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Con acento canario

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Reconozco que celebro este Día de Canarias con la zozobra que me produce el panorama de un mundo envuelto en nubes sombrías. Es…como si los seres humanos, en realidad los seres humanos más ricos y poderosos, retornaran, un siglo sí y otro también, a la peor condición ferina. La de la ley de la selva, la del hobbesiano homo homini lupus, la de la inexorable regla de “el pez grande se come al chico” porque tiene derecho a hacerlo.

Estos días -aunque mi capacidad de asombro tocó techo hace tiempo- he contemplado la lluvia propagandística de los de siempre, los de “el poder del ACENTO CANARIO”.

Nunca pude imaginar, ni seguro que mis compañeros de activismo antifascista durante nuestra juventud primera, que a estas alturas de la vida y después de más de 40 años de autonomía, la política pudiera consistir en una cotidiana falta de respeto a la inteligencia de los canarios -inteligencia que sustenta la dignidad de las personas, base de todos los derechos fundamentales- y en un interminable enmascaramiento de los intereses reales que algunos representan.

Me he decidido a escribir estas líneas cuando acabo de leer que los del “poder del acento canario” acaban de votar con el PP y con Vox en contra de la ley de amnistía.

Y después de enterarme que el estadista Clavijo acaba de dictaminar que el reconocimiento de Palestina como Estado “lejos de ayudar a que el conflicto se solucione, puede ayudar a enconarlo más”. ¿Hasta cuándo debe continuar el genocidio para que sea justo y “oportuno” ese reconocimiento?

Y al cabo de informarme que un juez peinado insiste en continuar investigando a Begoña Gómez, a pesar del informe de la UCO que concluye estableciendo que no “existen indicios de delito”. Sigo sin comprender cómo determinados asuntos llegan a manos de jueces ultraderechistas, porque me niego a creer que un sistema objetivo de reparto de los asuntos penales para identificar al “juez predeterminado por la Ley”, garantía esencial del derecho constitucional a la tutela judicial efectiva, acabe casi matemáticamente en manos de peinados y castellones, y porque también me niego a creerme que toda la judicatura española sea de esos mismos talantes e ideas.

Y auguro que la duración de esta “investigación” durará mientras le sirva de cobertura a las estrategias ultraderechistas contra el legítimo gobierno de España y su presidente.

Clavijo y Coalición Canaria son rehenes del PP. Y el PP, de Vox. ¿Recuerdan aquello de la propiedad transitiva?

Es rehén del PP porque es, una vez más, quien mantiene en el poder a Coalición Canaria a pesar de no haber ganado las elecciones. Es legítimo, pero es así. Puedo decirlo con propiedad, pues cuando me tocó a mí pasar por una situación similar, exigí a los seguidores, que llenaban el salón consistorial, de la candidatura socialista que había ganado las elecciones al Ayuntamiento que guardaran silencio para escuchar a la Alcaldesa de La Laguna. Y así consta literalmente en las Actas.

Pero ese apoyo de un PP ultraderechizado no les sale gratis a los del “poder del acento canario”. Les obliga a votar en contra de la Amnistía y a Clavijo a distanciarse ,con tono de estadista, de la decisión del Gobierno de reconocer al Estado palestino, una década después de que el Congreso le instara a hacerlo. Con el apoyo entonces del PP, por cierto.

Y ese PP y Vox, que son socios de gobierno en tantas comunidades autónomas y ayuntamientos, van además a oponerse a cualquier ley estatal que imponga el obligado reparto y la atención de los menores migrantes no acompañados. Y no les faltarán -en opinión de un jurista de pueblo como yo, mucho cuidado- argumentos constitucionales como coartada ni peinados y garciacastellones para estimar esos argumentos. 

Simplemente, porque aunque hay títulos competenciales del Estado que podrían sustentar esa obligación de reparto y atención solidarios (149.1.2ª, que define la exclusividad estatal en inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo) también existe la Disposición Adicional 3ª que habilita a las Comunidades Autónomas a asumir, a través de sus Estatutos “las materias no atribuidas expresamente al Estado” sentido contrario. 

Y así lo han hecho todas, como concreción de las competencias en “Asistencia social” (148.1. 20ª), y con carácter exclusivo. Allá por 1978, España era aún un país de origen y no de recepción de emigrantes. Y no podían preveer los constituyentes los movimientos poblacionales del siguiente milenio para establecer distinciones entre la atención a los menores de aquí y los provenientes de otros países.

Una Ley estatal para la solidaria distribución de la atención de los menores migrantes sería constitucionalmente pacífica, si se hubiera consenso político y parlamentario. Se aceptaría su presunción de validez constitucional y lo que tocaría es cumplirla. 

Pero eso no va a ocurrir. Y una avalancha de recursos+incumplimientos de los gobiernos autonómicos del PP y Vox, tanto monta.., dificultará las exigencias de los del “poder del acento canario”. Y unas comunidades con estos gobiernos tenderán a emular a las otras, para no quedar xenofóbicamente atrás, desde que una, por ejemplo la presidida por la aspirante a Meloni hispánica, dé el primer paso.

Lo del “acento canario” me puede. El trasfondo excluyente de la consigna (Coalición Canaria, y nadie más, es canaria. Si eres canario, tienes que votar Coalición) es cualitativamente idéntica al de la extrema derecha “españolista”, aunque expresada con disfraz carnavalero. Ya saben.

Y los demás canarios y canarias, los que hemos intentado cumplir el compromiso con la calidad de nuestro autogobierno, con la corrección de las endémicas desigualdades sociales de nuestra tierra, con la defensa de una prosperidad económica respetuosa con nuestros recursos naturales (principal patrimonio que nos legaron nuestros antepasados aborígenes) y que no se sustente en la explotación laboral, que constituyen los ingredientes primordiales de una Identidad Canaria que merezca ese nombre, ¿qué somos? ¿Con qué acento hablamos?

Aparte de que agrede frontalmente un valor superior proclamado por la Constitución, el del pluralismo político, que es imprescindible para la convivencia democrática.

A todos y a todas los canarios y canarias de buena voluntad, hayan nacido o no en este paraíso del Atlantico, también a los que se guarecen detrás del “acento canario”, Feliz Día de Canarias. Impongamos el optimismo de la voluntad al realismo de la inteligencia.

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