Una receta rápida de tarta de queso con fresas sin horno y perfecta para hacer con antelación

Tarta de queso con fresas

Elena Segura

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La tarta de queso es uno de los postres más versionados de nuestro recetario. Esto no es de extrañar, puesto que se trata de una receta socorrida a la par que deliciosa. A la hora de preparar una cena con la familia o los amigos, es posible que el postre quede en segundo plano. Hacer muchas recetas a la vez puede convertirse en todo un juego de malabares, por lo que es ventajoso poder anticiparse con el dulce. Ahí entra en juego esta tarta de queso con fresas sin horno, una reinterpretación de la receta clásica fácil de preparar.

Aunque la versión clásica de horno presenta numerosas ventajas, como su cremosidad o la oportunidad de apostar por sabores más fuertes y maduros; su versión fría tiene la ventaja de que solo es necesario enfriarla en la nevera y aguardar a que la masa cuaje y se solidifique en el molde. Gracias a esto es posible prepararla con previsión y en muy poco tiempo.

Otro punto a favor de la tarta de queso sin horno es la oportunidad que representa a la hora de incorporar sabores frutales, experimentando con fresas y otros frutos del bosque. También se le puede añadir frutos secos, tanto en su base como en el interior de la masa, consiguiendo una textura crujiente.

Precisamente, las fresas se encuentran en temporada. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, tendremos fresas en su punto perfecto de maduración lo que quede de mayo, por lo que este es el momento perfecto para incorporarlas en nuestros postres. Su delicioso sabor no es el único motivo para añadirlas a la dieta, puesto que poseen unas características nutricionales muy atractivas.

Según la Federación Española de Nutrición, esta fruta es fuente de vitamina C, llegando a tener una proporción mayor superior al de la naranja. Por ejemplo, una ración de fresas, de unos 150 gramos, contiene 86 miligramos de vitamina C; mientras que una naranja mediana, de 225 gramos, contiene 82 miligramos. Ambas frutas pueden cubrir ampliamente la ingesta diaria recomendada de vitamina C en adultos, que se sitúa en torno a los 60 miligramos.

Las fresas también son ricas en ácidos orgánicos, como el cítrico, málico, y también contienen pequeñas cantidades de ácido salicílico. Se tratan de compuestos con una función antioxidante, antiinflamatoria o que contribuyen a la regeneración celular.

Receta de tarta de queso con fresas sin horno

Reserva fresas para decorar

Por lo general, las tartas de queso con fruta se limitan a incorporar una mermelada como broche final de la receta. Lo mismo ocurre con las recetas con fresa, en las que estos frutos no suelen tocar la masa. En cambio, esta receta tiene fresas también en el relleno, que contrastan a la perfección con su cremosidad. El sabor, por su parte, posee el equilibrio perfecto entre la suavidad del queso y el contrapunto ácido de la fresa. Necesitarás estos ingredientes para preparar este postre:

  • 200 gramos de galletas (en total, unas 30 unidades)
  • 60 gramos de mantequilla derretida
  • 350 gramos de fresas: reservarás unos 50 gramos para decorar
  • 250 gramos de queso crema
  • 200 mililitros de yogur natural
  • Cuatro cucharadas de miel
  • Seis láminas de gelatina neutra (o 10 gramos en polvo)
  • Una cucharadita de esencia de vainilla

Como has podido observar, es posible preparar este postre tanto con láminas de gelatina como con su formato en polvo. Ten en cuenta que ambas no se preparan igual, por lo que asegúrate de seguir las instrucciones del fabricante. Si utilizas gelatina en láminas, procura que se disuelva bien con el agua y quede sin grumos. Por lo demás, deberás seguir estos pasos para preparar esta tarta de queso:

  1. Hidrata la gelatina según las instrucciones del fabricante. Presta especial atención a este paso, ya que será clave para que se integre la masa de tarta de queso.
  2. En un cazo pequeño, calienta unas tres cucharadas soperas del yogur, apaga el fuego e integra la gelatina hasta que se disuelva. Reserva la mezcla y deja que se atempere.
  3. Mientras, en un bol grande, mezcla el resto del yogur, el queso crema, la miel y la vainilla. Recomendamos que te valgas de unas varillas manuales para este paso, ya que es vital que a la masa no le entre aire.
  4. Cuando la mezcla de gelatina y yogur haya templado, añádela al bol grande poco a poco, hasta que se disuelva. Asegúrate de que no queden ni grumos ni hilos de gelatina.
  5. Lava y corta las fresas en dados pequeños. Después, añádelas a la masa y mezcla todo con cuidado de no machacarlas.
  6. Introduce las galletas en una bolsa de congelados y golpéalas con un rodillo de cocina hasta que se pulvericen. Después, hidrátalas con la mantequilla derretida.
  7. En un molde redondo, extiende la masa de galletas y mantequilla con la ayuda de una cuchara. Aplánalo bien.
  8. Vierte la masa en el molde redondo, sobre las galletas. Alisa la superficie con la ayuda de una espátula y dale pequeños golpecitos al molde para eliminar las burbujas de aire.
  9. Introduce la tarta de queso en la nevera durante al menos cuatro horas, aunque lo recomendable es que repose en frío toda la noche. De esta forma, quedará más firme y con los sabores de la fruta más asentados.
  10. Decora la tarta con el sobrante de las fresas cortadas por encima.
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