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Humor con vaselina

Si tomamos al pie de la letra la definición de José Mota, "el humor es la vaselina que nos permite denunciar cosas", convenimos en que su performance de Nochevieja en TVE, fue sobresaliente no solo por la proporción de la definición del término, establecida entre los resultados y los recursos utilizados, sino por la acerada y latente crítica a la situación política más reciente -actual, se podría decir- que entrañaba su interpretación.

Enganchó Mota, incluso a quienes, como quien suscribe, desconfían de estas actuaciones en la última noche del año. Pero no. Su osadía es sinónimo de riesgo y a cada caracterización saca el máximo partido. Te hace imaginar, recordar, comparar… Reír, claro. Además, va subiendo el tono de modo que se aguarda el sketch siguiente a ver si se cumple aquello del más difícil todavía.

Quienes recordaban la película de Stanley Kubrick, El resplandor, con un superior Jack Nicholson, se encontraron con una argumentación válida para entender y musicalizar lo que sugerían acontecimientos pasados como el debate a cuatro de la pasada campaña electoral o la innovación del solsticio de invierno introducida por la alcaldesa de Barcelona. Sublime, por cierto, la versión del anuncio de Cola Cao imitando a Ada Colau.


Era El resplador en La Moncloa, al que contribuyeron gente de la farándula patria como Rosa López, Pitingo, José Corbacho o Santiago Segura, con un sello inconfundible, el de un José Mota pletórico que redondeó una faena plagada de crítica bien concebida y mejor ejecutada. Un resplandor original, con mensaje, con ánimo de desnudar, más allá de los tópicos inevitables, la realidad política y social en la que nos desenvolvemos. Las parodias -alguna desternillante- se sucedieron como escenas alternativas del clásico cinematográfico de Kubrick. Las voces de los inquilinos del complejo monclovita, como salidas de sus pasadizos más inextricables, complementaban los gags, la comicidad del trabajo de Mota, especialmente esmerado cuando caracterizaba al presidente Rajoy. Esperanza Aguirre y su espantada, la privatización de la sanidad como si de una subasta se tratara y la inefable inspección del ministro Montoro al mismísimo conde Drácula fueron objeto de fina ironía y de sarcasmos apropiados. Hasta Mar de plástico, la serie de Atresmedia, cuya emisión finalizó un par de días antes de Navidad, tuvo su espacio. Y Mota, dale que te pego con la vaselina.

Cautivaron pues las imitaciones del humorista cuya probada versatilidad se pone de relieve en producciones como ésta, tan llena de buen gusto con acento crítico en la cotidianidad, hasta el punto de que igual haya extrañado su emisión en la cadena pública, tan necesitada, por lo demás, de espacios vanguardistas y transgresores.

Lo mejor de este Resplandor en La Moncloa es que durante su emisión no hubo que emplear el mando. Eso sí que es enganchar, ¿verdad? No sorprende, desde luego, que el programa haya sido trending topic en la Nochevieja televisiva. Un Mota brillante. Esa vaselina para denunciar se ve que surtió efecto. Buena prescripción.

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