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Miradas locales para repensar Santa Cruz de Tenerife en la II Jornada Ciudad 360°
El pasado 30 de abril Santa Cruz de Tenerife acogió la II Jornada Internacional ‘Ciudad 360°’. El encuentro se convirtió en un espacio clave para la reflexión sobre el futuro urbano, y para ello reunió a expertos de ámbito nacional e internacional para abordar, desde distintas disciplinas, los retos contemporáneos de las ciudades. Urbanismo, sostenibilidad, movilidad o innovación fueron algunos de los ejes de debate.
El evento, organizado por la Fundación Santa Cruz Sostenible con la colaboración de la Fundación Moeve, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife, se desarrolló en varios bloques. El Bloque 3 de la jornada, titulado Miradas locales, se desarrolló en tres intervenciones que ofrecieron una visión estratégica, comunitaria y medioambiental de la ciudad tinerfeña.
Una visión integral: Santa Cruz como proyecto de ciudad
El arquitecto, economista y sociólogo Alfonso Vegara abrió el bloque con la presentación de una ambiciosa estrategia urbana basada en la construcción de una visión compartida. Su propuesta parte de un proceso participativo que recogió más de 43.000 respuestas a través de cuestionarios, identificando prioridades clave como la movilidad, la integración urbana, el medio ambiente o la innovación económica.
Uno de los temas centrales de su intervención fue la necesidad de superar la fragmentación administrativa y avanzar hacia una concepción integral de la isla. Así, defendió que la verdadera escala competitiva de Santa Cruz no puede entenderse sin su área metropolitana: “En apenas 30 minutos, la ciudad pasaría de ocupar el puesto 28 al 6 en términos demográficos a nivel nacional”, destacó.
Vegara planteó varias líneas estratégicas, entre ellas el concepto de Tenerife Ecoisla, el desarrollo de un proyecto metropolitano o la mejora del sistema de movilidad, con especial atención a la descongestión logística y la ampliación del tranvía hacia nuevos intercambiadores. También destacó propuestas de transformación urbana como la creación de corredores ecológicos en barrancos —con especial mención al Barranco de Santos—, el desarrollo de un ecobulevar central o la reconfiguración del litoral a lo largo de 15 kilómetros. En este último punto, subrayó el enorme potencial de la relación ciudad-mar.
Uno de los proyectos más significativos es la transformación del entorno de la refinería en un distrito de innovación, con el objetivo de atraer talento, diversificar la economía y generar nuevos espacios de vida, trabajo y ocio. “Sería absurdo planificar ciudades de forma aislada”, advirtió, insistiendo en la necesidad de una estrategia coordinada entre municipios.
La propuesta culmina con una apuesta por la regeneración del centro histórico y los barrios, buscando una ciudad más equilibrada, con mayor protagonismo peatonal y capaz de reforzar el sentido de pertenencia de la ciudadanía.
El barrio como motor de cambio
El geógrafo Vicente Zapata centró su intervención en el papel de las comunidades en los procesos de regeneración urbana. Lo resumió en que no basta con diseñar buenas infraestructuras si no se generan las condiciones sociales para que las personas las hagan suyas.
Zapata reivindicó el barrio como “escenario fundamental de la vida cotidiana”, un espacio donde se materializan los grandes procesos globales, crisis económicas, sanitarias o transformaciones sociales, y donde también pueden articularse respuestas colectivas. Insistió en la importancia de realizar procesos participativos basados en el diálogo, la escucha y la construcción colectiva. “Puede ocurrir que construyamos cosas maravillosas y que la sociedad no esté dispuesta a disfrutarlas”, señaló, si no se involucra a la ciudadanía desde el inicio.
Su enfoque se basa en trabajar a escala local, en los barrios, incorporando valores compartidos y metodologías como la ciencia ciudadana, que permite generar conocimiento desde el propio territorio. En este sentido, señaló experiencias como la desarrollada en San Matías, basada en procesos de escucha activa que analizan el pasado, el presente y el futuro del barrio. “Cuando el barrio se organiza, las cosas cambian”, afirmó, subrayando que cualquier planificación estratégica debe incorporar elementos que favorezcan la convivencia y la cohesión social.
Naturaleza integrada en la ciudad
La tercera intervención, a cargo de María Flores, responsable de Gestión de Infraestructura Verde del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, puso el foco en la dimensión ambiental del desarrollo urbano. Presentó el Plan Estratégico de Infraestructura Verde, una hoja de ruta que busca integrar la naturaleza en la trama urbana para construir una ciudad más saludable, resiliente y atractiva. El plan se estructura en tres fases: un análisis exhaustivo del territorio, que incluye biodiversidad, cobertura arbórea o servicios ecosistémicos, un amplio proceso participativo y la definición de propuestas concretas.
El resultado es un plan que contempla 10 metas, 27 objetivos y 125 acciones, con un horizonte temporal de 10 años. Entre sus prioridades destacan la mejora de la conectividad ecológica, la restauración de espacios degradados, el desarrollo de un bosque urbano resiliente y el reparto equitativo de los beneficios ambientales. Además, el proyecto apuesta por la implicación ciudadana en el diseño y gestión de estos espacios, así como por un sistema que garantice su seguimiento y evaluación.
Diálogo final: retos y oportunidades
El bloque concluyó con la mesa redonda Visión local, en la que los tres ponentes compartieron reflexiones sobre los principales desafíos de la ciudad. Vegara insistió en el potencial del entorno de la refinería como distrito de innovación, mientras que Zapata habló de la importancia de implicar a la ciudadanía, señalando que la clave está en conectar los procesos con sus intereses y generar dinámicas útiles y motivadoras. Por su parte, Flores destacó que la transformación urbana ya está en marcha, aunque requiere tiempo y continuidad.
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