La presidenta de las Cortes de Aragón, la ultraderechista Marta Fernández, llevaba tiempo alejada de las polémicas que surgieron al inicio de su mandato. Pero con su actuación al final del pleno de este jueves ha recuperado su peor cara merced a una decisión sin precedentes en la comunidad autónoma. La dirigente de Vox ha ordenado retirar del Libro de Sesiones unas críticas del PSOE al líder nacional de su formación, Santiago Abascal, algo que nunca había sucedido en la Cámara regional y que ha provocado una ola de indignación en la oposición. Con su actitud, Fermández provocado un guirigay como no se recordaba en la Cámara.
El pleno debatía una proposición no de ley (PNL) del PSOE sobre la celebración del Día de la Memoria Democrática. En un momento dado, el diputado socialista Daniel Alastuey ha recordado que, frente a la actitud de dirigente europeos de la extrema derecha como el francés Jordan Bardella, que “se marchó porque vio cómo hacían el saludo nazi” en Estados Unidos“, el líder de Vox ”se quedó“. ”Al señor Abascal le gusta el saludo nazi. Se empina para salir bien en las fotos“, ha añadido Alastuey.
Finalizada su intervención ha sido el turno del portavoz del PAR y, después, y ante la sorpresa general, la presidenta de las Cortes ha ordenado retirar estas palabras del Libro de Sesiones. “Por el artículo 121.1 (del reglamento de las Cortes), y a juicio de esta presidenta, por alusiones y juicios de valor sobre un grupo parlamentario al que yo pertenezco”, ha justificado.
“No lo voy a retirar”, ha respondido el diputado socialista, que ha criticado a Fernández: “Yo hubiera pedido que fuera el grupo parlamentario el que lo hubiera pedido, no la presidenta de la Cámara. No ejerce usted de portavoz de Vox, ¿no?”, ha preguntado con sorna Alastuey.
“Le repito que usted ha hecho un juicio de valor. Se va a quedar grabado en el vídeo, pero yo ordeno que se quite del Diario de Sesiones”, ha tratado de zanjar la dirigente ultraderechista.
Aunque la polémica estaba lejos de cerrarse. El siguiente orador era el diputado de Izquierda Unida Álvaro Sanz, que no ha dudado en destacar lo “inédito” de la situación vivida. Y, concluidas las intervenciones, la portavoz del PSOE, Mayte Pérez, ha corregido primero a la presidenta de las Cortes en cuanto al artículo esgrimido para el borrado del Libro de Sesiones y, a continuación -mientras la dirigente ultraderechista repetía “cierre de la discusión”-, ha exigido que se retiraran a su vez un calificativo vertido por su homólogo en Vox, Alejandro Nolasco, de “asesinos” hacia los socialistas.
Y después ha sido el propio Álvaro Sanz el que ha reclamado a Fernández a que también se borrara el momento en el que Nolasco se refería a Dolores Ibárruri como “asesina”. “No se preocupe que visualizaremos la intervención del señor Nolasco. Cierre de la discusión”, ha sentenciado la presidenta de las Cortes.
Pero tampoco ahí ha concluido la discusión. “La señora presidenta se inquieta mucho con algunas cosas, pero con las barbaridades que escuchamos aquí todos los días parece que se baja a fumar y se olvida”, ha criticado Alastuey, que ha despertado la indignación de la dirigente ultraderechista. “Le pido un respeto. Lo visualizaré también. ¿Puede repetir lo que me acaba de decir? ¿Qué me voy a fumar cuándo?”, ha preguntado mientras los diputados ya se iban levantando ante el bochorno generado. “¿Puede terminar ya el patio de colegio?”, ha respondido el diputado socialista.
“Un ejercicio claro de censura”
Concluido el pleno, el grupo socialista ha reprobado la actitud “sectaria y antidemocrática” mostrada por Marta Fernández, quien, “en un ejercicio claro de censura”, ha actuado como “portavoz de Vox”. “Este comportamiento no solo contraviene el espíritu de imparcialidad y objetividad que debe regir en las instituciones democráticas, sino que también atenta gravemente contra el derecho fundamental de libertad de expresión”, ha explicado la portavoz socialista, Mayte Pérez.
Al imponer la modificación del Diario de Sesiones, la presidenta de las Cortes demuestra un claro “sesgo político”, actuando en función de intereses partidistas y no en defensa de la legalidad y el respeto al reglamento que rige la actividad parlamentaria. “Esta manipulación no solo es una violación de la libertad de expresión de los diputados, sino una forma de sectarismo que limita el derecho de los parlamentarios a expresar sus opiniones, pero sólo de algunos grupos parlamentarios”, ha criticado Pérez.
El Grupo Socialista ha anunciado a su vez que emprenderá las acciones legales y parlamentarias que correspondan para defender la libertad de expresión y la integridad del reglamento, así como para exigir la rectificación de esta conducta “sectaria y autoritaria”.