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Un día (más) para reivindicar a las africanas

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Este 8 de marzo sirve para recordarnos todo lo que queda por hacer en nuestras sociedades, pero también para felicitarnos por todo lo que hemos avanzado y aprendido y para practicar la ciudadanía “glocal”: para apuntalarnos hombres y mujeres al crear una sociedad mejor, para establecer redes de solidaridad y aprendizaje mutuo que traspasen las fronteras y para lograr que comunidades, colectivos y territorios sean más resilientes, justos y fuertes. En todas estas aspiraciones, el papel de las africanas es central.  

Como director general de Casa África, creo que hoy nos toca felicitarnos particularmente por el espacio que las africanas están conquistando a nivel global, algo que resulta evidente al ver brillar nombres como el de la economista nigeriana Ngozi Okonjo Iweala, que a partir de ahora es la directora general la Organización Mundial de Comercio (OMC). Iweala ha roto varios techos de cristal en el intento: se convierte en el primer ciudadano africano y la primera mujer en ocupar este puesto y promete convertirse en un revulsivo en una organización que, tradicionalmente, ha defendido los intereses comerciales de países occidentales y además, ha sido muy poco feminista. Nos toca felicitarnos también por todo lo que aprendemos con las africanas y por todo lo que vamos construyendo día a día, lo que nos africaniza también y nos sitúa en línea con filosofías como el Ubuntu (promovida por Nelson Mandela y Desmond Tutu y que habla de la persona como ser social y del bienestar de la comunidad), que se centran en el conocimiento compartido y colaborativo. Nos toca felicitarnos, finalmente, por la solidaridad transfronteriza que practicamos cada día con nuestras colegas africanas y que circula en ambas direcciones.   

Tenemos la suerte de trabajar todos los días con africanas, a lo largo y ancho del año, pero el 8 de marzo hacemos una parada para evaluar lo alcanzado y proyectarnos hacia el futuro. Es un día de reivindicaciones varias.  

Hoy nos toca repetir que las africanas no conforman un colectivo homogéneo, igual que su continente no es un todo monolítico, único, con una sola cara. En África viven millones de personas con diferentes idiosincrasias, situaciones, expectativas y sueños. La mitad, mujeres. Los africanos no responden al cliché de la pasividad y el desvalimiento que transmiten, a veces, las noticias o la comunicación de algunas oenegés. Todas las africanas no encajan en el estereotipo de mujer oprimida, cargada de hijos, maltratada y dependiente. Esta es una realidad evidente, pero que debe repetirse continuamente y, en especial, hoy. 

Según una video-infografía sobre la materia que hemos publicado, las africanas representan el 90% de la economía informal y el 70% de la mano de obra agrícola en su continente, donde producen el 95% de los alimentos, sostienen directamente a más del 40% de las familias africanas y son un colectivo esencialmente emprendedor. Si observan las estadísticas de emprendimiento a nivel global, siempre encontrarán países africanos a la cabeza y a sus ciudadanas en primera línea.  

Hay datos que no son positivos. La conocida novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie nos recuerda que alrededor del 52% de la población es mujer, pero que la mayoría de las posiciones de prestigio y poder pertenecen a los hombres y cita a Wangari Maathai cuando constata que, “cuando más alto llegas, menos mujeres hay”. La periodista ugandesa Rosebell Kagumire, con la que hemos colaborado en varias ocasiones, precisa que más de 49 millones de niñas no tienen acceso ni a la escuela primaria ni a la secundaria en África subsahariana y que el 40% de las niñas se casa antes de los 18 años. El matrimonio infantil, impulsado por las creencias sociales y la vulnerabilidad económica de muchas familias, sigue apartando a las niñas de las aulas. Según la ONU, siete de cada diez mujeres en África subsahariana están en edad laboral, aunque la mayoría se ocupa en trabajos informales, mal remunerados y poco productivos. Un 76% trabaja en la economía informal no agrícola, en comparación con el 59% de los hombres. En un informe del Foro Económico Mundial de 2018, se indicaba que África subsahariana podría tardar hasta 135 años en cerrar la brecha de género. Cuatro africanas han sido galardonadas con el Nobel: Wangari Maathai, Ellen Johnson Sirleaf y Leymah Roberta Gbowee, con el de la paz, y Nadine Gordimer, con el de literatura. De las 24 personas nacidas en el continente que recibieron un Nobel, solo estas cuatro son mujeres. 

