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Opinión - ¿Qué era y qué es la izquierda? Por Neus Tomàs
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Berlín: manifestación contra la guerra y por una paz negociada

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El sábado 25 de febrero salimos de Hamburgo unas 200 personas en autobuses con rumbo a Berlín. No sé si hubo otros grupos hamburgueses organizados similarmente, pero encontré a varios hamburgueses ya en la manifestación convocada por la diputada de Die Linke (La Izquierda) Sahra Wagenknecht y la famosa periodista feminista Alice Schwarzer.  

Nuestro grupo iba con el Hamburger Forum por el entendimiento entre lo pueblos y el desarme mundial. De distintas ciudades alemanas llegaron grupos en autobuses, trenes y en automóviles privados. Era una protesta contra la guerra y era una fiesta por la Paz frente al clima de miedo y represión de las libertades propagado por los medios de prensa oligárquicos, la televisión oficial y el propio Gobierno Semáforo cuya señal aparece paralizada en “prohibido el paso a la Negociación”. El Gobierno alemán ha prohibido con penalización de multas y cárcel el llevar la V y la Z por ser símbolos de guerra rusos, sin embargo no se han prohibido símbolos de los ultraderechistas y neonazis ucranianos. La libertad de expresión está limitada, aunque afortunadamente no totalmente amordazada.

En los días anteriores a la manifestación hubo un verdadero diluvio de acusaciones y falsedades contra los organizadores y también contra los participantes colocándonos en el espectro derechista y neofascista. Cualquier medio parece útil para frenar el creciente descontento por el fomento del clima bélico y el envío de armas, así como el uso de miles de millones de euros para una guerra inútil a la libertad y la democracia del pueblo alemán, pero beneficiosas para los oligarcas propietarios de las fábricas de armamentos.

El 25 de febrero no faltaron provocaciones de todo tipo, pasando de lo verbal a otras más espectaculares y peligrosas como lo que celebran Enno Lenze y Wieland Giebel, dos activistas de Berlin Story Bunker, que el 24 de febrero colocaron un tanque ruso T-72 destruido en el campo de batalla ucraniano frente a la Embajada de Rusia en Berlín, el imponente edificio en la avenida Unter den Linden. «Esta acción es una señal de nuestra protesta contra la guerra de Rusia y pretende expresar nuestra solidaridad con Ucrania», según sus intenciones, «hemos conseguido que el tanque pueda permanecer frente a la embajada rusa durante un fin de semana y esperamos que sirva para que muchos berlineses acudan a expresar su protesta». En el primer aniversario de la guerra en suelo europeo, querían que Berlín ofrezca a Rusia y al mundo entero una imagen inequívoca de apoyo a Ucrania. Muchos se han preguntado cómo es posible que el Gobierno alemán prohiba con penalizaciones severas unas simples letras o banderas, pero permita el transporte de una tanque ruso desde Ucrania sin preguntarse de dónde sale el dinero que paga esa acción. 

El tanque es un T-72B tiene 3,46 metros de ancho, 2,23 de alto y 6,90 metros de largo, más 9,53 metros de cañón. Su peso, 44 toneladas, ha hecho que su traslado hasta Berlín, atravesando territorio de guerra, sea una clara toma de posición, A unos se les permite todo, a otros se les prohibe. Hubo pequeños grupos de 10 o 20 personas pro-ucranianos que se congregaron en distintos puntos de Berlín, mientras que una gran cantidad de gente colocó flores y claveles rojos sobre el citado tanque rindiendo así homenaje al recuerdo de los tanques soviéticos que liberaron Berlin en 1945 de la tiranía nazi.

Hay un cierto heroísmo en los manifestantes contra la guerra

Ha habido entre los grupos manifestantes distintos discursos y conversaciones. Uno han dicho: Quieren repetir una guerra. ¡¡La guerra donde viejos que se conocían y todavía se odian no se matan entre sí ni van a la guerra pero mandan a jóvenes que no se conocen ni se odian a matarse entre sí !!

Pero independientemente de las diversas ideologías y opiniones políticas reunidas en la manifestación hay que reconocer un cierto heroísmo en los manifestantes que durante largas y frías horas no abandonaron su puesto pese a temperaturas de 1 o 2 grados y una llovizna y granizo cayendo constantemente. Y eso durante horas. Se dice pronto, pero los músculos y el cuerpo todo lo siente y lo resiente. Mi esposa ha caído enferma con fiebre en la cama y es de suponer que no han sido pocos los afectados por la situación. 

Pero sobre los caídos en esta lucha contra la guerra habrá que decir como aquel rey español : Yo no mandé mis barcos a luchar contra los elementos! Aquí los elementos no eran olas , sino lluvias y heladas. Pero aquí los manifestantes resultaron vencedores.

Desde la tribuna hablaron el General de Brigada retirado Erich Vad, Sahra Wagenknecht y Alice Schwarzer así como otros dos oradores sobre distintos aspectos de la cuestión del desarme y de la Paz. . 

