Un asteroide recientemente descubierto podría ser potencialmente peligroso para la Tierra en 2082

Simulación de un asteroide acercándose a la Tierra

EFE

Las Palmas de Gran Canaria —

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El asteroide 2019 DS1, que se aleja de la Tierra tras pasar a una distancia de 1.000.000 de kilómetros, podría ser potencialmente peligroso cuando previsiblemente vuelva a acercarse al planeta en 2082, cuando podría estar a unos 165.000 kilómetros, dijo a Efe la investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Julia de León.

Este objeto se descubrió en febrero de este año cuando estaba a un millón de kilómetros de la Tierra desde el programa de búsqueda estadounidense Catalina Sky Survey, que busca nuevos asteroides, y el 29 de abril pasado fue observado desde el telescopio de 10.4 metros Gran Telescopio Canarias, ubicado en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma.

Julia de León, miembro del Grupo de Sistema Solar del IAC, insistió en que, aunque no hay que alarmarse, es necesario hacer un seguimiento a estos asteroides. Estos objetos son restos de la formación de los planetas en las primeras etapas del Sistema Solar que no se agruparon para formar objetos más grandes, debido a la acción sobre todo de Júpiter, pero también de Marte.

El seguimiento de este asteroide desde el Gran Telescopio Canarias se lleva a cabo dentro del programa de Defensa Planetaria en el que el Instituto de Astrofísica de Canarias colabora con la Agencia Espacial Europea (ESA).

Para este programa el IAC colabora con los telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos. Cuando se llevó a cabo la observación de este asteroide el objeto ya se alejaba de la Tierra y era cada vez más débil, por lo que para su observación fue preciso utilizar infraestructuras tan grandes como el Gran Telescopio Canarias.

Julia de León explicó que con los datos que se tienen de la órbita de este asteroide la previsión es que vuelva en 2082 y pase a unos 165.000 kilómetros de la Tierra, pero insistió en que se trata de una predicción que tiene un margen de error “bastante grande”, por lo que puede pasar “mucho más cerca o mucho más lejos”.

Comentó que para disminuir este margen de error serán necesarias nuevas observaciones, y habrá que esperar aproximadamente un año para que el asteroide esté de nuevo algo más cerca de la Tierra y podamos volver a observarlo. Se trata de un objeto relativamente pequeño, de entre 20 y 40 metros de diámetro.

Julia de León señaló que, de impactar contra la Tierra, el daño sería como mínimo similar al que produjo el asteroide que hace unos años cayó en Chelyabinsk, y como máximo provocaría algo similar a lo ocurrido en Tungunska a principios del siglo XX, ambos en Rusia.

La mayoría de los asteroides son básicamente rocas como las que hay en la Tierra, compuestos principalmente por silicatos. El conocido como cinturón principal de asteroides está entre las órbitas de Marte y Júpiter, donde hay una población bastante estable de estos objetos, y además están los cercanos a la Tierra, conocidos como NEAs, del inglés Near-Earth Asteroids, de los que es más difícil tener un censo y son más “peligrosos” debido a que sus órbitas son menos estables.

Dentro de los NEAs los hay potencialmente peligros, con un tamaño superior a 130-140 metros y que se acercan a la Tierra a una distancia igual o inferior a una veinte veces la distancia que hay entre el planeta y la Luna.

Los NEAs se originan en el cinturón de asteroides, ya que en esa región hay algunas zonas en las que la gravedad de Júpiter influye mucho, de manera que provoca que los objetos pequeños se desestabilicen y sean expulsados del cinturón.

Algunos de esos asteroides se pierden en el Sistema Solar, mientras que otros se acercan al Sol y se destruyen, y un porcentaje se aproxima a la Tierra, contribuyendo a la población de NEAs.

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