Otros datos son mejores que los que tenemos en Occidente. La mujer africana supone el 20% de la representación parlamentaria del continente, aunque países como Ruanda presumen de un 58% de mujeres legisladoras, que le sitúan por encima de la media de muchos países del Norte. Más del 40% de los parlamentarios de Senegal, Sudáfrica, Namibia y Mozambique son mujeres. Hay portavoces femeninas en una quinta parte de los grupos parlamentarios africanos, ministras africanas y candidatas a la presidencia de países del continente. Liberia, la República Centroafricana, Malaui, Etiopía y Mauricio han tenido presidenta al frente. Etiopía, primera ministra. Del millón y medio de liberianos que se registraron para votar en las primeras elecciones del país tras la guerra, un 51% eran mujeres. El 80% de los votos de las liberianas condujo a la elección de Ellen Johnson Sirleaf como primera presidenta de un país africano. Las mujeres ocupan la mitad de los puestos en la Comisión de la Unión Africana, frente al tercio ocupado por sus hermanas en la Comisión Europea. Nkosazana Dlamini-Zuma ejerció de presidenta en este organismo durante cinco años, en un momento en que su homólogo europeo había sido un hombre desde el inicio de los tiempos y hasta muy recientemente, cuando ha ocupado el puesto Ursula von der Leyen.  

La ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación española, Arancha González Laya, recordaba en su reciente reunión con los embajadores de España por todo el mundo que la política exterior española es una política feminista. Casa África forma parte de la acción exterior española en África y, por tanto, tiene que ser necesariamente feminista también.  

La ministra empezaba su alocución hablando de feminizar el ministerio y la acción exterior, algo en lo que creo que en Casa África estamos cumpliendo, con una gerente, que forma parte del equipo directivo de tres personas en Casa África y tres responsables de área en un equipo de cinco jefes de área, a la cabeza de una plantilla mayoritariamente femenina, con las que hoy tengo el honor de cofirmar este artículo. En lo que se refiere a programación, Casa África ha hecho de la paridad una bandera y se ha arrogado la misión de visibilizar a las africanas ya sea con iniciativas puntuales, como el programa que desplegaremos este mes de marzo, o con el trabajo diario. Estamos privilegiando a autoras africanas en nuestro club de lectura (también mayoritariamente femenino) y nuestras campañas online, incluimos a expertas africanas como respuesta a las consultas que nos llegan de medios e instituciones, publicaciones como “Doce relatos urbanos” acogen a más autoras que autores en sus páginas, estrechamos relaciones con colectivos como la Asociación de Mujeres Africanas en Canarias, trabajamos en iniciativas de formación dirigidas a ellas y en comunión con mujeres españolas a través de asociaciones con Puertos de Las Palmas o la Fundación Mujeres por África.  

Somos conscientes de que, si África es poco oída, vista y leída en nuestra esquina del mundo, las africanas son aún menos visibles, audibles y legibles. Esto sucede a pesar de que, para cualquiera que conozca mínimamente el continente, las mujeres son su cara, su espina dorsal, sus extremidades en movimiento, el corazón que bate sangre por todo el cuerpo y el cerebro. Por este motivo, quisiera finalizar este texto con una cita, que es un voto y un compromiso. La pronunció un gran líder, Thomas Sankara, que además fue un gran feminista: 

Que mis ojos no vean nunca ni mis pies me lleven a una sociedad en la que la mitad de la gente se mantiene en silencio

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Publicado el
7 de marzo de 2021 - 17:19 h

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