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¿Por qué Tomás Gimeno mató a sus hijas?

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No es un enfermo, no hay patología declarada. Los maltratadores no son enfermos mentales. Esta idea ni siquiera es de justicia para las enfermedades mentales. 

¿Cómo pudo llegar a matar a sus hijas? Lo reconvertimos en otra pregunta: ¿cómo pudo llegar a la punta del iceberg, a la cúspide de la pirámide, al nivel más alto de maltrato que se puede infligir a una mujer por encima de asesinarla a ella? Pues porque para llegar ahí antes estuvo en la base de la pirámide de violencia.

Una herramienta que utilizan los maltratadores en la violencia de género para controlar y provocar sufrimiento a sus parejas es la infidelidad premeditada y repetida. Ella por supuesto se “tiene” que enterar para que él pueda negarlo y tratarla de loca. Ya es un grado avanzado en la espiral de maltrato. La infidelidad en este contexto provoca en la mujer el miedo a perderle, con lo que se aferra más a él para que no se vaya (no lo va a hacer pero ella no lo sabe) a la vez que él disfruta viendo como este hecho la hace sufrir. Eso hacía Tomás Gimeno. Avanzó tanto en este punto que lo hacía aún estando Beatriz embarazada. Un plus de sufrimiento.

Beatriz decide separarse, según declaraciones de su portavoz, por estos acontecimientos. Paremos aquí la escena en el tiempo. ¿Dirías en ese momento que es un enfermo-psicópata-monstruo? No. Lo calificarías de otras muchas cosas. Pues desde ese momento hasta el desenlace de los acontecimientos a día de hoy, el tiempo no lo convirtió en enfermo-psicópata-monstruo. 

El maltrato tiene como base comportamental la incapacidad del manejo de unas emociones que se poseen. Hablamos de las emociones de frustración, celos o baja autoestima que, ante la indigencia intelectual para controlarlas, provocan sentimientos exacerbados de ira y desprecio, lo que deriva en maltratar lo que puedo controlar. Eso da poder al maltratador; le otorga una identidad propia de importancia de cara a sí mismo. Sin eso él sabe que no sería nadie porque no tiene capacidad para serlo. Y ante no tener madurez emocional para hacer de su yo una persona con identidad propia, necesito que alguien me la dé a la fuerza. Somos con respecto del otro, por las buenas o por las malas. El maltratador ES por las malas. 

Tomás Gimeno, lo sabemos, vejaba y humillaba a Beatriz. La torturó con sus continuas infidelidades. Avanzó en el maltrato bombardeando su vida con agresiones y amenazas a su nueva pareja. Manejó el tiempo de sus hijas a espaldas de la madre. No consintió que la pareja de Beatriz tratara con las niñas. Siguió avanzando y subió en la pirámide de violencia incrementando el maltrato hasta el asesinato de sus propias hijas con tal de salirse con la suya, con el objetivo único de que Beatriz no fuera feliz. Es así.

Tomás Gimeno mató a sus hijas porque era, es, un maltratador. Ni un monstruo, ni un enfermo, ni un psicópata.

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