Santa Cruz de Tenerife plantea su futuro desde la regeneración urbana en Ciudad 360º
El Palmetum de Santa Cruz de Tenerife fue escenario el pasado jueves de la II Jornada Internacional Ciudad 360º, un espacio de encuentro y reflexión en el que la innovación, la sostenibilidad y la regeneración urbana fueron las protagonistas del debate. El evento, organizado por la Fundación Santa Cruz Sostenible con la colaboración de la Fundación Moeve, el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife, se desarrolló en dos bloques.
El primer bloque, que se celebró durante la mañana, planteó un cambio profundo de paradigma para alcanzar ese gran reto de las ciudades en la actualidad: avanzar hacia un modelo urbano más equilibrado, resiliente y centrado en las personas. Jenny Andersson y Melissa Sterry, dos ponentes internacionales de reconocido prestigio defendieron este bloque bajo el epígrafe Fundamentos de la Economía Regenerativa.
La intervención de Andersson partió de una reflexión contundente: la humanidad atraviesa una “metacrisis”, una crisis que engloba a los sistemas ecológicos, económicos y culturales que sostienen la vida. E insistió que la humanidad se encuentra en un momento decisivo en el que se debe plantear la relación de la vida con el planeta.
Durante su exposición presentó siete principios claves para avanzar hacia un modelo regenerativo. El primero, “el diseño de la vida para todos y no para parte de la vida”, propone diseñar sistemas “para toda la vida”, superando la fragmentación y la competencia entre sectores. Frente a modelos urbanos segregados, planteó ejemplos de ciudades que han trabajado para reconectar sus tejidos sociales, económicos y ecológicos.
Otro de los pilares para lograr el objetivo es la capacidad de cada territorio para desarrollar soluciones propias en función de sus características. En este punto destacó la importancia de territorios los insulares como la isla de Tenerife, donde cuestiones como la seguridad alimentaria o la autosuficiencia tienen una especial importancia.
Andersson también insistió en la necesidad de respetar la singularidad biocultural de cada lugar. La experta explica que “las ciudades que prosperan son aquellas que construyen su economía y su cultura en armonía con sus condiciones naturales”. A ello se suma la importancia de la interconexión entre sistemas, la generación de entornos saludables, como espacios urbanos seguros, accesibles y sostenibles, y el papel de las ciudades como “nodos” clave dentro de sistemas más amplios.
Destacó la importancia de diseñar para la relacionalidad y la interconexión, viendo la ciudad como una red donde todos los sectores —sociales, económicos y ecológicos— están vinculados. Asimismo, explicó que la vida funciona a través de campos de energía, lo que se traduce en la creación de entornos urbanos saludables y accesibles, desde ríos limpios y espacios naturales recuperados, hasta calles seguras y con sombra e iniciativas como la “ciudad de 15 minutos”, para favorecer la cercanía con el producto local.
Para finalizar su intervención hizo énfasis en que la vida es evolutiva y dinámica, un principio que atraviesa todos los sistemas vivos. Por ello, defendió la necesidad de impulsar una cultura de innovación regenerativa y de construir ecosistemas de regeneración.
La naturaleza como guía para el urbanismo
Por su parte, Melissa Sterry acercó estas ideas al terreno del diseño urbano, proponiendo que la naturaleza sea la guía del urbanismo para construir las ciudades del futuro. Su enfoque se basa en observar cómo funcionan los sistemas naturales para aplicar esos principios a la arquitectura, a la planificación urbana y a la economía.
Habló del caso concreto de Santa Cruz de Tenerife y planteó una visión transformadora para espacios estratégicos como los antiguos terrenos industriales. Inspirándose en referentes como Leonardo da Vinci o Antoni Gaudí, propuso imaginar una nueva generación de edificios basados en formas y procesos naturales.
Entre las ideas que presentó destacaron las inspiradas en el drago, que sirven para optimizar la temperatura, generar sombra, recoger agua y crear espacios abiertos más habitables. Estas propuestas no buscan solo innovar desde el punto de vista estético, sino también funcional, integrando soluciones ambientales en el propio diseño arquitectónico.
Sterry defendió que este tipo de desarrollo permitiría transformar la ciudad en un sistema vivo, “capaz de adaptarse, regenerar su entorno y generar nuevas oportunidades económicas y sociales”. En este modelo, la bioinnovación juega un papel clave, impulsando nuevos materiales, fuentes de energía y formas de producción más alineadas con la naturaleza.
El bloque concluyó con la mesa redonda titulada Los Fundamentos, donde ambas expertas pusieron en común sus enfoques. Se demostró que la economía regenerativa debe verse desde una dimensión cultural, histórica y política. Ambas coincidieron en la idea de que avanzar hacia modelos regenerativos implica cambiar la mentalidad, integrar conocimiento científico e innovación, y desarrollar nuevas formas de gobernar que sean capaces de responder a los difíciles retos actuales.
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