¿Para qué separo?

¿Para qué separo los restos de comidas y otros restos de materia orgánica? ¿Para qué los traslado al contenedor de color canelo más cercano (aquel que pone por un lado Orgánico? ¿Para qué recogen y trasladan a través de la planta de transferencia del Callejón de la Gata lo que encuentran en ese contenedor hasta el Complejo Medioambiental de Los Morenos en la Vila de Mazo? ¿Para qué esforzarse y gastar recursos de todos los ciudadanos en la compra, colocación, recogida, transporte, posterior tratamiento y limpieza de los mencionados contenedores, si de los pocos contenedores que encontramos en las vías públicas que tienen cantidades significativas de residuos en su interior, la mayoría de la basura encontrada en su interior son restos de diversa procedencia sin la correcta separación y en bolsas no biodegradables?. No tengo respuesta a las anteriores preguntas, y si me aventuro a ofrecer alguna respuesta, aparecen la palabras hacer el estúpido, no sólo en mi persona, también en las personas que permiten ese disparate.

Soy recurrente con esta cuestión, ya que en su día escribí un texto titulado Un bote de mayonesa y otro de lejía neutrex donde mencionaba lo encontrado en uno de esos contenedores, y el mal uso que se hacía de los mismos. Han pasado 20 meses, y en lugar de conseguir un uso masivo, responsable y cuidadoso de los contenedores designados para los restos de materia orgánica, donde personas de cualquier clase social que no lleven a cabo un compostaje comunitario o familiar utilicen los mencionados contenedores, nos encontramos con una pobre experiencia de enorme coste.

Como se ha indicado hay personas que siguen pensando que lo normal es que llevemos a cabo nuestro propio compost, o que participemos en programas comunitarios de compostaje, pero no debemos de olvidar que hay muchas personas que viven en entornos urbanos sin posibilidad de participar en un compostaje comunitario por vivir en edificios con pisos de bajo coste, ya que en su momento no pudieron acceder a vivir en lugares aislados consumiendo un territorio escaso, como es el que tenemos en las islas, viviendas aisladas muy deseadas por la población. Por tanto debemos de ayudar a que la separación en origen de la materia orgánica sea eficaz. Somos muchos los que deseamos ayudar a que esa separación de la materia orgánica sea un éxito y así lo hemos demostrado al cabo de los años, por tanto pueden seguir contando con personas como yo para lograr una mejora de la economía de la Isla a través de una adecuada gestión de residuos,

Como sociedad nos planteamos nuevas preguntas: ¿Por qué se empezó a separar la materia orgánica si no se iba a llevar a cabo una correcta gestión? ¿Se empezó a realizar como un efecto de marketing, para decir que somos los primeros en el archipiélago canario? ¿Se empezó a realizar para evitar algunas posibles multas de organismos supramunicipales o europeos por la mala gestión de los residuos? Desconozco las razones, pero algo debe de cambiar para no continuar en esta senda. También me pueden mostrar estadísticas varias, pero desde navidades del 2016, ni un solo día he encontrado en los dos contenedores cercanos a mi residencia habitual materia orgánica con bolsas biodegradables en su interior. Un determinado nivel de impropios en los contenedores es muy difícil que desaparezca pero es lamentable el uso que se hace de los mismos. Tampoco entiendo como personas que se creen inteligentes, algunas de ellas políticas y políticos bien remunerados, no usan los contenedores de orgánico. ¿Será porque ven el mal uso que se hace de los mismos, y no quieren ser co-participes del despilfarro?.

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11 de septiembre de 2018 - 19:07 h

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