaños con un José Ignacio García al frente. Un escenario que no contemplan los integrantes de la coalición de izquierdas, que no mencionaron en el arranque de campaña a sus oponentes y tampoco la posibilidad de un pacto que les dé alguna opción de gobierno. Se ven suficientes para ganar, y así seguirá siendo los próximos 15 días de campaña.