Una dimisión y un cisma con los funcionarios
El empeño de Pepa Luzardo por adjudicar las plantas desaladoras a Isolux era absolutamente incomprensible. Hubo que convocar varias mesas de contratación en pleno agosto, y hasta cambió el presidente de ese órgano por la dimisión de una de las personas más significativas del PP isleño, Mario Romero Mur, amigo íntimo de José Manuel Soria. También se produjo un infrecuente cisma entre el poder político y los funcionarios pertenecientes a los cuerpos del Estado, particularmente el interventor y la secretaria general de la Corporación. Se pronunciaron en contra de lo que estaban viendo y hasta se emitieron votos abstencionistas. Ahora, cinco años después, el PP se suma a las medidas sancionadoras a Isolux, sin que nadie haya explicado aún de modo coherente por qué ocurrieron aquellos extraños sucesos de agosto.
Sobre este blog
El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora