Un poco de purpurina, por favor: aulas más inclusivas en Asturias desde la perspectiva LGTBIAQ+

Elena Plaza

Oviedo/ Uviéu —

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A veces nuestros mundos son burbujas que no se relacionan con otras burbujas. A veces tenemos miedo de que nuestra burbuja se pinche. Pequeños mundos en contraposición. Para ayudar a superar esas burbujas, a construir nuevos imaginarios y conocer otras diversidades, siempre en un ambiente de buenos tratos, dos colectivos LGTBIAQ+ en Asturias han editado sendas guías dirigidas tanto a profesorado como a alumnado que contribuyan a una sociedad más inclusiva donde las personas que la integran sientan que están siempre en un espacio seguro. XEGA y la Rede de Apoyo Educativo LGTBI+ nos cuentan de los trabajos que han elaborado.

Iván Gómez Beltrán, historiador y máster y doctorado en Género y Diversidad por la Universidad de Oviedo, es el autor de la guía 'Diversidad LGTBIAQ+ y buenos tratos en las aulas. Herramientas educativas para personal docente', editada por Xega. Apunta que es un trabajo revisado por “muchísima gente”, una lista que se puede consultar en este enlace, en el que también se puede descargar el documento (y que cuenta con versión en papel; de hecho se hizo una primera edición con una tirada de 800 ejemplares y se volverá a hacer otra de 1.000). Esto denota el interés acerca de una trabajo muy demandado por el propio profesorado, que muchas veces no sabe cómo afrontar esta diversidad en el aula.

“La necesidad surge de las interacciones con el profesorado después de dar un taller”, explica. Y así, después de un año de creación, recoge 160 códigos QR con referencias de todo tipo y 34 dinámicas a desarrollar en el aula. “Es un libro de consulta más que un manual, muy guapo visualmente, diseñado por Sergio Llunik y que recoge un material que pretende hacer sentir más seguro al profesorado sobre todo por las resistencias que encuentra”, aclara.

Lo que ofrece este trabajo son “estrategias de trabajo en el aula, con una serie de dinámicas de facilitación de grupos”, algo que no recogen muchas guías. Comenta que está todo “muy triturado, con listas de libros y guías de uso directo”. Con la lectura de cinco páginas de cada uno de los capítulos ya se puede aplicar la dinámica porque pretende ser “muy práctica”.

Rememora que anteriormente existía una guía elaborada por Tino Brugos, profesor activista y miembro de XEGA recientemente fallecido, que se planteaba por asignaturas, con un lenguaje “muy de aquella época, que hablaba de homosexualidad y lesbianismo.”Ahora todo cambió muchísimo“ y así la actual se organiza en torno a ocho ejes temáticos, entre los que se encuentran los buenos tratos, la prevención del acoso LGTBIAQ+ o la masculinidad del ”hombre de verdad“, sin olvidar temas tan actuales como las redes sociales y los discursos de odio, a la vez que aporta estrategias para desmontar los bulos, así como referentes, referencias y recursos LGTBIAQ+.

Si algo destaca, además del contenido, es “la positividad”, señala Gómez Beltrán: “no todo es violencia, por eso hablamos también de buenos tratos. Como me decía Borja Ibaseta, vicepresidente de XEGA, que sea purpurina”.

Y es que hace falta poner ese punto que nos alegre la vida, consciente de la violencia existente, del rearme, y hace referencia a que dos de los insultos más utilizados son 'maricón' y 'puta'. La homosexualidad y la transexualidad son ofensas habituales entre una parte de las personas jóvenes. Pero este historiador activista de 34 años, que afirma poner su cuerpo en cada uno de sus talleres, aplaude que “se acabe el adultocentrismo. Ésta no es la peor generación de la historia. Hay personas jóvenes que militan desde muy temprano en el feminismo y el colectivo LGTBIAQ+. Hay que reconocerlos”.

También vuelve la mirada hacia la enfermedad mental, por eso la guía aborda la prevención del acoso LGTBIAQ+ con esa idea de acompañamiento que permea al texto en toda su extensión. “Se dan debates sociales que no se traducen en medidas concretas. El suicidio es un fracaso social, por eso necesitamos de la educación cooperativa”, incide, señalando que es bastante evidente en las aulas el individualismo y un tipo de masculinidad tóxica.

