A menos habitantes, más gasto por vecino: los pueblos más pequeños de Aragón exigen casi el doble de inversión
Cuantos menos vecinos tiene un pueblo, más dinero necesita presupuestar por habitante. Los municipios aragoneses de menos de 200 habitantes, más de la mitad del total, prevén un gasto medio de 3.132 euros por persona en 2026, un 68% más que los de entre 500 y 1.000 habitantes, donde la cifra se queda en 1.862 euros. La diferencia reside sobre todo en el coste de los servicios y en el peso de las inversiones.
La explicación empieza por una cuestión práctica: el agua debe llegar a las casas, las calles necesitan mantenimiento, las farolas consumen electricidad y los residuos tienen que recogerse tanto si viven 90 personas en un pueblo como si lo hacen 600. En los municipios pequeños, esos gastos se reparten entre muchos menos vecinos.
El gasto corriente, el que sostiene el funcionamiento habitual del ayuntamiento, alcanza una media de 1.986 euros por habitante en las localidades de menos de 200 vecinos. En las de entre 500 y 1.000, baja a 1.301 euros. La distancia se concentra en los bienes y servicios: 1.298 euros por persona en el grupo más pequeño, frente a 700 en el mediano. En personal, la diferencia es mucho menor, 568 euros frente a 482.
El tamaño también condiciona la capacidad para afrontar obras. Los municipios de menos de 200 habitantes presupuestan una mediana de 962 euros por vecino para inversiones reales, casi el triple que los de entre 500 y 1.000, donde son 327 euros. Una actuación puntual puede elevar considerablemente el gasto anual de un pueblo y distorsionar la comparación si se toma como medida del coste habitual de mantenerlo.
Los impuestos directos e indirectos aportan alrededor de 440 euros por habitante en ambos grupos. La diferencia es que los municipios más pequeños necesitan más recursos para cubrir sus gastos y dependen en mayor medida de las transferencias de otras administraciones.
Las transferencias corrientes y de capital representan el 59% de los ingresos del municipio mediano de menos de 200 habitantes, frente al 41% en el grupo de entre 500 y 1.000. Son aportaciones que permiten sostener los presupuestos locales y financiar actuaciones que difícilmente podrían afrontarse solo con los ingresos propios.
La dependencia de estas ayudas no significa que todos los pueblos pequeños tengan la misma situación económica. Dentro del grupo de menos de 200 habitantes, el 10% con menor gasto presupuestado ronda los 1.840 euros por vecino, mientras que el 10% con mayor gasto se acerca a los 7.760. En el gasto corriente, la horquilla va de unos 1.260 a 3.910 euros por habitante.
También hay diferencias entre provincias. La mediana del gasto corriente por vecino en los municipios de menos de 200 habitantes se sitúa en 1.479 euros en Huesca, 2.014 en Zaragoza y 2.185 en Teruel. Entre las localidades de 500 a 1.000 habitantes, las cantidades son de 1.280, 1.155 y 1.488 euros, respectivamente.
Una obra puede disparar la factura anual
Las liquidaciones de 2024 ayudan a entender por qué conviene distinguir entre los gastos de cada año y las inversiones puntuales. Los datos consolidados extraídos de 604 municipios aragoneses suman más de 2.069 millones de euros de gasto liquidado. La mediana por ayuntamiento fue de 482.219 euros; 309 municipios gastaron menos de 500.000 euros y 182 no llegaron a los 300.000.
Fago, en la Jacetania, tenía 25 habitantes a 1 de enero de 2024 y liquidó 219.709 euros de gasto durante ese ejercicio. De ellos, 143.437 euros correspondieron a inversiones reales, el 65% del total. El gasto por habitante alcanzó los 8.788 euros, pero esa cantidad no refleja lo que cuesta mantener los servicios cada año: está condicionada por las inversiones ejecutadas en ese ejercicio.
En Monesma y Cajigar, en la Ribagorza, con 69 habitantes, el gasto liquidado fue de 108.966 euros. Las inversiones sumaron 24.857 euros y el gasto corriente rondó los 84.100. El desembolso total fue de unos 1.579 euros por vecino, de los que aproximadamente 1.219 correspondieron a gastos corrientes.
Los ejemplos muestran que dividir todo el presupuesto entre el número de habitantes puede dar una imagen engañosa. Una obra importante dispara el gasto por vecino durante un año, aunque no vuelva a repetirse en los siguientes. Para comparar el coste de mantener los servicios, hay que separar esas inversiones de los gastos cotidianos.
Servicios que no dependen solo del padrón
La legislación obliga a los municipios a prestar servicios básicos como el alumbrado público, la recogida de residuos, el abastecimiento de agua, el alcantarillado y la pavimentación de las vías públicas. La Ley de Bases del Régimen Local también prevé la coordinación de determinados servicios por parte de las diputaciones en los municipios de menos de 20.000 habitantes.
Pero el número de vecinos no es el único factor. La extensión del término municipal, la existencia de varios núcleos habitados, el estado de las infraestructuras y la población estacional también influyen en los recursos necesarios. Un municipio disperso puede tener que mantener más kilómetros de caminos y redes que otro con la misma población concentrada en un solo núcleo.
Los presupuestos muestran que los pueblos más pequeños necesitan gastar más por habitante y recurren en mayor medida a las transferencias para financiarse. No bastan, sin embargo, para determinar cuánto cuesta cada servicio ni para atribuir todas las diferencias a la despoblación. Para precisar ese efecto habría que tener en cuenta, además de la población, la superficie, los núcleos habitados y los servicios que presta cada ayuntamiento.