Crumble de fresas: el postre de origen humilde que puedes versionar aprovechando la fruta de temporada con un resultado sorprendente

El crumble de frutos rojos es uno de los más populares en Inglaterra junto al de manzana o ruibarbo

Elena Segura

30 de abril de 2026 13:43 h

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El racionamiento y la carestía de alimentos han sido a lo largo del tiempo unas de las grandes aliadas de muchas de las recetas que hoy en día llevan la etiqueta de tradicionales en el mundo de la repostería. La necesidad de no desperdiciar ni un solo ingrediente y el deseo de bocados dulces para el paladar y el estómago fueron en su momento los mejores alicientes para recrear postres como las torrijas, el arroz con leche, los pestiños o las gachas dulces. En este contexto se idearon también otros dulces que siguen vivos en la actualidad y son muy populares, como el crumble inglés.

Su nombre define a este postre a la perfección: “to crumble” significa, de hecho, desmoronarse, hacerse migas o desmenuzarse. Y alude directamente a la cobertura de esta especie de tarta deconstruida a base de fruta coronada por una masa de harina y mantequilla que se popularizó en la Segunda Guerra Mundial en el Reino Unido debido a la escasez. En aquella época alimentos como la harina, el azúcar o la mantequilla no circulaban de forma abundante y estaban sometidos a las reglas del racionamiento, por lo que preparar una tarta clásica con una masa generosa era excesivamente caro y no estaba al alcance de la población. De ahí surgió la idea de preparar un postre a base de frutas de temporada y cubrirlas con masa “desmigada” que al pasar por el horno queda crujiente.

Las más típicas en Inglaterra son las de manzana, ruibarbo (similar en su forma a las acelgas pero de sabor afrutado y agrio), manzana y moras, cerezas, frambuesas, grosellas, ciruelas o peras. Este postre, que se sirve caliente, suele ir acompañado de unas natillas inglesas (custard), nata o helado de vainilla.

En plena temporada de fresas, preparar un crumble de estas frutillas es una gran idea. Si te encantan las fresas y te gustaría degustar su sabor de vez en cuando más allá de los meses en los que se concentra su recogida, ten en cuenta que puedes congelarlas enteras o bien ya cocinadas para la base del crumble y tenerlas disponibles para cuando más te apetezcan. Además de por su sabor dulce y aromático, las fresas destacan por ser una bomba de vitamina C, incluso más que la naranja. Según la Fundación Española para la Nutrición (FEN), “una ración media de fresas, 150 g, contiene 86 mg de vitamina C; mientras que una naranja mediana, de 225 g, contiene 82 mg”. Y son una de las frutas más antioxidantes por su “contenido en antocianinas y polifenoles”.

Algunos trucos: aromatizar, equilibrar y cocer

Para que la textura del crumble quede bien crujiente es recomendable hornearlo antes de montar el postre y darle el horneado final

Antes de ponernos manos a la obra con la receta paso a paso, es fundamental –sobre todo si es la primera vez que te vas a lanzar a preparar un crumble– tener en cuenta una serie de recomendaciones. Se trata de algunos trucos clave para que te salga de diez sin ser un experto en este postre. Toma nota:

  • Aromatizar la fruta: condimentar las frutas que vayas a utilizar con algunos licores o especias puede elevar este postre a otro nivel. Por un lado, podrás recortar la cantidad de azúcar que utilizar en tu receta, pero además le otorgarás a una de las protagonistas de este dulce otro toque gustativo y sensorial. Puedes utilizar la canela o la nuez moscada, el brandy, algún vino dulce o zumo de naranja. Ten en cuenta también que si vas a usar frutas con más contenido en agua como las fresas o las peras, puedes añadir a la mezcla un poco de harina de maíz para espesar.
  • Equilibrar bien los ingredientes: es importante conocer bien el sabor de las frutas que vamos a emplear en el crumble y cómo se comportan en recetas de repostería. Si son más dulces, utilizaremos menos azúcar para evitar empalagarnos al tercer bocado. Sucederá lo contrario con aquellas más ácidas, como podrían ser las ciruelas.
  • Cuidar las proporciones: hay que medir bien las cantidades de fruta, que tienen que cubrir toda la base del postre, y de masa crujiente, que ninguno de los dos ingredientes sean demasiado escasos o abundantes.
  • Cocer la cubierta antes: si quieres que la masa del crumble sea realmente crujiente, es recomendable cocerla en el horno previamente durante unos minutos para después distribuirla sobre la base de frutas y volver a hornear todo junto.
  • La mantequilla, en último lugar: el orden de los factores sí que importa en repostería. La mantequilla será el último ingrediente que añadamos a la masa. Tiene que estar fría y la incorporaremos masajeando con los dedos hasta conseguir la textura de migas.

La receta, paso a paso

Escoger unas buenas fresas de temporada es clave para esta receta

Ahora sí, podemos empezar a preparar todos los ingredientes que necesitaremos para elaborar este postre simple pero delicioso. Las cantidades están calculadas para cuatro raciones generosas:

Para preparar la base de frutas:

  • 450 gramos de fresas, mejor ecológicas. Aprovecha las más maduras
  • Tres cucharadas soperas de azúcar, pero rasas
  • Una cucharada de postre de maicena
  • Una copita de manzanilla o vino dulce

Para la masa:

  • 90 gramos de harina de trigo
  • 45 gramos de mantequilla (fría)
  • Tres cucharadas de copos de avena
  • 45 gramos de azúcar

Calcula una hora para preparar este postre, que se va a convertir en uno de tus favoritos de la temporada. En muy pocos pasos tendrás listo este crumble de fresas muy jugoso por dentro y crujiente por fuera. Anota los pasos:

  1. Preparar la fruta: lo primero que vamos a hacer es preparar las fresas. Las lavamos bien y las cortamos. Mejor en trozos medianos porque si las troceamos muy pequeñas se desharán totalmente durante el horneado.
  2. Cocinar las fresas: seguidamente, cocinamos las fresas ligeramente. Las vamos a mezclar en un cazo con el vino dulce, el azúcar y la maicena y las cocinamos durante unos 15 o 20 minutos hasta que suelten su jugo y la salsa se espese.
  3. El crumble: integramos en un bol la harina, la avena y el azúcar y añadimos la mantequilla bien fría cortada en cubos. Con ayuda de los dedos la vamos a desmenuzar hasta conseguir una textura de migas arenosas.
  4. La cobertura, al horno: extendemos la masa en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y la horneamos durante unos cinco minutos a 200ºC, hasta que veamos que empieza a dorarse.
  5. El montaje: en un recipiente para tarta o moldes individuales añadimos la base de fresas y cubrimos con el crumble horneado.
  6. Al horno, de nuevo: volvemos a hornear a 180 o 200ºC durante unos cinco o diez minutos (supervisar el proceso) hasta que la masa esté dorada y crujiente.
  7. Servir: ya estaría listo para servir y disfrutar solo o combinado con nata, algún yogur de tu elección o una deliciosa bola de helado de vainilla.
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