La Administración Trump acusa a Europa de ser “una incubadora de amenazas terroristas” por “las fronteras abiertas” y sus “ideales globalistas”
La Administración Trump no sólo está dejando de tratar a los países europeos como aliados. Sino que ya los está empezando a catalogar de amenaza. Así, en la recién publicada Estrategia Antiterrorista de EEUU, cuya introducción firma Donald Trump, se afirma que “la migración masiva sin restricciones ha sido la vía de transmisión de los terroristas”, sin tener en cuenta el valor de la migración en la fundación y evolución de EEUU a lo largo de su historia, por ejemplo.
“Europa puede volver a ser fuerte si redescubre los principios tradicionales de la libertad de expresión, mantiene conversaciones sinceras sobre el islamismo”, afirma el documento, “dedica recursos suficientes a mitigar las amenazas del terrorismo y los cárteles dentro de sus naciones, y luego comparte activamente su inteligencia sobre amenazas a nivel mundial y traslada la carga de la lucha antiterrorista para asumir una mayor responsabilidad por su propia seguridad, lo cual incluye operaciones antiterroristas en África”.
Según la Administración Trump, “Europa debe aumentar significativamente sus esfuerzos antiterroristas de inmediato. Es evidente para todos que grupos hostiles bien organizados se aprovechan de las fronteras abiertas y de los ideales globalistas. Cuanto más crezcan estas culturas ajenas, y cuanto más persistan las políticas europeas actuales, más garantizado estará el terrorismo. Como cuna de la cultura y los valores occidentales, Europa debe actuar ahora y detener su declive deliberado”.
Frente a esas naciones en declive, presidencia de Trump está trabajando “con aliados y socios que comparten nuestra evaluación de la amenaza que representan los cárteles, los yihadistas y los extremistas violentos de izquierda”.
No obstante, el documento no especifica a quién se refiere, en tanto que su principal aliado europeo, Viktor Orbán, acaba de ser desalojado del Gobierno húngaro.
“Estamos coordinando operaciones antiterroristas, compartiendo inteligencia procesable y aportando nuestra experiencia. Seguiremos trabajando con aquellas naciones que comprenden la amenaza, que toman por sí mismas las medidas necesarias y que no socavan los principios que definen nuestra civilización compartida”, sostiene el informe, señalando que considera que hay naciones que sí “socavan los principios que definen” la “civilización compartida”, si bien evita nombrarlas.
A continuación, el documento señala que en Europa hay socios antiterroristas poco fiables, al afirmar lo siguiente: “También colaboraremos estrechamente con nuestros socios antiterroristas serios en Europa para contrarrestar conjuntamente las acciones encubiertas de algunos estados que se asemejan al terrorismo —incluidos el sabotaje y los complots de asesinato— y que ellos han clasificado como 'amenazas híbridas”.
Y añade: “Los terroristas suelen intentar atacar a las naciones europeas para socavar sus instituciones democráticas y sus vínculos con Estados Unidos. Sin embargo, un conglomerado de actores nefastos —Al Qaeda, el ISIS, los cárteles y actores estatales— ha explotado libremente las débiles fronteras de Europa y la disminución de los recursos antiterroristas para convertir a Europa en un entorno operativo permisivo en el que conspirar contra europeos y estadounidenses. Es inaceptable que los aliados ricos de la OTAN puedan servir como centros financieros, logísticos y de reclutamiento para los terroristas”.
En conclusión, para la Administración Trump, “el mundo es más seguro cuando Europa es fuerte, pero Europa se encuentra gravemente amenazada y es tanto un objetivo del terrorismo como una incubadora de amenazas terroristas”.
“Ideologías transgénero extremas”
La Administración Trump también usa su estrategia contra el terrorismo para sus fines políticos internos. Así, afirma que “mientras se ignoraban o se restaba importancia a amenazas reales, los estadounidenses han sido testigos de asesinatos por motivos políticos de cristianos y conservadores a manos de extremistas violentos de izquierda, incluido el asesinato de Charlie Kirk a manos de un radical que defendía ideologías transgénero extremas”.
En efecto, mientras vincula las teorías de género con el terrorismo, el documento no habla de las amenazas de la extrema derecha ni de los asesinatos de políticos demócratas, como ocurrió en Minnesota en hace un año.
“Además de los cárteles y los grupos terroristas islamistas, nuestras actividades nacionales de lucha contra el terrorismo también darán prioridad a la rápida identificación y neutralización de grupos políticos violentos cuya ideología sea antiamericana, radicalmente pro-transgénero y anarquista”, prosigue la estrategia: “Utilizaremos todas las herramientas de que disponemos constitucionalmente para localizarlos en nuestro territorio, identificar a sus miembros, rastrear sus vínculos con organizaciones internacionales como Antifa y emplear los medios policiales para paralizarlos operativamente antes de que puedan mutilar o matar a inocentes”.
Una vez más, la Adminstración Trump habla de Antifa como una organización internacional, cuando hasta el FBI ha afirmado que se trata de una comunidad política, no de una entidad como tal a la que no se le atribuyen actos terroristas .
En relación con los asesinatos extrajudiciales en el Caribe y el Pacífico Oriental, que ya suman 190 muertes en 56 ataques desde septiembre pasado, el texto afirma: “El presidente ha autorizado docenas de ataques del Departamento de Defensa contra embarcaciones de narcos, lo que ha dado lugar a una reducción de más del 90% en el tráfico marítimo de drogas hacia Estados Unidos”. Asimismo, señala sobre el ataque a Venezuela y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro: “La Operación Absolute Resolve demuestra que el 'Corolario de Trump', el modelo parauna Doctrina Monroe moderna, ya es una realidad en nuestro hemisferio”.
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