Turismo, asignatura relevante
Turismo y transformación digital fue el lema de la conmemoración de este año del Día Mundial del Turismo señalada para ayer. Su objetivo: sensibilizar en mayor medida a la comunidad internacional de la importancia del turismo y de su valor social, cultural, político y económico. Estamos, sin duda, ante una asignatura relevante. Este año (las celebraciones oficiales serán en Budapest, capital de Hungría), con ese lema y ese objetivo, se quiere destacar el potencial de los avances digitales como herramientas para un desarrollo sostenible y responsable en consonancia con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS). Efectivamente, las nuevas tecnologías y su aplicación en el ámbito turístico contribuyen al empoderamiento de las comunidades locales, al fomento de la inclusión y a una gestión más eficaz de los recursos.
La Organización Mundial del Turismo (OMT), con sede en Madrid, es el organismo de las Naciones Unidas creado en 1976 que está encargado de la promoción de un turismo responsable, sostenible y accesible para todos. Entre sus miembros figuran 157 países, 6 miembros asociados y más de 480 Miembros Afiliados que representan al sector privado, a instituciones de enseñanza, a asociaciones de turismo y a autoridades turísticas locales.
Nuestro país es líder mundial en turismo. La riqueza de nuestro patrimonio histórico, la variedad e innovación gastronómica, la biodiversidad o nuestras avanzadas infraestructuras convierten a España en un referente internacional en el sector turístico, cuyo peso en la economía supera el 11% del PIB. España es el primer destino turístico europeo, primer destino vacacional europeo, segundo país del mundo por ingresos turísticos y el tercer país más visitado del mundo.
Y esa referencia se está viendo contestada por amplios sectores de la sociedad en distintas comunidades del Estado español. Ya nos hemos familiarizado con el término turistificación, esto es, el proceso por el cual un territorio, ciudad o comunidad experimenta una transformación profunda derivada de la creciente presión de la actividad turística, que modifica su estructura económica, social, cultural y urbanística.
A diferencia del desarrollo turístico equilibrado, la
Habrá que respetar todas las posiciones, pero lo que no puede ocurrir es que el turismo sea causa de un cisma social pues ello introduciría en el tejido productivo y en el propio negocio factores nocivos de rumbo muy incierto. No valen ni los radicalismos rupturistas ni los inmovilismos a ultranza.
No tengamos miedo a la discusión, pero seamos conscientes de que desde la perspectiva de la planificación estratégica, el reto consiste en gestionar los flujos y equilibrar los beneficios económicos del turismo con la calidad de vida de la población residente y la preservación del patrimonio.
Ese es el reto.
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