El Gobierno no espera represalias de EEUU por su rechazo al ataque a Irán y ve “ridículo” el reproche de Israel
El Gobierno emite tranquilidad respecto a la relación con EEUU ante el nuevo choque en materia de política internacional con el rechazo de España al ataque perpetrado por la Administración Trump e Israel contra Irán, que ha provocado una guerra regional ante la respuesta de Teherán contra otros países de Oriente Medio. “No esperamos en absoluto ninguna consecuencia”, ha respondido el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, preguntado por la negativa de España a que EEUU use las bases de Rota y Morón para el despliegue de la operación. En todo caso, ha negado que se haya producido una petición por parte de Washington: “No he tenido ninguna conversación con ningún representante norteamericano ni ninguna solicitud al respecto”.
“Quejas ninguna”, ha reiterado el jefe de la diplomacia española: “Las bases de uso conjunto con Estados Unidos son bases de soberanía española que tienen un marco dentro del tratado con los Estados Unidos y es dentro de esa premisa, de nuestra soberanía y del marco de tratado, en el cual pueden ser utilizadas. Por lo tanto, no hay nada extraño ni sorprendente y no esperamos en absoluto ninguna consecuencia”.
España vuelve a ser el socio de la OTAN, y también miembro de la UE, que critica la actuación de EEUU al reconocer abiertamente que se trata de una operación unilateral sin encaje en la Carta de Naciones Unidas. Ya pasó con la negativa a disparar el gasto militar al 5% como impuso Trump a los aliados o con la operación ilegal en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y hacerse con el control del país.
“Me suena familiar”, ha respondido con cierta sorna Albares, que ha recordado que en otros momentos también se habló de que iban “solos”. “Éramos los primeros y estábamos liderando una inmensa mayoría que venía después con nosotros”, ha expresado en referencia al reconocimiento del Estado de palestina, que Pedro Sánchez llevó a cabo un año antes de que lo hicieran en cascada numerosos países, como Francia o Reino Unido, entre otros.
“La posición del Gobierno de España representa el sentimiento abrumadoramente mayoritario de los españoles y el sentimiento abrumadoramente mayoritario en el mundo. Somos muchos más infinitamente, muchos más países y millones de personas en el mundo los que seguimos creyendo en el multilateralismo, los que seguimos creyendo en la carta de las Naciones Unidas, en el respeto al derecho internacional, los que seguimos creyendo que al final la cooperación es siempre mucho más poderosa que la confrontación”, ha dicho Albares.
En Moncloa están convencidos de que esa suerte de aislacionismo frente a la posición que mantienen Alemania y el resto de capitales europeas no pasa factura sino lo contrario, que la mayoría de españoles está en esa posición vote lo que vote. De hecho, ahí ven el paralelismo con lo sucedido con el genocidio en Gaza, cuando España tuvo la voz más crítica contra Benjamin Netanyahu. Y, entonces, hubo la misma reacción airada de la derecha española y de Israel.
El ministro de Exteriores de ese país, Gideon Sa'ar, cargó este lunes contra Sánchez. “Primero Hamas les agradecen a Sánchez. Después los Huthis le agradecieron a Sánchez. Ahora Irán le agradecen. Eso es estar en el ”lado correcto“ de la historia?”, escribió en X. Los reproches continuaron este martes. “En enero le quitaron a Sánchez a Maduro. Ahora le han quitado a Jameneí. ¿Qué hará ahora el pobre Sánchez?”, ha dicho.
Mientras que el Gobierno mide sus palabras contra Trump, limitándolas a la política internacional, carga contra Israel. “Me parece realmente absurdo y ridículo su planteamiento”, ha contestado Albares: “España tiene una posición y una política exterior coherente. Nosotros decimos exactamente lo mismo (...) en Ucrania, en Gaza, en Venezuela, en Groenlandia y en Irán”. “Esos comentarios se descalifican por sí mismos”, ha zanjado.
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