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¿Dónde están los auténticos matones de la crisis financiera?

Fred Goodwin fue durante varios años un héroe para la City. El consejero delegado del RBS era el símbolo de un capitalismo financiero que no hacía prisioneros. Cuando tocaba despedir a los trabajadores, el brazo que sostenía la cuchilla no temblaba. Se ganó el mote de Fred the Shred ('shred' significa cortar en pedazos) cuando recortó un alto número de empleos en su etapa al frente de Clydesdale Bank. En RBS su política de compras y absorciones fue también implacable. Forbes le nombró empresario del año en 2002 cuando el banco contaba con un valor en bolsa superior al de JP Morgan o Deutsche Bank. El Gobierno le concedió una distinción mayor. Fred the Shred pasó a ser Sir Fred Goodwin.

Toda esta carrera hacia el infinito terminó estrellándose. El Gobierno tuvo que salvar al RBS de la quiebra en 2008 con 45.000 millones de libras de fondos públicos. El héroe del capitalismo se convirtió en un apestado, y en algo peor cuando Goodwin se negó a renunciar a su “pensión” (sic): un fondo de 16 millones creado por el banco que le pagaba una pensión anual de 700.000 libras. Para hacer frente al clamor, aceptó reducir a la mitad ese premio por haber hundido al banco.

Continúa en Zona Crítica.