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¿De qué se felicita la izquierda de la izquierda, pocos y mal avenidos?

19 de octubre de 2026 21:54 h

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Alegría, alegría, que canten los pajaritos y que no falte el champán. Feijóo brinda en la calle Génova con Álvarez de Toledo y Tellado se abraza efusiva y castamente con Esther Muñoz, que ha dejado por un momento su último afán, el de destruir las pensiones, para añadirse a la fiesta. En Vox no tienen tiempo, que salvar a España, España, al tiempo que perseguir a los rojos, no permite distracciones. También han visto globos y han escuchado grandes risotadas en cierto chalé de Galapagar. Rufián es más comedido y se limita a sonreír con gesto gatuno. Autopromoción en toda España gratis, labor de zapa para acabar con los rivales más poderosos dentro y fuera de ERC y todo ello luciendo bonito. ¡Qué tío listo y qué bobos los demás! 

Espectáculo vergonzoso el que nos han proporcionado estas grandes figuras de la política mundial, admiradas en todo el orbe. Qué viernes, qué semana, qué meses. Qué años. No es verdad que un ego sea ese pequeño argentino que todos llevamos dentro. El ego es un dirigente español de la izquierda más izquierda de todas las izquierdas, que ya no se puede ser más de izquierdas, vamos, de la izquierda de verdad verdadera, viva la madre que me parió. Los caminos de los mártires son inextricables y las razones últimas para entender este gigantesco y ridículo fiasco solo queda al alcance de las mentes privilegiadas que ustedes conocen. ¿Unidad para qué?, se preguntan estos fervientes admiradores de Lenin, que estas cosas de ser útiles a los ciudadanos y evitar que gobierne la derecha son aspiraciones pequeñoburguesas. ¡Cuánto mejor asaltar los cielos! Te pegas el trompazo antes de saltar la valla de metro y medio, pero hay que ver qué limpieza de sangre la nuestra que no hemos cedido en nuestra integridad para no mezclarnos con vergonzantes socialdemócratas, que son, además, cómplices de Netanyahu y del genocidio de Gaza. Quizá habría que recordarles que carecen de presencia relevante en los territorios –un 0,7 en Castilla y León, un 0,9 en Aragón, y que su gran lideresa, Irene Montero, ya encabezó la lista de Podemos en las europeas de 2024 y obtuvo un 3,3%, 225.000 votos menos que el partido de Alvise Pérez como nos recordaba aquí mismo Íñigo Sáenz de Ugarte. 

Para librarse de la vergüenza que significaría no llegar a acuerdos por una miserable lucha de vanidades o de sucios rencores, circula por los mentideros de la villa y corte una fábula extraordinaria que sugiere que la verdadera razón de ser del rechazo de Podemos al Frente Amplio se debería a que los grandes y numerosos estrategas del partido, o sea Pablo Iglesias, han considerado que no le vendrá mal a ese pueblo que tanto quieren una victoria de PP y Vox, porque para el futuro será evidente que los únicos que podrían arrebatarle el poder serían ellos, pepita de oro entre los detritos, la fuerza indómita de la izquierda muy izquierda, etc. Tesis que al Ojo, tan vetusto, le llama a enumerar un par de consideraciones. Una ya la citó en otra ocasión. Fidel Castro se dirigía a los cubanos en los primeros años noventa, aquella tragedia del periodo especial tras el derrumbe estrepitoso del llamado telón de acero, que en realidad era de papel de seda y pretendía, gran orador, infundir esperanza en unas almas exhaustas. La historia de la humanidad es cíclica, vino a decir el gran barbado. Ahora se ha hundido el comunismo en Europa, pero seguro que más pronto que tarde volverá para triunfar y llevarnos a esos ricos territorios de leche y miel. Y en ese retorno glorioso se encontrará con esta Cuba revolucionaria que nunca abandonará el comunismo. Bonito cuento, sí, pero echen un vistazo hoy mismo a la isla que asemeja ser un cocodrilo. Decíamos dos consideraciones. La otra es más breve: verdes las han segado.

Bien. Cartas repartidas y estas son las que nos han tocado. Ahora hay que tirar a la basura las decepciones y los sueños fracasados. Levántate, Lázaro, dicen que dijo un líder antiguo. Queda, pues, a pesar de los pesares ya citados, multiplicar por mil la movilización del voto de la izquierda. Tenemos una buena mano, el Frente reúne a once partidos y tiene personas muy valiosas, está bien el pacto en Valencia y Canarias y el acuerdo para el Senado con el PSOE -trabajado en silencio, como deben hacerlo los profesionales- hay que esperar que resulte provechoso y sirva para tomar el castillo inexpugnable que ha construido la derecha, que ellos sí, van unidos como los bueyes a la yunta. Y ojalá funcione el dúo Rufián e Irene con el gancho que ellos creen que tiene el tándem. Ojalá. Porque aquí, siempre, preferimos los votos para la izquierda. 

 ¿Y el PSOE, cómo anda el PSOE? ¿Estará Sánchez, además de enamorado, hecho un desastre, agotado, enfermo, mera bayeta sucia, como dicen los cornetas del Apocalipsis en radios, televisiones, prensa escrita muy seria, incluso con grapa, y zarrapastrosos digitales engordados desde Génova a la Puerta del Sol, la polímata Isabel Díaz, mismamente revivida Juana de Arco, madre nuestra es, tan generosa en su riego de euros a sus gritones vasallos? Pues va a ser, o eso aparenta, que quien vos matasteis goza de buena salud, física y mental. La verdad es que el personaje ha pasado por varios tsunamis, personales y de gobierno: los jueces y su familia, el covid, los jueces y el fiscal general, Adamuz, los jueces y la amnistía, Valencia, los jueces y la ley de nietos, Ceuta y los jueces, la corrupción obscena de sus íntimos colaboradores, los jueces y cualquier cosa que se les pase por la cabeza. Más la guerra directa de Trump y sus tecnomillonarios. ¡Ah!, y que no se nos olvide Puigdemont y Junts, que no son poca cosa, doloroso herpes zóster. Así que ahora, último trayecto, tienen la obligación Sánchez y su partido de batirse el cobre hasta el último día. 