El frío y la llovizna no disuadieron al público asistente que abucheó los nombres de la ministra Baerbock de Exteriores que de verde paloma de la paz se transformó en negra urraca de la guerra y también abuchearon al presidente de los neoliberales Lindner que sostiene una política para los ricos y al propio Canciller que parece obedecer el mandato americano sobre los propios intereses de la República Alemana.

Negocios de guerra contra negociación de paz

Hay muchas y diversas pancartas, unas tristes, otras cómicas. En una pancarta se lee: “Negociación y no escalación”. “Hay que parar la guerra ya. No entiendo lo que está haciendo mi Gobierno”, dice un maestro jubilado. Y una conocida profesora proclama de viva voz y con una pancarta que: EL GOBIERNO SEMÁFORO DEBE DIMITIR , pues según ella los Verdes del Gobierno ha traicionado el mandato electoral y su programa al regresar a la energía atómica y lo mismo con los liberales y los socialdemócratas.  Son muchos los que se encuentran en franca y polémica protesta en el centro de Berlín contra el suministro de armas a Ucrania. La manifestación, convocada por la destacada política del partido izquierdista Die Linke y la conocida activista feminista, había convocado al menos a unas 10.000 personas, según cálculos de la Policía, pero al final ya hablaban de unas 18 mil, pero la situación la valoraban otros observadores imparciales en unos 50 mil e incluso otras fuentes llegaban a los 60.000. En cualquier caso, como proclamó Sarah Wagenknecht el gobierno no puede ignorar las 650.000 firmas que ha apoyado hasta ahora el Manifiesto de la convocatoria ni la presencia masiva en Berlín de la manifestación. Es el comienzo de un nuevo impulso y renacimiento del Movimiento por la Paz.

Advirtió que no se puede ignorar las advertencia de Putin como hicieron en el pasado (o, como podemos recordar los españoles, el superdotado Borrel ha dicho hace poco que pese a que Occidente ha entregado armamento a Ucrania no ha habido guerra nuclear), y recordó que así empezó la Segunda Guerra Mundial y ha empezado muchas otras guerras. 

La memoria de las bases soviéticas en Cuba

No se me pueden olvidar los días de tensión que vivió el mundo el siglo pasado en 1062 cuando los rusos de Kruschov instalaron cohetes en Cuba y Kennedy amenazó con una guerra que entonces no podía ser sino termonuclear.. 

Una anécdota histórica que muchos ignoran sirve para ilustrar el peligro cuando se escala la tensión política y las bombas cruzan los cielos. Un error o una precipitación puede causar el comienzo de la tragedia termonuclear.

Vasili Arkhipov era comandante de la flotilla presente en el submarino soviético de clase Foxtrot B-59 en el mar Caribe, en secreto y fueron descubiertos por los americanos. momentos en que la elevada tecnología opera en segundos y de inmediato, un accidente puede originar la catástrofe nuclear.

Fue cuando fue “contactado” por barcos estadounidenses que acordonaban el bloqueo de Cuba durante la Crisis de los Misiles Cubanos de 1962, en medio del tenso enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS por el tema de las armas nucleares soviéticas en Cuba.

Los estadounidenses retiraron las cargas de profundidad el 27 de octubre, con el objetivo de obligar al submarino a salir a la superficie e identificarse. 

Negándose a obedecer, y con el capitán del submarino creyendo que era un ataque hostil dirigido a la destrucción del submarino, el submarino descendió más cortando toda comunicación exterior.

El capitán del submarino, Valentin Savitsky, llegó a la conclusión de que la guerra de USA contra Rusia había comenzado. Solicitó la aprobación necesaria de otros dos a bordo, el oficial político Ivan Masslenikov y el comandante de la flotilla Vasili Arkhipov, para lanzar un torpedo nuclear. 

Masslenikov estuvo de acuerdo. Arkhipov se negó. Ahora estaban a sólo un voto de un hombre antes de lanzarse al camino de la segunda guerra nuclear (la primera fue en Japón con Hiroshima y Nagasaki) y la tercera guerra mundial.

Por fortuna para el Mundo el Comandante Arkhipov impuso su criterio. Pero en los días actuales en que cohetes ucranianos caen sobre Polonia y Zelensky acusa falsamente a Putin de tal ataque y luego se descubre que eran cohetes ucranianos y se logró evitar una escalada militar, ¿quién puede garantizar que no va a haber en el futuro ningún error por ninguna de las partes?

Más vale prevenir que curar. Y más vale evitar más modernos y más rápidos armamentos que tener que afrontar nuevos errores cuyo alcance no se puede conocer. Ya han habido bastantes muertos en esta guerra. Es hora de ponerles fin a las muertes y a la destrucción. Por eso estuvimos en Berlin. No por Putin ni por Biden. Por nosotros y por nuestros pueblos.

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