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La historia de la Bolsa de Bielsa pasa del museo a YouTube: cómo evoluciona la forma de contar la memoria histórica

Ahora es posible saber qué fue la Bolsa de Bielsa sin buscarlo. Basta con seguir al documentalista Rubén Díez, Lethal Crysis, por sus documentales de viaje y encontrarse entre sus publicaciones esta historia de la Guerra Civil española. Y es que para muchas personas que vean el vídeo será la primera noticia de aquel episodio de 1938, que provocó el hundimiento del frente de Huesca y el exilio de miles de personas por el paso fronterizo de Puerto Viejo.

El canal de Lethal Crysis casi alcanza los seis millones de suscriptores en YouTube. Aunque esa cifra no equivale a espectadores del documental, da la medida de una capacidad de difusión muy amplia, que transforma las condiciones en las que se cuenta la memoria histórica. El relato local entra en una plataforma global y aparece al lado de videos sobre culturas indígenas, conflictos y aventuras en países remotos.

Díez, conocido por sus reportajes en África y Oriente Medio, combina en este caso, durante 75 minutos, la explicación histórica de la Bolsa de Bielsa con una ruta a pie junto a José Luis Palomeque, vecino del Sobrarbe, y Carlos Vico, experto en supervivencia. Según anunció el propio creador, se trata de su primer trabajo sobre la Guerra Civil española.

En la primavera de 1938, la 43ª División del Ejército Popular de la República resistía aislada en los valles del Alto Cinca, en Sobrarbe, dirigida por Antonio Beltrán, ‘L’Esquinazau’. Durante dos meses sostuvo el frente ante unas fuerzas franquistas superiores en hombres y armamento, que destruyeron por completo Bielsa y otras localidades. 

El Museo de Bielsa cifra en más de 4.000 personas las que pasaron por el Puerto Viejo camino a Francia. Su colección reúne muchas fotografías y documentos de aquel episodio. Durante años se han organizado jornadas y aniversarios dedicados a la Bolsa, incluidas caminatas al puerto. Pero el documental de Díez, sostenido por testimonios de vecinos, investigadores, asociaciones, instituciones y hasta por un soldado que luchó la batalla, cambia la distribución de esta historia, porque ahora cualquier persona puede conocer este acontecimiento sin haber oído antes el nombre de Bielsa.

¿Cambia la divulgación del museo a las grandes plataformas?

Porque en un museo la visita comienza con la decisión de desplazarse hasta ahí. Sin embargo, en YouTube, u otra plataforma de vídeo, el primer contacto llega mediante una recomendación o la confianza del espectador en el creador. Díez atrae a cientos de miles de personas que nunca habrían buscado una exposición sobre la 43ª División. Quizá por eso son importantes las voces que utiliza y a las que les concede ese espacio.

Concha Martínez Latre es Doctora por la Universidad de Zaragoza y estudió los pequeños museos etnológicos del Alto Aragón en los que ha trabajado sobre sus colecciones. Desde su experiencia pone un punto de “cautela” a la hora de documentarse en las grandes plataformas audiovisuales. “Yo no sustituiría un objeto por ese otro modo de difusión”, explica Martínez Latre refiriéndose a las piezas que ha estudiado en museos, imprescindibles para contar bien un relato. “En el caso de la Bolsa de Bielsa, creo que estar en el lugar, ver el contexto, conocer los caminos que tenían que pasar permite imaginar a mujeres, niños y personas mayores. Me parece que cuando te sumerges en el propio escenario lo que provoca en ti es diferente a que lo que ves en un documental o en un vídeo de YouTube”, asegura.

Aunque es consciente de que no todo el mundo puede caminar hasta un collado concreto del Pirineo de Huesca, Martínez Latre reconoce que el vídeo puede ser la única manera de conocer aquella historia, “es mejor que frente a nada exista eso”. Sin embargo, le preocupa que las redes se conviertan en la experiencia completa y “barran cualquier otra”. “Si lo que pretendo es que algo me comunique emociones y sentimientos va a ser más potente visitarlo que el medio audiovisual”, sentencia.

Del trabajo académico al público joven

El Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza Alberto Sabio sitúa en la “enorme distancia” entre lo que se investiga en las tesis doctorales y libros académicos, y lo que conoce “una buena parte de la opinión pública”. El documental, que considera “bien hecho”, puede contribuir a reducir “ese abismo” porque acerca la Bolsa de Bielsa a otros públicos, “sobre todo gente joven”. 

Para Sabio, esa difusión cobra importancia cuando se trata de “un pasado cercano”, tanto en el tiempo como en el territorio, y recordarlo debería ayudar a reconocer “las señales de alerta” que preceden a estos episodios. Sabio señala que estas iniciativas evitan “los peligros del olvido”, como el negacionismo que “manipula los datos históricos para restar importancia a las dictaduras”.

“Me gustaría saber también hasta qué punto ha tenido muchos pinchazos y ha tenido seguimiento de verdad, es decir, cuánta gente lo ha visto entero”, se pregunta Sabio, ya que es necesario dedicar más de una hora a ver el documental completo en unos tiempos que describe “de información compulsiva”. Aun así, valora positivamente el reportaje destacando como uno de los aciertos contarlo desde la cercanía territorial.

En ese sentido, Martínez Latre plantea la cuestión de cómo se presta atención a lo que aparece en pantalla. Un museo o exposición permite detenerse ante una pieza, un documento o una fotografía, mientras que el vídeo es el que marca el ritmo, aunque pueda pausarse y verse durante un viaje. La etnóloga cree que esas condiciones influyen en lo que permanece de un relato y advierte de que los mensajes en redes sociales pueden acabar siendo “minimalistas y muchas veces superficiales”.

Martínez Latre propone valorar cada formato según “para qué sirve cada cosa, a qué se dirige y luego también cómo se hace”. Un vídeo puede provocar la primera pregunta, pero una fotografía, un testimonio o una visita al museo pueden conducir a las siguientes. Como recuerda Sabio el alcance es una oportunidad, pero no mide la comprensión.

A este debate le podemos sumar una parte de la financiación del documental, ya que en los créditos finales añade que ha sido producido en colaboración con el Ministerio de Política Territorial y Memoria Demográfica dentro del programa ‘España en Libertad. 50 años’. Esto ha provocado críticas en X que lo califican de “poco independiente”, “vendido” y de “tirar por la borda” su reputación. No obstante, el propio creador se mantiene ajeno a estos comentarios y los define como “un claro y sincero retrato” del país, “dividido y polarizado. Lethal Crysis asegura estar contento y orgullo de haber aportado su granito de arena a contar la historia ”de todos nosotros, la de nuestro país“ con el objetivo de ”recordarla para que no se repita“.