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El euskera (y no el meme de la piscina) abre la mayor brecha en el matrimonio de conveniencia de PNV y PSE-EE

Aitor Esteban y Eneko Andueza

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
29 de abril de 2026 21:45 h

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Ya es oficial: PNV y PSE-EE han consumado su mayor brecha en lo que va de legislatura vasca. Terminado el plazo de enmiendas, los socios en el Gobierno de Imanol Pradales no se han puesto de acuerdo en torno a la reforma de la normativa autonómica de empleo público en lo tocante a las exigencias de euskera en las convocatorias. Era algo esperado desde hace meses en la política vasca, pero el desencuentro ha adquirido cierto realce al coincidir con una imagen de Aitor Esteban generada por inteligencia artificial por parte de los socialistas para criticar otro tema, las eternas conversaciones para reformar el Estatuto de 1979. Los nacionalistas han llegado a pedir explicaciones a Pedro Sánchez en el Congreso y a suspender un encuentro “con Moncloa” -en verdad una reunión en Bilbao con Antonio Hernando, técnicamente secretario de Estado de comunicaciones-, pero no han logrado que el presidente del Gobierno, públicamente, haya enmendado la plana a su secretario general vasco, Eneko Andueza.

PNV y PSE-EE retomaron las coaliciones en 2015, tras las elecciones municipales y forales de mayo de ese año. Venían de tiempos de enfrentamiento abierto, con los socialistas apoyándose en el PP para que Patxi López fuese lehendakari y algunas voces del nacionalismo cuestionando su legitimidad democrática. En 2016, hace ahora una década, dieron un paso más y pasaron a formar un bipartito en el Gobierno vasco con Iñigo Urkullu como lehendakari. Imanol Pradales ha heredado ese modelo. El PSE-EE ha pasado de gestionar hace diez años tres carteras de poca relevancia y apenas un 4% del presupuesto a tener el 18% y funciones de relevancia como Vivienda, Prisiones o la cartera compartida de Economía, Trabajo y Empleo.

Fueron Andoni Ortuzar e Idoia Mendia al frente de PNV y PSE-EE los que fraguaron la alianza, pero ahora son Aitor Esteban y Eneko Andueza los que le dan continuidad. Y es otro estilo en lo político y en lo personal. Andueza ya ha dicho públicamente que se entendía mejor con su predecesor, en un análisis compartido por otros líderes vascos como Arnaldo Otegi. El líder socialista, en su lustro al frente del partido y negándose expresamente a entrar al Ejecutivo como vicelehendakari, ha hecho bandera de mantener un perfil propio y criticar al PNV todas las veces que lo ha considerado. Esteban, acostumbrado a ser considerado un referente en Madrid, ha bajado en estos meses en Euskadi al día a día, a tener que lidiar con los socios, con la oposición y hasta con investigaciones judiciales como la de Getxo.

Las diferencias entre PNV y PSE-EE no son nuevas. Hay quien ve el bipartito como una suerte de matrimonio de conveniencia. EH Bildu, que busca ser alternativa, intenta meter cuña cada vez que puede buscando acuerdos en lo nacional/identitario con el PNV y en lo social con el PSE-EE. Se lo afeó en la última sesión de control al Gobierno en el Parlamento Vasco el lehendakari Pradales a su líder en la Cámara, Pello Otxandiano. El PP juega también a mostrarse como una mejor opción para los 'jeltzales' que el “sanchismo”.

El conflicto de la Vivienda

Las políticas de vivienda han sido la piedra más importante en el zapato de la coalición en los últimos años. Desde 2016 es una competencia en manos del PSE-EE y en 2023 se aprobó la ley estatal sin la concurrencia del PNV. En el Gobierno vasco, el ala nacionalista forzó un recurso de inconstitucionalidad contra el criterio del entonces consejero, Iñaki Arriola. Andueza dijo entonces de Urkullu que copiaba a los 'populares' Isabel Díaz Ayuso o Juan Manuel Moreno Bonilla. El actual responsable de la cartera, Denis Itxaso, ha tenido sus más y sus menos con el nuevo alcalde donostiarra, Jon Insausti.

Nacionalistas y socialistas han chocado también por la política migratoria, por la transferencia del puerto de Pasaia, por Marruecos y el Sáhara y por otras áreas sectoriales. Las discusiones de esta semana, en cambio, son temas de más largo recorrido que acumulan muchos capítulos de tensiones.

Lo que dio origen a la imagen creada con inteligencia artificial -algo inédito en la política vasca o, al menos, a este nivel- es la reforma del Estatuto, en ocasiones llamado también “nuevo estatus” de encaje de Euskadi en España. En puridad, fue una promesa de Urkullu cuando relevó a López, en 2012. Entonces, al calor de los procesos escocés o catalán, se hablaba de una consulta en Euskadi hacia 2015 ó 2016. Durante dos legislaturas, hasta antes de la pandemia, funcionó una ponencia en el Parlamento que alumbró un borrador de reforma. En realidad, fueron dos. El PNV pactó primero una bases de corte soberanista con EH Bildu y luego las recondujo con el PSE-EE y con la ya extraparlamentaria representación de Podemos. Todo quedó en nada.

Ahora, las tres principales fuerzas decidieron negociar fuera del Parlamento unas nuevas bases. PNV, PSE-EE y EH Bildu llevan meses en ello. Tantos que el primer interlocutor socialista era Santos Cerdán y tuvo que ser relevado por Antonio Hernando, el que iba a visitar Sabin Etxea este miércoles en nombre de “Moncloa”. Los plazos para alumbrar alguna propuesta se han ido flexibilizando. Esteban gustaba de usar la metáfora del agua en la piscina y eso es lo que motivó la imagen artificial del PSE-EE que los nacionalistas vieron “indecente”.

