Casi la mitad de los pueblos afectados por el incendio de Riglos (Huesca) siguen sin agua potable un mes después
Un mes después de que se declarara el incendio forestal de Las Peñas de Riglos (Huesca), las localidades de Anzánigo, Arbués, Centenero, La Peña Estación, Larués, Salinas de Jaca, Triste y Yeste mantienen todavía el suministro de garrafas –cinco litros por persona y día– mientras el Instituto Aragonés del Agua trabaja en la reposición de conducciones, la desinfección de depósitos y la puesta en marcha de nuevas instalaciones y fuentes alternativas.
11 de los 19 pueblos afectados pueden beber agua del grifo. Es el caso de la localidad de Bailo, cuyo alcalde, Javier Solana, ha manifestado que ya tienen el agua potable, mientras que en Larués y Arbués el agua sigue siendo no apta y están a la espera de las analíticas y de su evolución.
La recuperación de la zona afectada tras el incendio, después de un mes de que se originase, avanza en garantizar el agua potable en todos los núcleos y, por otra parte, en contar con unas comunicaciones seguras a los pueblos afectados.
El incendio se originó el 10 de agosto y calcinó aproximadamente 14.500 hectáreas de superficie, dentro de un perímetro total afectado de unas 18.400 hectáreas, provocando varias consecuencias, una de ellas en el abastecimiento de agua
El fuego obligó a la evacuación preventiva de 19 núcleos de población, con más de mil vecinos. Se trata de localidades de la Jacetania y Alto Gállego, como son Alastuey, Arbués, Atarés, Bailo, Bernués, Binacua, Botaya, Larués, Osia y Santa Cruz de la Serós y de localidades de la Hoya de Huesca, como son Anzánigo, Centenero, Ena, La Peña Estación, Salinas de Jaca, Santa María de la Peña, Triste, Villalangua y Yeste.