Aragón suspende en la conservación de su patrimonio: entre Zaragoza y Huesca hay 70 bienes culturales en alerta

Suspenso en la conservación del propio patrimonio. Así lo indica el estudio de la asociación Hispania Nostra, la conocida como Lista Roja, en la que Aragón es la comunidad autónoma peor parada. Solo la provincia de León, con 47 elementos de su historia arquitectónica y religiosa en serio riesgo de desaparecer, supera a Zaragoza (35) y Huesca (34). Teruel se queda en cinco. Aunque sin una capacidad para tomar medidas, la conocida como Lista Roja adquiere el rango de seria advertencia.

Se trata de una actividad emprendida en 2007 por Hispania Nostra para informar sobre elementos patrimoniales en riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores. Pretende llamar la atención de la sociedad y de sus propietarios y promover “intervenciones positivas que eviten el incremento del deterioro o la desaparición de bienes culturales. También, apoyar y animar a asociaciones locales de defensa del patrimonio y a particulares, reforzando sus reivindicaciones sobre los monumentos y entornos de su área de acción”, según rezan sus estatutos. Hispania Nostra actúa bajo el convencimiento de que “lo que se valora y se aprecia, se cuida y se custodia”.

Hispania Nostra rechaza el papel de censor y se muestra “interesada en poner de manifiesto aquellas actuaciones positivas sobre bienes incluidos en la Lista Roja sobre los que se ha intervenido de manera positiva”. Por ello ha creado la Lista Verde, en la que figuran esos elementos rescatados del desastre. La información recibida sobre un bien es estudiada por un comité científico integrado por un arqueólogo, una restauradora, un director de museo y un arquitecto que determinan su inclusión o no en la Lista.

Tesoros en ruinas

La necrópolis medieval de San Griñén, en Hecho, es uno de los más claros ejemplos de las denuncias y objetivos de este colectivo. Se encuentra en un estado total de abandono y dentro de propiedades privadas, sin cercar ni delimitar. Se puede construir sobre ella con total impunidad. No está contemplada en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del Valle de Hecho y carece de protección. Se han presentado varias denuncias ante la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón sin ningún resultado positivo.

Otra construcción en riesgo es la iglesia parroquial de San Antonio Abad, de Castilsabás. Se encuentra en un estado muy deteriorado, especialmente el interior del templo. Además, corre el riesgo de desprendimiento de diversos elementos y de que su deterioro vaya en aumento.

La granja agrícola de colonización de Almudévar es un “interesantísimo conjunto experimental” proyectado por el arquitecto Regino Borobio y edificado por el Instituto Nacional de Colonización en el comienzo de este periodo. Sobre parte de ella recae una propuesta de derribo. No obstante, hay una petición para su catalogación por parte de la asociación para la conservación del patrimonio aragonés (Apudepa). Hispania Nostra señala que el edificio principal es el que mejor se conserva, pero necesita una intervención urgente. Las caballerizas y la vaquería están arruinadas.

La iglesia de la Asunción, en Castejón de Sobrarbe, se erigió en 1547 y permanece cerrada al público desde 2007 por su estado de conservación. Existe un plan para su rehabilitación integral por parte del Gobierno de Aragón; pese a ello, se denuncia que el templo se halla muy deteriorado y con gran riesgo de desplome del tejado y algunos paramentos exteriores y que la estructura presenta un acusado riesgo de colapsar.

Choques con las instituciones

En Zaragoza se dan más ejemplos. En la capital aragonesa se reivindica la fábrica de Averly pese al plan urbanístico que permitirá la construcción de 200 viviendas. “La fábrica conserva la mayoría de moldes de los objetos fundidos desde la segunda mitad del XIX hasta hoy. Destaca la presencia de un hermoso arbolado, que no se restringe a la zona residencial sino que se extiende significativamente por toda la superficie libre. El conjunto requiere, por consiguiente, de una protección integral que no puede desatender ni el interés urbano, ni el arquitectónico, ni el documental, ni el artístico”, sintetiza el estudio.

Por su parte, del monasterio de Santa Fe se dice que “es una herencia maltratada como otras muchas de nuestro patrimonio monumental. Totalmente abandonado y olvidado y ni siquiera mencionado en los libros. Desde la carretera, el deterioro del monasterio no parece tan evidente, pero a medida que uno se acerca al barrio de Santa Fe, la belleza se torna incuria, y la sensación de permanente y desagradable sorpresa no se pierde hasta abandonar el recinto”.

Aún con estas reivindicaciones sobre la mesa, Hispania Nostra remitió hace unas semanas un escrito a la dirección general de Cultura y Patrimonio reconociendo la colaboración entre ambas instituciones y “el esfuerzo realizado para la rehabilitación de edificios” incluidos en sus memorias. En el texto, la asociación también agradecía “el clima de diálogo” mostrado desde la administración aragonesa y la labor de promoción que ha llevado a cabo en defensa del patrimonio.

El Departamento de Educación, Cultura y Deporte recuerda que está en permanente contacto con la asociación para tratar de actuar en aquellos monumentos que más lo precisan y considera que Aragón es una de las comunidades españolas con más patrimonio, lo que motiva que haya más edificios en este ránking que en otras partes del país.