The Economist también acaba en el bando de los antisemitas
El último inquilino del banquillo de los acusados del tribunal del antisemitismo es The Economist por esta viñeta. Tanto Obama y Rohani se ven frenados en su intento por llegar a un acuerdo, en un caso por el Congreso e Israel, en el otro por los radicales iraníes que queman banderas de EEUU bajo la atenta mirada del ayatolá Jamenei.
El sello del Congreso norteamericano tiene dos estrellas a cada lado (de cinco puntas). El autor le añadió la estrella de David para representar a Israel. Se puede utilizar la media luna como símbolo genérico en relación al Islam. ¿La estrella de David? Anatema. Drama. Racismo.
The Economist retiró la viñeta y puso en su lugar una foto con un breve mensaje: “El artículo llevaba en la edición impresa una viñeta que involuntariamente ha ofendido a algunas personas, y por eso se ha reemplazado (en la web) por una fotografía”.
No era suficiente. La organización judía ADL quería una disculpa mayor ante tal ofensa:
“No es otra cosa que la representación visual del viejo bulo antisemita sobre el dominio judío. Y recoge otro mito clásico antisemita, la acusación de que los judíos tienen una 'doble lealtad' y que actúan en favor de Israel y en detrimento de su propio país. Esta es la materia del 'Protocolo de los sabios de Sión', reciclado para el público actual”.
Si bien toda esa idea de la conspiración judía mundial es un elemento clave de cualquier teoría antisemita que merezca el apoyo de un par de cabezas rapadas, poner en el mismo nivel colocar en una viñeta la estrella de David o la bandera de Israel es un salto muy amplio.
En realidad, la clave es intentar negar lo innegable: que una mayoría del Congreso, la embajada israelí en Washington y las organizaciones del lobby judío en EEUU pretenden poner todos los obstáculos posibles a la puesta en práctica del acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
59 senadores (incluidos 16 demócratas) han firmado a favor de nuevas sanciones contra Irán. Obama se opone a una medida que como mínimo pondría en peligro el acuerdo. Esos 59 votos son una mayoría de la Cámara, no al nivel por el que podrían anular un posible veto de Obama. En cualquier caso, la Casa Blanca tiene un cierto margen de actuación y está por ver que el Congreso termine echando abajo uno de las pocas iniciativas de Obama en política exterior que se pueden vender como un éxito (por el momento).
Las organizaciones judías como ADL elevan el tono de sus amenazas porque saben que en los últimos años las críticas a los gobiernos israelíes en medios de comunicación y blogs influyentes (bueno, menos el NYT) están mucho más extendidas que en el pasado.
Y algunos dirigentes republicanos no tienen problemas en reconocer la realidad de los contactos. En este aspecto, hasta se puede decir que la viñeta se queda corta. Este artículo cita al senador republicano de Illinois Mark Kirk, que dice que ha habido muchos contactos de los republicanos con la “comunidad proisraelí” y reuniones “frecuentes” con AIPAC para tratar sobre el proyecto de ley.
La conexión republicana-israelí no garantiza que pueda hacer descarrilar la política de Obama en relación a Irán. Pero negar su existencia es ridículo. Por lo visto, representarla gráficamente en una viñeta es mucho más peligroso. Anatema.
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¿Es antisemita una viñeta que une Netanyahu y la sangre de los palestinos? Enero 2013.