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Virus del Nilo, negacionismo y cambio climático

3 de agosto de 2026 21:20 h

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Pues sí, señor Feijóo, y demás 'ayusos', 'abascales' y negacionistas ignorantes de derecha y ultraderecha, el pacto de Estado sobre Cambio Climático es hoy imprescindible para garantizar nuestro futuro. Y ya vamos tarde. Habría que haberlo hecho hace lustros. Las danas, las olas de calor y los megaincendios nos deberían hacer reflexionar, si es que quedara algo de sentido común. Pero parece que una parte del país y ciertos dirigentes ultras lo han perdido. Solo piensan en cómo tomar La Moncloa y derribar al Gobierno legítimo de Pedro Sánchez, al precio que sea, echando por delante a políticos ignorantes y mentirosos, a sabuesos con toga, a algunos militares retirados, y a mercenarios pseudoperiodistas. Las barbaridades que hemos oído a algunos políticos, tras los incendios de Madrid y Ávila, son para retirarles la confianza.

El virus del Nilo empieza a ser un asunto preocupante para la salud pública. La Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía ha confirmdo en las últimas horas cuatro nuevos casos de fiebre del Nilo occidental en humanos, con lo que se elevan a 16 las personas afectadas por este virus, todas en Sevilla. La Junta ha decretado el área de alerta en 19 municipios andaluces y uno de los últimos casos es el de un hombre ingresado por meningoencefalitis. ¡Cuánto debemos a la sanidad pública y qué poco la cuidan algunos de nuestros gobernantes! Entre las recomendaciones de la Junta: usar repelentes de mosquitos de uso tópico, cubrir el cuerpo con ropa clara, pantalones y manga larga y evitar perfumes porque atraen a los mosquitos.

El virus del Nilo Occidental es una flavivirosis de origen subsahariano que produce encefalitis en equinos y también en humanos, pudiendo afectar también a las aves, que actúan como su reservorio natural. El virus transmitido por mosquitos del género Culex se detectó y aisló por primera vez en Uganda en 1937. En 1999 se aisló por primera vez en Norteamérica, donde ha producido mortandad en équidos, aves y humanos. En la península ibérica la incidencia de la mayoría de los casos se da en el sur y en zonas de humedales, donde abundan las aves migratorias y los mosquitos.

En España, en 2024 se registró un brote importante con el resultado de 9 muertos en Andalucía y uno en Extremadura. La mayoría de las infecciones con virus del Nilo Occidental no causan ningún tipo de síntoma. Las infecciones leves en humanos pueden causar fiebre, dolor de cabeza y en articulaciones, con sarpullido e inflamación de los ganglios linfáticos. En un pequeño porcentaje de personas infectadas, la enfermedad puede ser grave llegando incluso a la muerte. Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la Fiebre del Nilo Occidental se halla regulada por la Ley 8/2003 de Sanidad Animal, y por el Real Decreto 779/2023 que establece la comunicación de enfermedades de los animales de declaración obligatoria. La Organización Mundial de Sanidad Animal considera la Fiebre del Nilo Occidental una enfermedad emergente y señala que casi el 80% de las personas infectadas no presenta síntoma alguno.

Un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en 2021, en la revista científica "One Health", indica que el incremento generalizado de las temperaturas como consecuencia del cambio climático favorece la transmisión del Virus del Nilo Occidental.

El mosquito tigre (Aedes albopictus) ha sido detectado en 156 municipios españoles desde 2023. El Ministerio de Sanidad aplica el programa Mosquito Alert basado en IA. El mosquito tigre suele picar de día, a diferencia de los comunes que actúan de noche. Precauciones ante los mosquitos: evitar acumulación de agua en macetas, cubos, abrevaderos, utilizar repelentes, instalar mosquiteras en ventanas, etc. Para combatirlos, son muy eficaces las aves insectívoras: golondrinas, aviones, vencejos, estorninos, gorriones. Respetar a estas aves y proteger sus nidos, es esencial para mantener estas poblaciones que están descendiendo. Una golondrina puede consumir al año un kilo de mosquitos. Un murciélago puede comer entre 600 y 1.000 mosquitos por hora.

Hace años se instalaron en Coria y La Puebla del Río, Sevilla, dos torres de biodiversidad de 12 metros de altura que albergan hasta 300 nidos de aves insectivoras y murciélagos que pueden eliminar a un millón de mosquitos cada día. Sí, han leído bien: ¡un millón de mosquitos cada día! Las torres ideadas por Diego Alves y Ángeles Mora, y diseñadas por el ingeniero de Montes Ivan Casero, están siendo efectivas. La Diputación de Sevilla ha colaborado con las torres y ha instalado cientos de cajas nido en municipios del Bajo Guadalquivir y del Aljarafe para controlar a los mosquitos.

El científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) Jordi Figuerola, que investiga el comportamiento del Virus del Nilo, con un equipo de una docena de personas, señala que desde 2005 se viene extrayendo sangre a caballos en Doñana, y a fochas, en La Cañada de los Pájaros, para ver su incidencia en animales. Figuerola me explica que el cambio climático y el aumento medio de la temperatura hace más resistentes a los mosquitos. Señala también la necesidad de los tratamientos larvicidas en arrozales, antes del verano. Con la red de vigilancia y trampeo, y las cajas nido que desde 2022 aplican la Junta de Andalucía y la Diputación de Sevilla, se detecta y anticipa la presencia del virus. Después de oír a Figuerola, creo que a los mosquitos, como a los incendios, hay que combatirlos en invierno.

Un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona, publicado en 2021, en la revista científica One Health, indica que el incremento generalizado de las temperaturas como consecuencia del cambio climático favorece la transmisión del Virus del Nilo Occidental. Según el estudio, el aumento de las temperaturas debido al cambio climático favorece la expansión del virus y sus mosquitos vectores, y amplía la temporada de reproducción, incrementando las poblaciones de insectos. En los mosquitos comunes, el aumento de la temperatura en invierno propicia que los mosquitos resistan y se propaguen por ausencia de frío. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la UE también señala que el cambio climático favorece la expansión del mosquito tigre en los inviernos más suaves con temperaturas más cálidas y reproducciones más largas.

Señores negacionistas, escuchen a los científicos, abran los ojos, no engañen al pueblo y dejen de hacer el ridículo. Nos enfrentamos a episodios meteorológicos y climatológicos cada vez más extremos. Es urgente un pacto de Estado para mitigar los efectos del cambio climático, y crear un super Ministerio de Emergencia Climática con enfoque sistémico, y consejerías en las CCAA, para afrontar los retos del cambio climático, que destruye la Naturaleza y la vida. ¡Feliz verano!