El PNV lamenta que Andueza aún no se haya dirigido en primera persona a Esteban para disculparse. Desde “Moncloa” sí ha habido un contacto en nombre de la “presidencia” para tratar la cuestión, expone en el entorno de Esteban, sin dar más detalles. Los socialistas vascos sienten que el PNV busca elevar a Madrid el conflicto, aunque aseguran desconocer el motivo de la maniobra.

El debate del euskera

Y luego está el euskera. En 2024 el Gobierno desarrolló un decreto para actualizar el sistema de perfiles lingüísticos, las exigencias de lengua vasca en la Administración. Desde entonces ha habido una cascada de resoluciones judiciales que a PNV y EH Bildu, como también a sectores del mundo euskaltzale, les han llevado a denunciar una “ofensiva” contra la lengua cooficial.

Así surgió la idea de “blindar” las convocatorias de empleo. El PSE-EE nunca estuvo de acuerdo ni con el diagnóstico de la “ofensiva” ni con la necesidad de tocar la normativa tras los cambios de 2024 -de hecho, sostiene que ya hay “excesos” con el marco actual en las OPE- y el PNV presentó en solitario una reforma legislativa. Eso, en sí mismo, ya supuso una ruptura del acuerdo de coalición, que los obliga a operar de manera coordinada en el Parlamento con la excepción de unas discrepancias previamente pactadas y que son áreas muy tasadas.

Durante este año, PNV y PSE-EE han mantenido conversaciones para intentar fijar una postura común. Markel Olano ha sido el portavoz nacionalista y Pau Blasi el socialista. No ha habido fumata blanca. En medio, EH Bildu lanzó su propio plan, mucho más ambicioso. Mira a Catalunya y Galicia para fijar por ley que, de saque, se pida castellano y euskera y que solamente después se fijen excepciones. Si esta segunda ley está aún viva es porque el PNV aceptó que pudiera tramitarse.

Ahora se ha cerrado el plazo de enmiendas después de sucesivas prórrogas. El PNV ha enmendado su propuesta, teóricamente para hacerla más asumible para el PSE-EE y no consumar la ruptura. Ahora bien, ha admitido públicamente lo “fracasado” de su puente con los socialistas y ha rogado a EH Bildu que posibilite la aprobación de su iniciativa. EH Bildu, que hace gala de su gran fuerza municipalista, también ha querido tender la mano a un acuerdo entre abertzales, a activar una gran mayoría latente que en la práctica no opera como tal, con unas enmiendas para matizar su propia iniciativa. Todo esto se irá tramitando en los próximos pero fuentes del PNV indican que al igual que no hay agua en la piscina para un acuerdo con el PSE-EE tampoco se plantean pactar con EH Bildu en ningún caso.

En Pamplona y en Madrid

Y las tensiones se dan también más allá de Vitoria. En Pamplona, la coalición del PNV, Geroa Bai, lleva días en posiciones más cercanas a las de UPN que a las de su socio el PSN en lo tocante al debate educativo y a la enseñanza privada concertada. Y, en Madrid, el PNV está atacando con dureza a los ministros de Sánchez de la parte de Sumar.

Mónica García lleva siendo una diana desde hace meses. Y eso que el consejero vasco del PNV, Alberto Martínez, es anestesista como ella. Osakidetza culpa abiertamente al Ministerio de Sanidad de no resolver una huelga corporativa de médicos que está destrozando las listas de espera, con subidas del 50% en operaciones tras los paros ya celebrados y la negativa a hacer 'peonadas' u horas extraordinarias por la tarde.

A ello se le suma que el gran acuerdo pendiente para completar el Estatuto de 1979 es el traspaso de la gestión de la Seguridad Social, en el que la cartera de Trabajo de Yolanda Díaz tiene mucho que decir. Con los primeros pasos del pasado verano el PNV ya criticó el centralismo de la coalición de izquierdas. Pradales llegó a pedir en La Moncloa a Sánchez que pusiera “orden” en su gabinete. Ahora, cuando se negocia el Fogasa, la consejera María Ubarretxena ha denunciado que ve “remolones” a altos cargos de Sumar y ha indicado que hasta le han suspendido una reunión de alto nivel en Madrid.

La “ejemplaridad”

El Consejo de Gobierno de esta semana se ha reunido en miércoles por ser este martes festivo en Vitoria, la capital, con motivo de San Prudencio. Ello ha permitido tocar el asunto del 'meme'. Aunque las deliberaciones son secretas, ha trascendido que ha sido el propio lehendakari el que ha planteado el asunto y que, en la discusión, han tomado parte consejeros de los dos partidos. Pradales ha recordado que en agosto de 2024, en una sesión especial en el palacio de Miramar de Donostia, lanzó un decálogo sobre la “ejemplaridad” de la política que, entre otros puntos, incluía recomendaciones sobre la comunicación pública. La consejera-portavoz, Ubarretxena, le ha dado plena vigencia a ese documento aunque nunca llegara a aprobarlo en el Parlamento, como prometió.

El decálogo es la receta que ha encontrado ahora el equipo de Pradales para tratar de coser las costuras en la coalición. Hace unos meses, cuando el bipartito sufrió otro “resfriado”, el lehendakari recomendó “paracetamol” a Andueza. Voces del PSE-EE, en todo caso, piden que se observen también algunos comentarios de los nacionalistas hacia los socialistas. Citan el caso del exalcalde de Donostia, Eneko Goia, por ejemplo. “Preservar la coalición no es presentar una ley sin el socio, como con el euskera. La coalición tiene que estar engrasada, pero en las dos direcciones”, abundan en el entorno de Andueza.

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