Cómo hacer 'scones' caseros con harina de almendras, el dulce perfecto para el desayuno o la merienda
Suaves, con una corteza ligeramente crujiente y con un irresistible aroma tostado, los scones son el secreto mejor guardado de la repostería británica para transformar cualquier pausa del día en un momento especial. En esta versión con harina de almendras, el clásico panecillo de mantequilla se reinventa para ofrecer una miga aún más jugosa, un sutil matiz a frutos secos y un perfil nutricional más equilibrado, rico en grasas saludables y bajo en carbohidratos. Su preparación es tan rápida y sencilla que no requiere experiencia previa en la cocina ni complicados amasados, convirtiéndolos en la opción artesanal perfecta para improvisar un desayuno elegante o un tentempié a media tarde que conquistará a todos en casa.
Además de aportar un toque delicioso a estos scones, el uso de harina de almendras añade un valor nutricional excepcional respaldado por evidencias científicas e internacionales. Por un lado, un estudio publicado por la National Library of Medicine de Estados Unidos, demostró las propiedades prebióticas de la almendra, concluyendo que su consumo mejora el perfil de la microbiota intestinal en adultos sanos al incrementar significativamente las poblaciones de bacterias beneficiosas (Bifidobacterium spp. y Lactobacillus spp.) e inhibir patógenos como Clostridium perfringens.
Por otro lado, si analizamos la composición de la harina de almendra registrada en la base de datos del Departamento de Agrigultura estadounidense, destaca por ser un alimento de gran densidad nutricional: aporta 26,2 g de proteína y 9,3 g de fibra por cada 100 g, además de ser una excelente fuente de minerales esenciales como potasio, fósforo, magnesio y calcio. Esta combinación de fibra prebiótica, grasas saludables, proteínas y minerales convierte a esta alternativa sin gluten en un ingrediente idóneo para cuidar la salud digestiva mientras se disfruta de un desayuno o merienda nutritivo y reconfortante.
Y si sus efectos en la microbiota no fueran suficientes, el perfil lipídico y la densidad de nutrientes de la almendra suman otro pilar clave: la salud cardiometabólica. Un estudio aleatorizado y controlado evaluó el impacto de sustituir un tentempié rico en carbohidratos (una magdalena) por un puñado diario de almendras (42 g) en adultos con colesterol LDL elevado. Tras seis semanas, los investigadores observaron que el grupo que consumió almendras logró una disminución significativa del colesterol LDL y del colesterol no-HDL (ambos importantes factores de riesgo cardiovascular), logrando además mantener los niveles del colesterol “bueno” (HDL). Sorprendentemente, a pesar de que el peso corporal total no varió entre ambos grupos, la ingesta diaria de almendras logró reducir de forma medible la adiposidad abdominal y la grasa localizada en las piernas.
Scones de harina de almendras y arándanos, paso a paso
Creados originalmente en Escocia como un pan redondo horneado a la plancha, estos tradicionales panecillos han traspasado fronteras hasta convertirse en un pilar indiscutible de la hora del té y la repostería internacional. En esta receta, reinventamos el clásico británico al sustituir la harina de trigo refinada por harina de almendras, logrando una alternativa naturalmente libre de gluten, increíblemente aromática y con una textura mucho más tierna y jugosa. Apunta los siguientes ingredientes para preparar seis unidades perfectas:
- Un par de tazas de harina de almendras
- Media taza de arándanos deshidratados
- Media taza de nueces de nogal (picadas)
- Un huevo grande
- Una cucharada de ralladura de naranja
- El zumo de media naranja
- Dos cucharadas de estevia o azúcar moreno
- Media cucharada de bicarbonato de sodio
Para empezar, precalentamos el horno a 180 °C (con calor arriba y abajo). En el vaso de un procesador de alimentos, mezclamos la harina de almendras con el bicarbonato de sodio durante unos 15 segundos para homogeneizar los secos. A continuación, incorporamos el huevo, la estevia (o el azúcar), la ralladura y el zumo de naranja, y procesamos durante unos 30 segundos hasta obtener una masa húmeda e integrada.
Pasamos la masa a un bol amplio y añadimos los arándanos deshidratados junto con las nueces picadas. Con las manos limpias, amasamos suavemente lo justo para que los frutos secos y las frutas se distribuyan de forma uniforme por toda la mezcla.
Colocamos la masa sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Con las manos, le damos forma de disco plano de unos dos centímetros de grosor. Con un cuchillo afilado, cortamos el disco en 6 porciones triangulares (si al cortar se desprenden trozos de arándano o nuez, los reincorporamos con cuidado presionando ligeramente con los dedos).
Llevamos la bandeja al horno y horneamos durante 15 minutos, hasta que la superficie adquiera un apetitoso tono dorado y los bordes se noten ligeramente tostados. Retiramos del horno, dejamos enfriar unos minutos sobre una rejilla para que asienten bien y servimos acompañados de un buen té, café o tu mermelada preferida.
Para sacarles el máximo partido a tus scones de harina de almendras, puedes servirlos solos recién horneados o disfrutarlos con un toque de queso crema o manteca. Si te apetece experimentar, la masa admite infinitas variantes: prueba a incorporar semillas de chía, chips de chocolate negro, avellanas o incluso hierbas aromáticas para una versión salada.
En cuanto a su conservación, se mantienen perfectos a temperatura ambiente durante dos días en un recipiente hermético, hasta una semana en la heladera o hasta dos meses si decides congelarlos; en este último caso, bastará con darles un rápido golpe de calor de unos segundos en el horno o microondas para recuperar su textura jugosa y crujiente como el primer día. Sin duda, una alternativa irresistible, sana y llena de energía para sorprender a tu familia en cualquier momento.
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