eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Samuel Pulido

Canario errante, es licenciado en derecho y se ha especializado en políticas europeas y relaciones internacionales. Desde hace varios años escribe sobre política local y global en un blog llamado Quilombo. Colabora regularmente con Periódico Diagonal.
  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 75

Entre el éxodo y la segregación

Mientras se suceden las cumbres ministeriales y se multiplican las vallas, una marea humana continúa recorriendo lentamente rutas de sureste y centro de Europa, en dirección al corazón económico y político de la Unión Europea. Las medidas que adoptan nuestros gobiernos son erráticas, pero el mensaje que nos transmiten –y en esto coinciden todos– es claro: esas gentes no deberían moverse libremente, ya huyan de la violencia o de la persecución, o simplemente busquen un futuro digno. Que permanezcan en sus países de origen, esperando un visado que nunca llegará. O en los países de tránsito, que echen raíces allí. Y al primer país de la Unión Europea que lleguen, que no se muevan, que se dejen tomar sus huellas dactilares, que esperen a que termine el procedimiento de solicitud de asilo y, si no se les otorga un estatus de protección, que esperen a ser deportados sin hacer ruido.

Centenares de miles de personas continúan desafiando con sus cuerpos estas políticas discriminatorias. Este año son muchos más. Pero los desbordados no somos "nosotros", sino unos sistemas migratorios que generan arbitrarios cuellos de botella –que de pronto visibilizan– y unos gobernantes que adoptan decisiones restrictivas que son las que producen la llamada "crisis de refugiados", al situar a muchas personas en situaciones de extrema vulnerabilidad. Su desafío es, por tanto, esencialmente político y ético. Porque dicha crisis es, como estamos comprobando, otro capítulo más de una crisis política más amplia: la de un sistema de gobernanza europeo fallido, predominantemente intergubernamental, neoliberal y, por lo que se refiere a la población migrante, segregacionista.

Seguir leyendo »

La metamorfosis de Podemos

Cuando el monstruo se despertó una mañana después de un agitado sueño electoral, se encontró sobre su cama convertido en un partido de gobierno más. Con sus jerarquías, sus cargos y su impostada retórica. Un partido para cínicos, abocado a contener la marea democrática, en lugar de empaparse en ella. 

Esta es la pesadilla partitocrática que muchos de los que participamos en Podemos hemos querido conjurar desde el principio, cuando deseamos y asumimos la victoria electoral como horizonte político inmediato. Si para desbloquear el cerrojo institucional Podemos debe ser un partido, que al menos sea un partido diferente de aquellos a los que pretende desalojar, tanto en la manera de funcionar como en cuanto a los contenidos que proponga. Para el viaje representativo hacen falta alforjas no siempre agradables, pero muchas constituyen un lastre innecesario que podemos evitar.

Seguir leyendo »