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Luis González Morera: “Terminé periodismo tres meses antes del volcán y me di cuenta de que había acertado con la profesión”


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El último volcán en Cumbre Vieja lo estaba esperando. El 19 de septiembre de 2021, cuando la tierra se abrió en Cabeza de Vaca, Luis González Morera (Santa Cruz de La Palma, 26 años) trabajaba de camarero en Madrid y hacía tres meses que había terminado la carrera de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos. “Sabía que tenía que venir a La Palma, no solo por las posibilidades laborales que esperaba encontrar, sino porque era un evento histórico del que no me quería perder ni un momento”, asegura en una entrevista con este periódico. Comenzó a trabajar en la agencia EFE tres días después de iniciada la erupción y ha realizado una brillante cobertura informativa de esta catástrofe natural. Admite que su padre, Amado González, jefe de la unidad informativa de RTVE en La Palma, “ha sido una gran ayuda a la hora de elaborar noticias”, pero, remarca, “hay momentos en los que llevarte al ‘jefe’ a casa no es fácil”. Cuando vivió “de cerca” el volcán se dio cuenta de que “había acertado con la profesión”.

¿Cuándo comenzó a trabajar en EFE?

Comencé a trabajar con EFE como colaborador a finales de octubre del año pasado, después de pasarme desde el miércoles 22 de septiembre por los alrededores de Tajuya, por el Puesto de Mando Avanzado (PMA) y todos los puntos en los que se congregaban los medios para estar presente, y ofrecerme para echar una mano en lo que fuera posible. Antes de trabajar para EFE, escribí algunos artículos de opinión e informativos para La Palma Ahora, para que empezara a verse mi nombre asociado a la prensa y poder enseñar el trabajo que era capaz de hacer. También colaboré con el rodaje de un documental durante la erupción, que aún está en fase de montaje y del que espero que pronto podamos ver algún adelanto. 

La mayoría de los periodistas no tienen la oportunidad de cubrir una erupción volcánica, pero usted aterrizó en la profesión justo cuando comenzó la última de Cumbre Vieja. ¿Qué ha supuesto esta experiencia desde el punto de vista profesional y también personal?

Al principio no me imaginé lo que supondría cubrir un volcán, ya que no tenía una referencia de lo que era el día a día de un periodista ni en La Palma ni en otros lugares. Ahora, con la perspectiva del tiempo y después de hablar con muchos compañeros del tema, me doy cuenta de que quizás el punto más potente de mi carrera ha sido el principio, y lo alto que dejó el listón el estar cubriendo el día a día de una erupción, con todos los ojos del país puestos en tu trabajo. Quién sabe, viviendo donde vivimos, igual toca otra erupción, e igual tengo la posibilidad de volver a cubrir algo que, sin olvidar todo el dolor que provocó y que sigue provocando, ha sido el momento más apasionante de mi aún corta carrera periodística.

¿Qué le ha impactado más de esta catástrofe natural?

En mi familia siempre nos habían dicho a mi hermana pequeña y a mí que veríamos seguro alguna erupción en La Palma. Yo lo creía, porque mis padres habían visto ya el Teneguía y mi abuela también vivió el de San Juan, así que estaba claro que papeletas teníamos bastantes. Pero no estaba preparado, ni con los enjambres sísmicos previos ni con la deformación ni nada por el estilo. Yo estaba trabajando de camarero en Madrid el 19 de septiembre, y sabía que tenía que venir a la isla, no solo por las posibilidades laborales que esperaba encontrar, sino también porque era un evento histórico del que no me quería perder ni un momento. Según fue avanzando, y sobre todo cuando empecé a trabajar con la agencia EFE, fue cuando lo pude vivir desde cerca, y donde me di cuenta de que había acertado con la profesión que elegí, además de la suerte que estaba teniendo por el medio que tenía detrás, que se preocupó mucho de formarme en un mejor profesional.

Destaca por la calidad de sus crónicas y también de sus fotografías. ¿Herencia paterna?

Evidentemente, mi padre, Amado González, ‘el de la radio’ cómo se le conoce por aquí, ha sido una gran ayuda e influencia a la hora de elaborar noticias. Todavía hoy en día hablamos de los enfoques que le podemos dar cada uno a cada información y nos metemos caña cuando creemos que el otro ha cometido algún error. Las ventajas han sido infinitas, no te lo voy a negar, pero también hay momentos en los que llevarte al ‘jefe’ a casa no es fácil, y sobre todo en las sobremesas es casi imposible no estar hablando del trabajo del día. 

¿Cómo se plantea su futuro profesional? ¿La Palma se le quedará pequeña?

Mi futuro profesional me lo planteo poco. Ya cuando empecé mi carrera mi ilusión era cubrir una zona que fuera capaz de conocer bien y hacer información de proximidad, sobre temas que igual no pueden hacer otros medios por falta de tiempo en la programación o porque el formato no es el adecuado. Me gusta que lo que escribo dé que hablar, y la mejor forma de asegurarme de ello es escribir de donde vivo. Mientras tenga la posibilidad de hacerlo aquí, en La Palma, estoy contento y seguiré con ello.

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