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Federico, más vivo que nunca con el 27 en el horizonte

Alejandro Luque

17 de agosto de 2026 21:44 h

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Si los poetas fueran valores bursátiles, Federico García Lorca sería lo que los expertos financieros llaman un valor refugio. A diferencia de otros autores que alternan momentos de auge con otros de relativo olvido, el genio de Fuentevaqueros sigue vivo en la memoria de los lectores cuando se cumplen 90 años de su asesinato, y su figura no hace sino agigantarse con el tiempo. Así lo acredita la última oleada de películas, libros y discos inspirados en su obra, así como el goteo de revelaciones sobre aspectos como su vida amorosa o las turbias circunstancias de su asesinato.

Sobre esto último ha sido reeditado recientemente el volumen Los últimos días de García Lorca (Almuzara) de Eduardo Molina Fajardo, periodista fallecido en 1979 que investigó concienzudamente el asesinato del poeta en los años 60, a través de pruebas documentales y testimonios directos. Molina Fajardo sigue los últimos pasos de Lorca desde Madrid, su llegada a la Huerta de San Vicente, el registro que precipitó su salida, el refugio en la casa de los Rosales, la detención, el paso por el Gobierno Civil y el traslado a Víznar. Al hacerlo, dibuja una ciudad atravesada por la sublevación militar, la represión y una red de lealtades, temores y silencios que marcó cada decisión de aquellos días.

También ha visto la luz en fechas recientes Lorca después de Lorca (Renacimiento), el ensayo de la profesora Noël Valis, de la Universidad de Yale, que analiza la figura de Federico como icono cultural y celebridad. Para ello, la autora ha estudiado múltiples artefactos y contextos culturales y literarios que incluyen textos escritos, entrevistas, funerales públicos, cementerios, panteones nacionales, muchedumbres, recitales de poesía, la subcultura gay de la España de los años 20 y 30 del siglo pasado y la comunidad transhistórica de poetas homosexuales asesinados.

“Lorca está íntimamente ligado a una doble identidad, que es a la vez personal y colectiva, sea como poeta del pueblo, icono gay o miembro del club de los poetas muertos. Su fusilamiento al principio de la Guerra Civil fue horroroso, pero también transformativo, poniendo en marcha muchas de las vidas póstumas de Lorca”, subraya la autora.

Una vida en viñetas

También el cómic ha venido evocando puntualmente al genio a través de títulos como La huella de Lorca, de Carlos Hernández y El Torres; Lorca. Un poeta en Nueva York de Carlos Esquembre; Federico García Lorca, de Victoria Plata y Enrique Gallud Jardiel; La araña del olvido de Enrique Bonet; Los caballeros de la Orden de Toledo, de Javierre y Juanfran Cabrera; Residencia de estudiantes, de Susanna Martín Segarra; o Lorquiana de Salva Rubio y María Badía, entre otros.

La última aportación en este campo vino en mayo de Planeta Cómics con el título Vida, obra y martirio de Federico García Lorca, y es fruto de la colaboración entre el biógrafo Ian Gibson y el dibujante Quique Palomo. “Además del gran poeta y dramaturgo, sigue siendo un motivo perfecto de apoyo a la memoria democrática en un momento en que una corriente reaccionaria internacional está ganando posiciones de modo alarmante en nuestra cotidianidad”, afirman. “Su obra se ocupó de atender a la marginalidad, al sentir de los vulnerables, cuestionó la opresión de los poderosos y se opuso al dominio de la tradición. En definitiva, a través de su expresión artística, Federico quiso revolucionar el espíritu de su sociedad”.

Por otro lado, la Fundación SGAE ha convocado la primera edición del Premio SGAE de textos teatrales Federico García Lorca 2026, un nuevo certamen destinado a reconocer la calidad de la escritura dramática y a impulsar la creación teatral en España. La convocatoria, que destaca la faceta de dramaturgo del granadino además de su condición de codirector de la compañía La Barraca, establece una dotación total de 30.000 euros. El texto ganador recibirá 20.000 euros, mientras que se concederán además dos accésits de 5.000 euros cada uno. El concurso está dirigido a autores y autoras socios de SGAE, que podrán presentar una obra teatral original que no haya sido publicada ni estrenada previamente.