No todo es culpa de las redes sociales

Comenta que hay un discurso mediático aprendido, pero que profesionales como Ana Rosa Quintana también lo visibiliza. Y no es un discurso positivo o inclusivo, con productos culturales del tipo 'La que se avecina', que es un referente entre las personas jóvenes. “Hay un rearme discursivo, como contra el feminismo. Y el problema es que les hemos soltado con el móvil sin que haya una alfabetización razonable, que las familias están superadas, que no hay tiempo. Y todo esto es una tormenta perfecta para el capitalismo”, analiza. Y así es como el discurso se poliniza en el aula. Por eso, insiste, los buenos tratos son importantes.

También señala el agotamiento mental del profesorado que aborda esta temática de la diversidad sexual, mujeres en su mayoría, la mayoría activistas. Por eso la guía también está pensada para las redes de apoyo y para ese conocimiento que surja de abajo arriba, donde las personas jóvenes aporten este conocimiento a las familias. Como es su propio caso, donde sus padres aprendieron mucho sobre LGTBIAQ+ a través de él y ahora son activistas comprometidos, algo que afirma que “me pone muy contento”.

Señala también que los talleres que se imparten son “muy blancos: hablamos de lo que ellos hablan, qué letras conocen y graduamos según estas interacciones”. Al alumnado al que se refiere abarca desde 3º ESO hasta Bachillerato y FP. “Hay algunos centros que tienen más estrategia educativa, pero siempre tienes el apoyo del equipo directivo”.

También se refiere a la necesidad de ser valientes, de reclamar este derecho educativo, de ahí el ofrecimiento de esta caja de herramientas, como la define, para que “cuando el compañero Martín diga que es gay, no le digan 'maricón', sino 'cariño, qué necesitas'”.

Es consciente de la autocensura existente, algo que contrapone al hecho de la ultraderecha que “no mide nada de lo que dice”. Violencias cisheteropatriarcales y de cómo la sociedad estructura en el monosexismo. Algo que se ve en esa socialización diferencial entre chicos y chicas con situaciones donde suelen ser ellos los más problemáticos en el aula. De ahí la necesidad de “revisitar qué es la amistad, la familia, la pareja”.

La biblioteca de la Rede Educativa de Apoyo LGTBI+

Si la guía de XEGA era presentada en septiembre de 2025, el otro recurso es poco más reciente, de finales de enero de este año. Realizado por un grupo de profesorado de la Rede Educativa de Apoyo LGTBI+ (Eva Irazu, Fran Borrego y Pilar Quirós) y por el periodista y formador Adrián Ortiz Lozano. Este trabajo, Guía educativa Libros de Libertad. Promoviendo la diversidad en la educación, cuenta con el apoyo de la Dirección General de Participación Ciudadana, Transparencia, Diversidad Sexual y LGTBI del Principado.

La primera acción realizada desde la Rede previamente fue la entrega de libros de temática LGTBI para los centros que quisieran sumar a su biblioteca. Pero la guía en sí es ya el siguiente paso que sale de un proyecto de coeducación con el Instituto Asturiano de la Mujer y “una guía preciosa”, obra de Silvia González López con libros educativos que afirman que les inspiró para hacer lo propio con la temática LGTBIAQ+.

Explica Ortiz Lozano que había una premisa básica, que era trabajar todas las etapas educativas, desde Infantil hasta Bachillerato, sin olvidar al alumnado de Educación Especial “y que sirviera para el propio profesorado y las familias”. Encontraron que hay una literatura donde tienen cabida todas las letras, cierto es que algunas tienen más presencia que otras, y por eso en la guía se han incluido libros de cierta actualidad, novedades editoriales, pero también otros con más trayectoria como Orlando, de Virginia Woolf. Y reconocen que tras un primer listado se dejaron muchos fuera. “Luego se me ocurrió que podía tener más recorrido y no quedar solo en el sistema educativo, que podíamos tejer con otros colectivos, entidades y librerías amigas como Kafka & Co (Oviedo), Pimentón Dulce (Avilés), La Revoltosa (Gijón) y La Llocura (Mieres)”. Aquí también entra en juego AMA (Asamblea Moza d’Asturies) y dos autores que señala fundamentales para el colectivo: Gloria Fortún y Bruno Cimiano.

