Goldman Sachs, el poder en la sombra de Wall Street detrás de la entrada del gas en Canarias

El principal grupo de banca de inversión e institucional de Estados Unidos.

Alexis González

Las Palmas de Gran Canaria —

Goldman Sachs, el banco de inversiones que gobierna el mundo a través de sus ejecutivos colocados estratégicamente en los poderes públicos, la corporación en parte responsable de la crisis económica mundial de 2008 y uno de los poderosos referentes del nuevo capitalismo sin escrúpulos de Wall Street, es la compañía que mueve los hilos detrás de la enésima operación de desembarco del gas en Canarias.

El banco de inversiones más influyente del planeta, capaz de situar a sus hombres en la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos, presidente USA tras presidente; en la presidencia del Banco Central Europeo o de maquillar las cuentas de Grecia con los gobiernos conservadores antes de la intervención, es el principal accionista de Redexis, la elegida por el Gobierno de Canarias para introducir el gas ciudad.

La corporación, salvada de la bancarrota por la Reserva Federal de Estados Unidos en 2008 al autorizar su conversión en banco comercial, adquirió en 2010 lo que hoy es Redexis Gas, un conglomerado de compañías de raíz centenaria aragonesa que acabaron absorbidas por la eléctrica Endesa en los años 80 del siglo XX. Como la Unelco canaria pero en el campo del gas, para conformar Endesa Gas.

Goldman Sachs tomó el control de Endesa Gas con un 80% de sus participaciones, primero a través de dos fondos de inversión controlados por la corporación, en 2010, y ya en 2013 directamente Goldman Sachs Infraestructure Partners, con lo que concluía el proceso de adquisición por parte del grupo estadounidense.

La propia Redexis que preside el grancanario Fernando Bergasa Cáceres, hijo del expresidente de la Junta de Canarias Fernando Bergasa Perdomo (UCD), explica su trayectoria histórica en su web corporativa. Otra canaria figura también entre sus ejecutivos, la abogada Susana Mera Roldós, hija de Mercedes Roldós, delegada del Gobierno en Canarias, y esposa de Sergio Ramos, integrante del equipo asesor más cercano del presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy.

Desde 2016, Goldman Sachs puso en circulación su intención de desprenderse de parte de sus acciones en Redexis, cerrada el año pasado con la venta de un 18% a aquellos mismos fondos participados por el banco de inversiones que en 2010 iniciaron el desembarco en lo que era Endesa Gas. Así, en la actualidad, Goldman Sachs posee el 50,1% de Redexis Gas, mientras que esos dos fondos de pensiones europeos, los daneses USS y ATP, detentan el 30% y el 19,9%, respectivamente.

Lo que no detalla Redexis es que para apuntalar esa operación cerrada en mayo pasado, la intervención de un goldmaniano como Mario Draghi, fue fundamental. En febrero de 2017, el Banco Central Europeo compraba deuda emitida por Redexis, a pesar de que las empresas controladas por bancos, como es este caso, estaban excluidas del programa europeo de compra de deuda corporativa.

El digital vozpópuli explicaba hace un año que esa operación de un hombre de Goldman como es el presidente del BCE, en pleno proceso de venta de la empresa, permitió a Redexis una mayor fiabilidad financiera. Y no fue esa la única compra de bonos de Redexis por parte del BCE. La primera data de junio de 2016, unos meses después de que se hiciera pública la intención de vender acciones de la gasística.

El viaje de 33.000 euros de Clavijo a EEUU 

Ahora Redexis desembarca en Canarias de la mano del Gobierno regional, al ganar un concurso para instalar gas ciudad en áreas metropolitanas e industriales de las islas de Gran Canaria y Tenerife. Eso si no prospera el recurso presentado por las otras dos competidoras, Disa y Gas Natural, según publicó Canarias7  la pasada semana.

Ya en noviembre pasado, el coordinador de Izquierda Unida Canaria (IUC), Ramón Trujillo, denunciaba que el presidente del Gobierno regional, Fernando Clavijo, y el consejero de Economía, Pedro Ortega, “vendían Canarias a Goldman Sachs”. Ramón Trujillo relacionaba así el viaje de 33.000 euros de Clavijo a EEUU con la operación que ahora cristaliza, al aparecer en el Boletín Oficial de Canarias ocho anuncios que autorizaban a Redexis a implantar gas en ocho municipios, si no surgía competidor alguno que también pretendiera lo mismo. Y por tanto concursar.

El consejero Pedro Ortega ha desvinculado totalmente ese viaje a Estados Unidos con esta operación de introducción del gas, en declaraciones a este diario. Sostiene que solo se ha limitado a cumplir con un decreto de obligado cumplimiento y dar trámite a expedientes de solicitud de autorizaciones con los que se encontró al llegar a la consejería en 2015. So pena de enfrentarse a demandas si no actuaba.

Y también a aparecer ahora, de manera protocolaria, en la firma del préstamo de 125 millones de euros entre el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y Redexis Gas, para la implantación en Canarias. Del que asegura que el Gobierno de Canarias no ha avalado ni un euro y es una operación entre un privado como Redexis y el BEI.

Ese préstamo, precisamente, es uno de los caballos de batalla por parte del Cabildo de Gran Canaria, presidido por Antonio Morales, para que el desembarco del gas en Canarias no consolide una primera cabeza de playa. El principal referente político contra la entrada del gas como energía de transición tiene previsto capitanear una estrategia conjunta con otras administraciones contrarias ante la Unión Europea.

Fundamentalmente, el planteamiento del Cabildo de Gran Canaria y el resto de municipios que se sumen a su iniciativa se centra en que el Banco Europeo de Inversiones contraviene sus principios programáticos de lucha contra el cambio climático si financia proyectos ligados a combustibles fósiles como el propano.

La terminología expandida estos días en un “esfuerzo de comunicación” por parte de Redexis es que, aparte de las anunciadas rebajas de costes energéticos para los domicilios y las empresas canarias, lo que se va a implantar es “aire propanado”. Y así suena mucho más limpio que la mezcla de aire y gas propano, que es de los que se trata. Pero el gas propano es un combustible fósil.

Precisamente, contra lo que se lucha para frenar el cambio climático y uno de los principios que aparece en el frontispicio del Banco Europeo de Inversiones. La batalla entre los defensores y los detractores del gas acaba de reanudarse. Ahora en un nuevo escenario como son las ciudades más pobladas de las Islas, con la factura energética particular como sebo.

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