Último amor

Asimismo, en octubre llegará a las librerías de la mano de Seix Barral el volumen Recuerdos. Breve historia de un amor de Juan Ramírez de Lucas, considerado el último amor de Federico, bajo edición de Christopher Maurer y Víctor Fernández. Ramírez de Lucas, a quien el poeta llamaba El rubio de Albacete, mantuvo en los primeros meses de 1936 una relación secreta con él que quedó truncada para siempre con el estallido de la Guerra Civil.

Una obra que “con sus recuerdos y documentos, constituye un acontecimiento literario e histórico excepcional: el testimonio directo del hombre que vivió los últimos meses de Lorca en Madrid hasta su partida a Granada, además de receptor de la última carta conocida del autor de Bodas de sangre poco antes de ser asesinado”, adelantan los editores, que enriquecen el libro con materiales que han permanecido inéditos durante casi un siglo, como dibujos, un poema y una carta, fotografías y documentos autógrafos de García Lorca. Cabe recordar que el propio Víctor Fernández rescató esta primavera la correspondencia del autor de Romancero gitano y su familia, bajo el título No te olvides de escribir (Akal), donde el lector descubre ángulos desconocidos del hijo mayor de don Federico y doña Vicenta, y el hermano amoroso y protector de Paco, de Concha e Isabelita.

Pero también la pantalla grande recuerda al poeta universal: mientras llega el estreno, previsto para el próximo 25 de septiembre, de La bola negra, la película de Los Javis inspirada en la obra inacabada homónima de Federico que les valió el premio a la Mejor dirección en el último festival de Cannes, el director Fernando Franco rueda en Granada el largometraje Lorca, que recrea sus últimas semanas de la vida. El reparto encabezado por Nacho Sánchez es completado por Francesco Carril, Stéphanie Magnin, Puchi Lagarde y Pepo Oliva.

Más allá del símbolo

En palabras del guionista Fernando Navarro, “Lorca es la película que llevo toda la vida queriendo escribir. Para un granadino como yo la figura de Federico García Lorca siempre andaba rondando de un modo o de otro. Memoricé sus poemas en el colegio, recorrí los lugares importantes de su vida en el instituto y me hice mayor y aprendí la importancia de la muerte con el Omega de mis queridos Lagartija y Morente. Su muerte es uno de los crímenes más arbitrarios y misteriosos del siglo XX y siempre nos ha perseguido a los que somos de esa ciudad. Hay pocos crímenes sobre los que se haya escrito tanto. Casi siempre usando a Lorca como metáfora y símbolo. Pocas, muy pocas veces, yendo algo más allá”.

A propósito de Omega, la obra magna de Enrique Morente y Lagartija Nick inspirada en los versos de Lorca y Leonard Cohen cumple 30 años y ha propiciado una gira en la que sustituye al maestro su hijo Kiki Morente. “Es una responsabilidad que asumo desde la afición y el respeto, con la idea de llevar este repertorio a un sitio bonito, porque si no, nos come”, adelantaba el joven cantaor a Eldiario.es. “Es un disco imponente, con mucha energía, mucho peso. No es nada fácil”.

El número de enlorquecidos, como tituló Miguel Poveda un disco, crece cada día con las celebraciones del centenario de la Generación del 27 en el horizonte, una efeméride donde Federico tendrá no poco protagonismo. El propio Poveda ha recuperado recientemente su casa familiar en la granadina Acera del Darro, donde viviría desde 1909 hasta precisamente ese año, en que se mudaron a la localidad de Valderrubio. Un inmueble que había permanecido durante años en el olvido, sin rotular siquiera, pero que ahora ha vuelto a llenarse de vida gracias a los buenos oficios del cantaor.

“Estaba haciendo una ruta por la Granada de Federico cuando reparé en este lugar, en el número 50 de la Acera del Darro, que había acogido durante mucho tiempo una peluquería y en ese momento se alquilaba. No me lo pensé un momento, y me lancé”, recuerda el artista catalán, que sigue empeñado en que el poeta tenga una estatua en el corazón de Granada. “Hasta que no vea una escultura de Federico en la Fuente de las Batallas no voy a parar”.