"El gran Galdós" desde la mirada de Luis Buñuel, el único autor al que el cineasta reconocía como influencia

Luis Buñuel y Benito Pérez Galdós

Con 26 años, cuando escribió su primer guión que versaba sobre Francisco de Goya, el cineasta Luis Buñuel acudiría a los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós para documentarse sobre el pintor. Años después, tras su exilio, afirmaba en una charla recogida por el escritor Max Aub en el libro Conversaciones con Luis Buñuel (1985) que el escritor grancanario había sido la única influencia que reconocía en su obra, del que adaptó tres libros a la gran pantalla e incluyó frases o recreó imágenes inspiradas en el autor de Doña Perfecta o El abuelo.

Estas relaciones galdosianas dispersas y deslavazadas en la obra de Buñuel llevaron a la productora Marta de Santa Ana y el director Luis Roca a desarrollar un documental que cercara todas esas influencias para reivindicar al escritor a través del cineasta. Esta idea comenzó a gestarse en 2017 y pretendía ver la luz en 2020, años de conmemoración del centenario de Galdós. Pero la pandemia de la COVID-19 ha impedido rodar en localizaciones previstas, como Calanda, donde nació Buñuel, o en Estados Unidos. “Hasta septiembre no podremos grabar imagen real”, explica Roca, quien espera que el año que viene pueda estrenarse.

Hasta ahora han podido viajar a destinos como México, donde acudieron a la casa donde vivió Buñuel y que es la sede de la academia de cine mexicana. También a Los Ángeles, donde habita Víctor Fuentes, uno de los mayores expertos en Buñuel, quien les reveló que hay tres vías en el cine de Buñuel: realista, teológica y surrealista. “Y las dos primeras son propias también en Galdós, máximo exponente del realismo en España; pero Buñuel incluso reconoce que también había visto visiones delirantes y sueños en sus obras, que podrían ser pre-surrealistas”, añade Roca. 

Esos encuentros tuvieron lugar en la fase de investigación del proyecto con el objetivo de ahondar en esa influencia de la que Buñuel dio pinceladas en diversas entrevistas o conversaciones. Como las recogidas en sus memorias tituladas Mi último suspiro, una recopilación de charlas junto a Jean-Claude Carrière, quien se encargó de pasarlas al papel. En ellas, explica que durante su niñez y adolescencia fue cuando comenzó a leer a Galdós gracias a la biblioteca de su padre, pero no sería hasta su exilio cuando le interesó.

“Buñuel era un lector de los que ya no existen. Y al llegar a Madrid desde Zaragoza fue a visitar en su casa al que denomina como el gran Galdós en su autobiografía. Durante la etapa de la república hay constancia de que quiso adaptar cuatro obras de Galdós, pero es en su exilio, a partir de Los Olvidados (1950), en México, cuando se empiezan a materializar sus influencias, porque los exiliados ven a Galdós como el representante de la España en la que ellos se reconocen después de la Guerra Civil”, explica Roca. 

Para investigar los bajos fondos de la capital mexicana y narrar la vida de los niños de la calle, según Roca, Buñuel se basa en el prologo de la obra Misericordia de Galdós, en la que describe que la clave es disfrazarse de la gente y pasar desapercibido. También en La ilusión viaja en tranvía (1954) puede apreciarse un personaje similar al cesante Ramón Villamil, protagonista de la novela Miau, al que le faltan solo meses de trabajo para poder conseguir la subvención correspondiente para cotizar y no lo consigue, por lo que está completamente desesperado. 

La admiración de Buñuel por Galdós se aprecia aun más en otra de las conversaciones recogidas por Max Aub, en la que el cineasta reconoce no entender por qué el autor de Fortunata y Jacinta no tiene un mayor reconocimiento internacional, al nivel de Charles Dickens, Honoré de Balzac o León Tolstoi. Y se responde en sus memorias: “Es el poderío de un país lo que decide sobre los grandes escritores”.

Pero donde más claro se observa la influencia de Galdós en Buñuel es en la adaptación de las novelas Nazarín (en 1958-59), Viridiana, del libro Halma (en 1961) y Tristana (en 1970). “Hay otros cineastas que han adaptada a Galdós (en concreto, son 19 películas en total según el Instituto Cervantes) en España con películas como El Abuelo (1992) de José Luis Garci o en México; también está la serie de televisión Fortunata y Jacinta, pero con Buñuel cobra una dimensión especial porque ha sido el principal director de cine español del siglo XX”, explica Roca.

Y en este sentido, Roca relata que cuando estaban en fase de desarrollo e investigación del documental y comentaban que la única influencia que ha nombrado Buñuel en su vida fue Galdós, “veíamos, en el ámbito internacional, arquear cejas y asombro porque no lo conocían, querían saber quien es ese escritor por el que el cineasta manifiesta su admiración. Y ese es el objetivo de la película, poner en valor a Galdós a través de Buñuel, pero también reivindicar a ambos como creadores que tienen una vigencia actual y crear un nuevo personaje a través de los dos: Benito Pérez Buñuel”, concluye.

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27 de julio de 2020 - 16:32 h

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