No es fácil, por supuesto, pero se trata de coger la gran ola que parió Maricarmen, gracias por tu ayuda, y engrosarla con las reivindicaciones sociales que únicamente una izquierda que apueste por lo público, que limite, regule y se sirva del capital privado, puede hacerlo. Tienen enfrente los grandes logros de la derecha allá donde ya gobiernan Fíjense en Madrid, los quirones que causan listas de espera interminables para unas anginas y que dice no tener dinero para pagar a los profesionales de la medicina, al tiempo que rebajan impuestos a los ricos. O esas universidades privadas cual chiringuitos, bien protegidas por jueces de togas sucias, el abandono culposo de guarderías y centros de primaria o de la ESO, maltrato a los profesores, medidas fiscales que solo engordan los chalés de superlujo, o los áticos en zonas privilegiadas -¿les suena?-, amén de proporcionar suelo y crédito para los grandes prebostes de la construcción, encantados de beber del dinero público que les llueve del cielo con esas obras tan mayestáticas como inútiles. Busquen ayuda en los Ayuntamientos de Vox o PP para conseguir algún beneficio a favor de los más desfavorecidos, apoyo para el aborto legal o a la eutanasia en los hospitales donde mandan, y ya verán lo que se encuentran. Pura miseria económica y moral, genuflexos ante los ricos y látigos de siete colas para los pobres y los emigrantes, como ha hecho paladinamente con su prioridad nacional, el moderado Juan Manuel Moreno, siempre a sus órdenes, señor Abascal. 

Y ahora llegamos, piano, piano, a las pensiones. Tiene Feijóo una habilidad innata para pegarse tiros en las extremidades inferiores. Oído el gran líder, sus adláteres y esa lumbrera económica de Vox que se llama José María Figaredo, sobrino brillante del luminoso Rodrigo Rato, casi cinco años de cárcel lleva a su chepa, más lo que le queda, ¿tienen alguna duda de que van a meter mano, seguramente con la aparición de los conglomerados multinacionales que dominan el mundo de los seguros médicos y la sanidad? Esta seguridad social “va a colapsar” dicen los desahogados, anunciando a bombo y platillo que entrarán a saco a romper el Pacto de Toledo, subir las pensiones, si es que las suben, lo menos posible e implantar para los jóvenes, ya machacados, la necesidad de firmar planes de pensiones privados. Querrán tratarnos de bobos, pero nadie se traga, a estas alturas de la película, ese ridículo “donde dije digo, digo Diego”. Siempre han amenazado con ello en el PP y siempre lo ha dicho Vox. Dos más dos son cuatro. Y usted va a tomar el pelo al lucero del alba.  

No saben, o no quieren saberlo, de lo que hablan. De entrada, las estimaciones no sesgadas hacia el capital privado aseguran que al menos hasta 2070 el sistema actual funcionará perfectamente. Tampoco calculan el impacto gigantesco de las pensiones en la economía familiar. Hablamos de casi 200.000 millones de euros para casi 10 millones de pensionistas en 2026. Y recordemos, como hacía David Palomera en este mismo diario que “Al fin y al cabo, la pensión es la única renta que entra mensualmente en millones de hogares sin que exista una alternativa de ingresos. Esto es importante porque mientras un asalariado puede mejorar sus ingresos, los pensionistas con una sola fuente de renta no pueden hacerlo, y de ahí su especial protección”. ¿De verdad creen que es éste un buen campo de batalla para enfrentarse a la izquierda? 

Usted vóteme, le dirán desde Génova, que luego ya vendré a meterle mano a su pensión. 

Esperamos, ansiosos, el cara a cara entre Sánchez y Feijóo. ¡Qué campaña nos aguarda, vive dios!

Y de pronto, nos acordamos de los vítores al Rey en Ceuta. ¿Por qué? ¿Acaso ha hecho algo ese señor tan alto por el bienestar de los ceutís? ¿Ha construido carpas, centros para menores, ha llenado camiones para mitigar las necesidades de unos y otros? Y ya puestos en la tontería patriótica, si Sánchez se ha humillado ante Mohamed VI, ¿qué ha hecho Felipe VI, quien dice tener relaciones fraternales con el monarca alauí? 

Adenda. Lleva el Ojo varias semanas preocupado por la creciente violencia, rayana en la brutalidad, de la Policía Nacional. Los antidisturbios dan estopa a quien tengan por delante, sean activistas contra los desahucios o una veintena de estudiantes a los que les ha caído, así, por las buenas, todos lo hemos visto, una manta de palos como no recordábamos desde los grises de infames recuerdos. Se abre una investigación, dicen. Y nada hacen, impunidad que sirve a los de la porra para afanarse aún más en soltar mandobles. Pero es que ahora, definan qué es crueldad, se han sumado los militares en Ceuta, acosando y golpeando, como fieras aprovechándose de la nocturnidad, a jóvenes y no tan jóvenes que nada violento han hecho para merecer tan execrables castigos.

Sanciones, prisión o expulsión inmediata de policías y militares salvajes. O se frena esta saña o vamos a tener un disgusto serio. Y ocurre, además, con un gobierno dizque progresista, con dos ministros, Marlaska y Robles, de reconocido prestigio como juristas. 

Lo mismo el año próximo tenemos de ministro del Interior a algún dirigente de Vox. 

Ya me contarán.