Los vecinos del norte de Madrid tumban el proyecto de Metro para suprimir la línea 1 en Pinar de Chamartín
Marcha atrás de la Comunidad de Madrid en uno de sus planes de ampliación de la red de Metro más polémicos. Uno que, de hecho, suponía su reducción para muchos residentes. El Gobierno autonómico ha descartado eliminar la línea 1 en la estación de Pinar de Chamartín, que conecta con la 4 y la 1 de Metro Ligero, como planteaba en el estudio informativo que contó en un primer momento con mayor respaldo técnico por parte del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso.
“¡La L1 se queda!”. Con el gran eslogan de la movilización, celebran desde la Asociación Vecinal Sanchinarro la rectificación de la administración regional. “La respuesta unánime de los vecinos de Sanchinarro, Virgen del Cortijo y Pinar de Chamartín es hoy una realidad. Las asociaciones nos reunimos en la Asamblea de Madrid con Ignacio Catalá, secretario de Transportes del PP de Madrid y Carlos González, diputado y presidente del PP de Chamartín. Se nos informó de que, tras las alegaciones presentadas, el PP ha tomado la decisión de no tocar la estación”, exponen.
Desde la entidad vecinal aclaran que no se les ha detallado el proyecto finalmente escogido, pero festejan que “podremos coger como hasta ahora la línea 1 en Pinar de Chamartín, sin hacer traslado en Chamartín”. El efecto de la medida no era solo para quienes viven cerca de la estación afectada, también repercutía directamente en quienes utilizan la línea 1 de Metro Ligero, que se habrían quedado sin conexión directa con una línea vertebal y que conecta con el centro.
“Esto es fruto del entendimiento, del sentido común, de la interlocución y de una respuesta masiva de la sociedad civil. También del apoyo recibido de las Juntas de Chamartín y Hortaleza, a los medios y al buen trabajo entre asociaciones, velanto por el interés común general”, concluyen ante el cambio de postura del equipo de Ayuso.
Tres meses de incertidumbre y protestas
La Comunidad de Madrid revelaba el 10 de marzo sus planes para alargar la línea 1 hasta el futuro desarrollo de Madrid Nuevo Norte, el resultado de la controvertida Operación Chamartín. Según el estudio informativo al que tuvo acceso este periódico, la alternativa con mayor respaldo técnico para la administración autonómica, de entre las cinco planteadas, pasaba por instalar tres nuevas estaciones desde Chamartín (donde también llegará la 4) hasta las cocheras de Fuencarral. Esto implicaría cercenar la llegada de la 1 a la citada Pinar de Chamartín y a Bambú. En esta última estación, la línea más antigua de la red sería sustituida por la 4. En Pinar, directamente se suprimiría la 1, ya que la 4 está ya. Un proyecto que ha causado manifestaciones en las calles, quejas en los medios y campañas de recogidas de firma o presentación de alegaciones.
Suprimir una conexion ya existente es un hecho con escasos precedentes en la historia del suburbano madrileño. Jesús Viacambre, presidente de la Asociación Vecinal Pinar de Chamartín, explicaba en conversación con Somos Madrid la indignación que la noticia despertó: “Es inaudito y una auténtica falta de ética. Van a perjudicar a 200.000 usuarios actuales para una dotación que servirá a 150.000 hipotéticos viajeros en 20 años”. Incluye en esos 200.000 perjudicados a los vecinos Bambú y de Pinar de Chamartín, cuyo nombre oficial como barrio es Costillares, en el distrito de Ciudad Lineal. Pero también a los miles de habitantes o trabajadores de las zonas a las que el Metro Ligero presta servicio. Son nuevos desarrollos urbanos como Las Tablas o Sanchinarro, además de barrios tradicionales como Virgen del Cortijo, todos ellos con conexiones de transporte de por sí deficientes.
La presidenta de la Asociación Vecinal Sanchinarro, Amalia Campos, desgranaba los efectos “devastadores” de la medida para este entorno situado en el distrito de Hortaleza: “La línea 1 va al centro de Madrid, así que no es un trasbordo más. En cuanto al tiempo, el efecto de que nos quiten la línea y haya que hacer un cambio más es tremendo”. Jesús apostillaba que la línea 4, la que sí permanecería en Pinar y la que supliría a la 1 en Bambú, no conecta con el centro y con puntos neurálgicos como Sol o Atocha. Más bien, los rodea: “Son líneas complementarias, no alternativas”. Ese nuevo trasbordo para tomar la 1 deberán completarlo además en Chamartín, una estación de dimensiones mucho mayores y más laberínticas: “Ya está muy cargada y es incómoda. En cambio, en Pinar de Chamartín el trasbordo es sencillo y apenas son dos minutos”. Una comodidad que han estado a punto de perder y ahora valorarán más que nunca.
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