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A hacer puñetas

La Justicia está en entredicho. Hace tiempo que lo está, aunque los acontecimientos que se han sucedido en las últimas semanas, con el tejemaneje del Consejo General del Poder Judicial con el grancanario Marchena en tela de juicio y la imputación de otro cómico, esta vez por sonarse en la bandera de España, la están poniendo de chupa de dómine.

La expresión “ver burros volando” relacionada con la Justicia viene a significar que ahí, en los juzgados, puede pasar cualquier cosa. Hemos visto sentencias surrealistas y antediluvianas, hemos visto burros volando y hemos visto cómo se pone a los jueces a caer de un burro.

Tampoco en Canarias hemos visto muy edificantes algunos episodios recientes, como la imputación o no imputación al presidente del Gobierno canario Fernando Clavijo, las declaraciones sexistas y racistas grabadas en un corro de jueces canarios y ya la guinda la puso el todavía juez Salvador Alba y sus amistades amistosas con José Manuel Soria y sus inquinas con la magistrada Rosell.

No hay nada peor que una justicia injusta porque es una contradicción en términos, una paradoja real. Ahora surgen los salvapatrias, que quieren linchar al cómico Dani Mateo por sonarse con la bandera española en un sketch televisivo. Lo próximo será juzgar al actor gallego que recreó a Sito Miñancos en una serie de televisión o condenar a Al Pacino por representar la figura de un mafioso italiano en el cine.

Estamos perdiendo el Oremus. Se castiga a un humorista por hacer un chiste y se deja ir de rositas a los franquistas que el pasado 20-N pasearon las banderas rojigualdas haciendo el saludo fascista por las calles de varias ciudades españolas.

En vez de evolucionar, este país está involucionando. Había más libertad en la transición que en pleno siglo 21, cuando el dictador Franco lleva más tiempo en la tumba que dirigiendo el país. El problema de la Justicia es múltiple, pero uno de ellos es que la mayoría de la magistratura sigue siendo reaccionaria y carcamal.

El juez que ha imputado a Mateo es hermano de un ex alto cargo del PP de Esperanza Aguirre e Ignacio González, que sigue encarcelado acusado de numerosos delitos. Mientras la Justicia sigue siendo tan conservadora, la democracia poco avanzará.

La Justicia es como la Iglesia católica, donde todavía el negro sigue siendo el color que viste a sus administradores. Son dos instituciones que se han quedado anquilosadas, desfasadas y periclitadas. El vestuario de ambas lo aleja de la ciudadanía. Las togas, las túnicas y las sotanas son de otra época. Igual que las puñetas, que además de ese adorno en la bocamanga de los jueces, es donde buena parte de la ciudadanía querría mandar a muchos miembros del gremio.

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