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La opción de los Tomahawk

En el día en que Obama está reunido en la Casa Blanca con sus principales asesores políticos y militares, se han sabido los nombres de los cuatro destructores que están situados en el Mediterráneo Oriental: Mahan, Barry, Gravely y Ramage. Cuentan con misiles de crucero Tomahawk en su arsenal, que se ha convertido en las últimas horas en la opción más citada como respuesta de Washington al posible ataque con armas químicas ocurrido en Siria.

La identificación de los buques de guerra (con la noticia de que el Mahan, que iba a ser relevado, se queda en la zona) ha aparecido en Navy Times, una publicación oficial. Eso no quiere decir que la decisión esté ya tomada, pero indica que el Pentágono tiene a disposición de Obama una respuesta militar por si quiere no dejar pasar más tiempo. Y que el Pentágono no tiene inconveniente en que se sepa.

El presidente ha citado en sus declaraciones los obstáculos legales existentes ante una acción militar, en relación a que ninguna resolución del Consejo de Seguridad de la ONU autoriza el uso de la fuerza. Sin embargo, en varios artículos de los medios norteamericanos aparece citado el precedente de Kosovo, señal de que los portavoces de la Casa Blanca y el Pentágono han planteado ese caso en sus conversaciones con los periodistas.

Embarcarse en una negociación con Rusia en la ONU tiene pocas opciones de éxito. Medios rusos han informado hoy que el Ejército sirio dice haber encontrado armas químicas en túneles controlados por los rebeldes. Moscú ya tiene una pista para responder a Washington: incluso si se demuestra que se han usado armas químicas, no hay pruebas aún de que hayan sido utilizadas por el Ejército sirio.

Un ataque con misiles Tomahawk --aunque habría que suponer que se trataría de varios-- no desequilibraría la guerra en favor de las milicias rebeldes. Todo depende de la elección de los objetivos. Atacar el Ministerio de Defensa o la sede del Ejército, donde seguro que ya no se queda nadie a dormir estas noches, supondría una forma de salvar la cara ante la opinión pública y la presión de los gobiernos británico y francés, convencidos de que hay que hacer algo.

Atacar concentraciones de artillería o tanques sirios en las inmediaciones de las zonas donde se producen combates sería un mensaje de consecuencias más graves. Invitaría a Asad a pensar que recurrir a las armas químicas es el equivalente a suicidarse. EEUU no puede ganar a distancia la guerra en favor de los sirios, pero sí dificultar al máximo las grandes operaciones militares de Damasco contra los enemigos.

En ambos casos, la guerra no se detendría. De hecho, es hasta probable que se recrudezca.

Foto: el destructor Mahan dispara su cañón de cubierta en unas maniobras en el Atlántico en 2010.

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Médicos sin Fronteras ha informado que tres hospitales de la provincia de Damasco con los que colabora atendieron a 3.600 pacientes en la mañana del día 21 con síntomas neurotóxicos. 355 fallecieron:

“El personal médico de estos hospitales proporcionó información detallada a los médicos de MSF sobre un gran número de pacientes que llegaban con síntomas como convulsiones, exceso de salivación, pupilas contraídas, visión borrosa y dificultades respiratorias”, dice Marta Cañas, subdirectora de operaciones de MSF.