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“Todavía no hemos visto un solo turista que vaya a verlo”: el viñedo sin uvas en el Jardín de la Garnacha de Natalia Chueca

Candela Duce

3 de octubre de 2026 22:40 h

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El Jardín de la Garnacha del parque de Macanaz afronta su primera cosecha con dudas sobre el estado de las viñas y el mantenimiento que han recibido desde su plantación. La Asociación Vecinal Tío Jorge Arrabal, que ha seguido la evolución del espacio desde su puesta en marcha, considera que los cuidados no han sido suficientes y cuestiona también el propio planteamiento de la plantación.

El Jardín de la Garnacha comenzó a plantarse en marzo de 2025 en una superficie de unos 820 metros cuadrados junto al Ebro. El espacio reúne 129 vides de las tres Denominaciones de Origen de la provincia: 44 de Calatayud, 37 de Cariñena y 48 de Campo de Borja. La actuación supuso una inversión de más de 34.000 euros y se planteó dentro de la estrategia de Zaragoza vinculada a la garnacha y a la actividad vitivinícola de Aragón.

La idea era que este pequeño viñedo sirviera también para reforzar la relación de Zaragoza con la garnacha y acercar la cultura del vino a la ciudad. De hecho, cuando el proyecto se presentó, la alcaldesa Natalia Chueca explicó que las cepas formarían parte de la estrategia de Zaragoza como Capital Mundial de la Garnacha y que el jardín serviría como un atractivo para zaragozanos y turistas.

En la presentación de enero de 2025 llegó a definirlo como un “photocall” para que los visitantes pudieran fotografiarse ante el viñedo y la Basílica del Pilar. Sin embargo, un año y medio después de la plantación, la asociación considera que el proyecto no ha cumplido ese objetivo.

Uno de los principales problemas que señalan los vecinos se encuentra en el cuidado de las cepas cuando comienza a aparecer el fruto. “Cuando el fruto empieza a surgir, ahí no hay ningún tipo de tratamiento, no se meten las uvas dentro de las mallas para evitar que se pudran, para evitar que se la coman los pájaros, no hay una limpieza exhaustiva de la zona, no se realiza la poda de manera adecuada”, explica Rafael Tejedor, presidente de la Asociación Vecinal Tío Jorge Arrabal.

A esto se suma el estado de parte de las plantas. Durante los primeros meses de este año fue necesario replantar alrededor de un tercio de las cepas después de que varias se secaran, según señala Rafael Tejedor. El Ayuntamiento confirma que hubo que reponer algunas cepas, aunque sostiene que se debió a que determinadas plantas no se adaptaron al cambio de lugar y que entraba dentro de lo previsible en este tipo de plantación. “Algunas cepas hubo que reponerlas porque, por razones diversas, no se adaptaron al cambio de lugar. Pero todo fue dentro de lo previsible con este tipo de plantación”, explica el Consistorio.

“A lo mejor no es el sitio más idóneo para plantar vides”, apunta Rafael Tejedor. La alternativa que plantean pasa por otro tipo de vegetación que permita aprovechar el espacio del parque para generar sombra. “Con parras que crecen en alto y generen una zona de sombra, es lo que realmente necesita el parque, zonas de sombra, no necesita cepas”, sostiene.

Una primera cosecha con poco fruto

El resultado de esta primera cosecha ha vuelto a poner el foco sobre estas cuestiones. Los vecinos aseguran que actualmente pueden verse restos de los racimos, pero que apenas queda fruto en las plantas. “Están las raspas del fruto, porque el fruto no ha salido”, explica Rafael Tejedor.

La cuestión de la primera cosecha se suma así a una diferencia de planteamiento sobre el propio uso del espacio. Mientras los vecinos valoran el jardín también en función de su capacidad para producir fruto y convertirse en un atractivo vinculado a la garnacha, el Ayuntamiento insiste ahora en su carácter simbólico como jardín y en que no debe valorarse como un viñedo productivo.

También apunta que no está previsto introducir cambios significativos en el mantenimiento de las garnachas, aunque confía en que las cepas estén “mejor adaptadas conforme pase el tiempo”.

Sin apenas visitantes

La asociación también asegura que no ha observado de forma habitual trabajos de mantenimiento en el espacio. “No se ve nunca jamás a un operario trabajar ahí”, afirma.

“Todavía no hemos visto un solo turista que vaya a ver el viñedo”, afirma la entidad vecinal, que asegura no haber visto visitantes acudir al parque específicamente para conocer el viñedo. También cuestiona que el espacio haya tenido un papel relevante en las actividades relacionadas con la garnacha celebradas en la ciudad.

A un año y medio de su plantación, el debate ya no se centra únicamente en cuánta uva ha producido el jardín, sino también en qué papel debe desempeñar este espacio dentro de la estrategia de Zaragoza alrededor de la garnacha y en cómo debe mantenerse en los próximos años.