Un repositorio con aplicación didáctica

La guía recoge, después de todo este trabajo, un listado de 53 títulos, la mayoría con aplicación didáctica, y organizados por etapas educativas. La parte de Secundaria y Bachillerato se encargó de organizarla Fran Borrego, profesor en el IES Carmen y Severo Ochoa de Luarca, mientras que Pilar Quirós contó con la colaboración del equipo de coeducación Ana María Rodríguez Méndez y María Teresa García Ávila para las propuestas didácticas.

Adrián Ortiz apunta que también contemplaron una pregunta básica a las autoras: “¿Cuál te hubiera gustado leer cuando estabas en el cole?, y reflexiona sobre el hecho de cómo lo universal invisibiliza al resto, cómo 'La montaña mágica' enfrenta a la literatura de Alana S. Portero.

La de temática LGTBIAQ+ es una literatura que, afirma, “igual todavía es un poco nicho, pero está creciendo. Se da una irrupción de esta literatura en España, como también ocurre con el cine donde lo LGTBI es lo protagónico, donde cambia la narrativa, pasan otras cosas”. Aquí Borrego se pregunta “hasta qué punto esta literatura llega a los centros educativos o las bibliotecas” y Ortiz señala lo canónico del relato. A estas reflexiones Quirós aporta otra perspectiva, y es la literatura de autores manifiestamente gays, como Federico García Lorca, pero que en su obra en general no hace referencia. “Cómo hacía falta que cambiaran los relatos, salir de lo marginal, lo negativo, la tragedia…”, la que habla es Irazu, coordinadora de la Rede.

Diversidad en la discapacidad, igual a interseccionalidad

Un caso especial es el centro de trabajo de Pilar Quirós, psicoterapeuta y jefa de estudios en el Colegio de Educación Especial San Cristóbal de Avilés, por otro lado pionero en materia de coeducación. “En nuestro cole hay familias muy diversas, con alumnado que está escolarizado hasta los 21 años. Cada vez hay más personas autistas, mientras que el resto de discapacidades están estancadas”, observa. También reciben alumnado de etnia o 'rebotado' de Secundaria, con algún trastorno de conducta, entre las que señala “machismos, violencias, con una mochila de desubicación, de acoso, y que hay que vaciar”.

En su centro existe alumnado del colectivo LGTBIAQ+ y que además tiene una discapacidad, lo que habla de esas interseccionalidades que atraviesan. “Yo tengo que facilitar la comunicación, e igual pasa con la educación afectivo-sexual”, explica la profesora. Un ejercicio también que “rompe con el mito de que la sexualidad es lo erótico” y que trabaja a través de lo sensorial, de la autoestima y de forma transversal.

Tratar el respeto a la diversidad y la coeducación para evitar el acoso contra el alumnado LGTBIAQ+ “no es una moda, es por ley”, señalan que lo recoge la LOMLOE, y apuntan a que no hay porqué salir del armario para “aplicar la prevención y ser responsables”, pero reconocen que el armario es “un escudo de protección porque fuera de él no hay seguridad”, parafraseando a Yosune Álvarez, ex coordinadora de XEGA, “y eso es algo que tenemos que cambiar”.

Por eso la necesidad de cambiar lo que se entiende por 'afectivo-sexual,' cuando en realidad también se habla de “promoción de la persona y de la prevención, donde el primer pilar sustenta al segundo”.

Confían en que este trabajo traspase al colectivo y llegue a toda la sociedad para cubrir esa necesidad de visibilizar referentes y normalización porque “la diversidad es lo natural”, como apunta Eva Irazu. “Estamos muy contentos con el resultado de la guía. Aunque la hemos hecho de una manera discreta, está teniendo un impacto también entre las personas hetero, compas de trabajo… Es bonito ese reconocimiento”.