Las asociaciones de padres y madres de Aragón piden a los centros educativos sin extraescolares que “debatan” su decisión

La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado de Aragón (Fapar) ha lamentado que el curso 2025-2026 se haya cerrado con la suspensión de actividades complementarias fuera de los centros a raíz de la imputación de dos docentes por la muerte, hace cuatro años, de un alumno en un viaje escolar a Bélgica. La entidad ha trasladado su solidaridad con la familia y con los docentes afectados, y ha reconocido la preocupación del resto del profesorado por la responsabilidad que asumen en estas salidas.

El origen de la polémica se sitúa en la muerte de un estudiante zaragozano durante un viaje escolar a Bélgica en 2022, un caso por el que dos docentes se enfrentan a un procedimiento judicial. A raíz de aquel episodio, varios centros reclamaron un entorno que estableciera las responsabilidades del profesorado en este tipo de actividades.

Fapar ha recordado que desde el curso pasado ha venido reclamando al Departamento de Educación que regule estas actividades “para que pudieran realizarse en las condiciones de seguridad que todos necesitan” –tanto el alumnado como el profesorado acompañante–, después de que varios claustros suspendieran las salidas de forma unilateral sin someterlo a debate en el consejo escolar. La federación ha defendido que el aprendizaje fuera del aula debería quedar regulado como parte obligatoria del proceso formativo del alumnado.

El 23 de agosto se publicó la orden que fija instrucciones transitorias para este curso mientras se elabora la norma definitiva. El texto recoge el compromiso de la Administración de prestar al profesorado acompañante “el apoyo institucional y la asistencia jurídica” previstos en el ordenamiento, e incluye ocho modelos de anexos para facilitar la programación de las salidas.

La consejera aragonesa de Educación, Carmen Susín, ha defendido la regulación y ha insistido en que el texto publicado en agosto no constituye todavía la norma definitiva, sino una orden de inicio del procedimiento. Susín ha defendido que este curso debe servir para “conocer cómo funciona el modelo” antes de cerrar el texto que sustituirá a las instrucciones transitorias.

Posiciones dispares

Una vez conocida la Orden, los claustros han empezado a posicionarse de forma dispar: algunos centros han decidido no realizar ninguna salida, otros han optado por mantener solo las que no implican pernocta, otros se han limitado a las de Erasmus+ y otros han acordado programar con normalidad. Fapar ha agradecido a estos últimos que hayan incluido las actividades en la Programación General Anual, que el consejo escolar debe aprobar y remitir antes del 3 de noviembre a los Servicios Provinciales.

Respecto a los centros que han decidido no programar ninguna salida, la federación ha pedido que esa decisión se “debata” y se “justifique” en el consejo escolar en el momento de aprobar la PGA, y ha animado a las AMPA a recabar la opinión de las familias para trasladarla en ese órgano.

Fapar también ha lamentado que el argumento que está circulando para mantener únicamente las salidas Erasmus+ –los contratos firmados que llevan financiación aparejada– y no el compromiso formativo con el alumnado, debilita a su juicio la justificación de que la Orden no ofrece cobertura jurídica suficiente. La federación ha insistido en que no debe mezclarse la gestión del Departamento de Educación en el caso que ha reabierto el debate con “reivindicaciones laborales legítimas ni coberturas jurídicas existentes”.

La posición de Fapar llega después de que la Asociación de Directores y Directoras de Enseñanza Secundaria de Zaragoza (Adizar) haya cuestionado también la nueva normativa, al considerar que se limita a “recopilar normativa vigente” sin dar respuesta a las demandas planteadas por los equipos directivos. Su presidente, Guillermo Sánchez, ha insistido en que los directores no son expertos en leyes y ha reclamado protección civil y penal mientras no exista una sentencia judicial firme. Según los últimos recuentos, al menos una veintena de centros en Zaragoza han suspendido total o parcialmente las salidas al inicio de curso, lo que ya ha empezado a afectar a la campaña de la Semana Blanca en el Pirineo.