El “apagón” del reloj biológico en la estepa aragonesa: así reaccionarán las aves ante la noche repentina del eclipse
El eclipse solar total del próximo 12 de agosto no solo cambiará durante unos minutos el aspecto del cielo. La oscuridad repentina también pondrá a prueba el reloj biológico de las aves que habitan las zonas esteparias de Aragón. Especies como la avutarda o el sisón podrían interpretar el descenso de luz como la llegada del anochecer y comenzar a prepararse para dormir, aunque la respuesta será menos evidente que si el fenómeno se produjera a mediodía.
Así lo explica Irene García, de SEO/BirdLife en el Delta del Ebro, que señala que las especies de secano y espacios abiertos tendrán respuestas similares a las que se puedan observar en otros puntos. La diferencia estará en el momento del día: el eclipse se producirá en horas crepusculares, cuando las aves diurnas ya están comenzando a prepararse para el descanso.
Advierte de que por producirse a última hora de la tarde las reacciones serán previsiblemente menos notorias que en un eclipse que tuviera lugar en pleno día. Aun así, la llegada repentina de la oscuridad permitirá observar cómo responden las especies ante una señal ambiental que habitualmente anuncia el final de la jornada. “Las aves están atendiendo a su reloj biológico y al ciclo circadiano. Entienden que tienen que irse a dormir”, explica García.
Un ‘coro del alba’ en pleno atardecer
El momento más llamativo podría producirse cuando vuelva la luz. Durante la época de cría, muchas aves protagonizan al amanecer el denominado ‘coro del alba’, un episodio de canto especialmente intenso en el que, sobre todo los machos, marcan su territorio.
Según explica García, la recuperación de la luz después de la oscuridad del eclipse podría provocar que algunas especies interpreten que comienza de nuevo el día y vuelvan a cantar: “Se produce un fenómeno muy interesante: el 'coro del alba'. Se ponen a cantar de forma muy abrupta, muy fuerte. Al irse la oscuridad es posible que escuchemos a estas especies hacer este coro”.
En el paisaje de los Monegros y las estepas aragonesas, ese comportamiento podría observarse en las numerosas aves cantoras del entorno, como alondras o terreras. La respuesta dependerá de cada especie y será el propio eclipse el que permita comprobar hasta qué punto esa alteración puntual de la luz modifica su comportamiento.
Las aves nocturnas podrían empezar su actividad
La respuesta puede ser inversa en las especies nocturnas. Si para las aves diurnas la oscuridad funciona como una señal de que llega la hora de dormir, para las nocturnas puede ser la señal de que comienza su actividad. García apunta que durante esos minutos podrían empezar a escucharse especies nocturnas que normalmente comenzarían su actividad al caer la noche. Entre ellas, señala al búho real, que podría empezar a vocalizar o activar sus prospecciones.
El eclipse se producirá además en agosto, coincidiendo con el inicio de la migración postnupcial de numerosas especies. SEO/BirdLife señala que se cree que el fenómeno podría influir en individuos que se encuentren en pleno desplazamiento, aunque hasta ahora no existen estudios científicos que demuestren cambios en la dirección o duración de la migración atribuibles a un eclipse.
La falta de estudios hace que el eclipse del 12 de agosto sea también una oportunidad para recoger información sobre la respuesta de la biodiversidad. “Es un fenómeno que no hemos vivido desde hace 120 años en España y no hay mucha bibliografía al respecto”, explica García. SEO/BirdLife anima por ello a observar y registrar las aves antes, durante y después del eclipse a través de eBird. También está en marcha Ecoeclipse, una iniciativa de ciencia ciudadana impulsada por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad de Sevilla para estudiar cómo afecta la caída de luz al comportamiento acústico y a los paisajes sonoros de aves y murciélagos.
Para ello, se están realizando grabaciones durante los días previos y posteriores al eclipse con el objetivo de comparar los sonidos de cada espacio y comprobar si se producen cambios durante el fenómeno. Así, durante unos minutos, la estepa aragonesa podría vivir una especie de noche adelantada: las aves diurnas preparándose para dormir, las nocturnas comenzando su actividad y, cuando vuelva la luz, la posibilidad de escuchar un inesperado ‘coro del alba’ en pleno atardecer.
Murciélagos: una salida de caza demasiado breve
Los murciélagos también podrían responder a la oscuridad repentina del eclipse, aunque en su caso el cambio de comportamiento plantea una situación diferente. La llegada de la oscuridad puede hacer que estos animales salgan a cazar. Sin embargo, la brevedad del eclipse supone que tendrán muy poco tiempo para hacerlo antes de que vuelva la luz.
“Los murciélagos saldrán a cazar, tendrán un minuto y medio para cazar y volver”, explica Irene García. Estos animales tienen un metabolismo muy rápido y, según la especialista de SEO/BirdLife, la percepción de no haber podido alimentarse durante ese periodo podría generarles estrés.
Después tendrán que regresar a sus refugios, aunque la noche volverá a llegar de forma natural poco después. “En media hora se volverá a hacer de noche”, señala García. La respuesta de los murciélagos será, como la del resto de la biodiversidad, una oportunidad para observar qué ocurre cuando una señal ambiental tan importante como la desaparición de la luz se produce de manera repentina y durante un periodo tan breve.