Arguineguín, el ‘muelle de la vergüenza’ que hacinó a 2.600 migrantes en la pandemia y que el Papa visita este jueves
A ras del suelo que pisará este jueves el papa León XIV durmieron miles de personas migrantes en 2020. El muelle de Arguineguín (Gran Canaria) llegó a hacinar a hasta 2.600 personas en un fin de semana. Entonces, un repunte de llegadas sorprendió a Canarias sin recursos de acogida suficientes, a pesar de que las islas llevaban más de 20 años recibiendo pateras y cayucos. Una garrafa de agua para ocho o diez personas, gente durmiendo sobre un cartón, personas bajo custodia policial más tiempo del que permite la ley, menores identificados como adultos o ratas correteando por el campamento son algunas de las estampas que hicieron que este lugar fuera bautizado como “el muelle de la vergüenza”.
Entre las miles de personas que pasaron por Arguineguín estaba Mohammed Syla, nacional de Mali. Seis años más tarde, Syla reivindica la labor de los ''trabajadores en el mar''. ''Si no estuvieran allí, todos los inmigrantes que llegan por mar morirían'', subraya. Aunque recuerda la falta de agua suficiente para lavarse y las carencias en la comida, afirma que estará siempre agradecido con el pueblo español y canario ''por los esfuerzos realizados para salvar a todas estas personas''. ''Porque si nos salvamos, tendremos esperanza de un futuro mejor, especialmente porque queremos trabajar en España'', concluye.
Este 11 de junio, en el marco de su viaje a Canarias, el papa León XIV tendrá un encuentro con migrantes, trabajadores y voluntarios en el puerto de Arguineguín, acompañado por el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, por diferentes ministros y el presidente de Canarias, Fernando Clavijo. Con esta visita, el pontífice pretende visibilizar el fenómeno migratorio, así como las tragedias que no cesan en las costas canarias, que durante años han sido las más mortales de todo el mundo. Ya durante su paso por Madrid, el Papa ha defendido una “acogida respetuosa” a las personas migrantes y una respuesta que vaya “más allá de la mera gestión de flujos” y que ofrezca “vías seguras y legales” y posibilidades reales de integración.
La “vergüenza” de Arguineguín empezó el 3 de agosto de 2020, cuando 71 migrantes recién llegados a Gran Canaria desde el Sáhara Occidental pasaron la noche en el suelo bajo una carpa de la Cruz Roja. El grupo quedó a la espera de que se habilitara un lugar donde se procediera a su identificación y se le practicara la prueba PCR. Sin embargo, la imagen comenzó a repetirse a diario y de una carpa pasó a haber doce, y aunque la capacidad del muelle era de 400 personas, llegaron a estar hacinadas 2.600.
“Fueron momentos muy duros”, cuenta a Canarias Ahora José Antonio Rodríguez Verona, responsable de los equipos de Cruz Roja que ofrecen la primera atención a los migrantes en Canarias. “Era difícil atender a las personas en el propio muelle en unas condiciones en las que lo que teníamos eran unas pocas carpas y otras que nos había dejado el Ejército para que estuvieran lo más cobijadas y a la sombra posible. Quienes han estado en el muelle saben la inclemencia que se sufre allí con las olas de calor”, subraya.
Rodríguez Verona recuerda especialmente cómo tuvieron que ofrecer asistencia en un contexto de pandemia. “Tuvimos que hablar con muchos comercios y restaurantes para que abrieran y poder ofrecer desayuno, almuerzo y cena a esas miles de personas que llegaron a estar allí”, detalla.
Aunque para él todas las llegadas fueron igual de importantes, sí recuerda los momentos en los que las embarcaciones precarias llegaban al muelle por sus propios medios. El trabajador de Cruz Roja no se olvida tampoco de los compañeros de Salvamento Marítimo, que “salían al rescate de una embarcación y de buenas a primeras te llamaban para desembarcar a cinco grupos e irse a rescatar a otra”. “Todos convivimos en esa situación e intentamos hacerlo lo mejor posible”, sostiene.
Sobre la visita del Papa, reconoce que se trata de un encuentro importante, pero subraya que para Cruz Roja lo fundamental es seguir atendiendo dignamente a todas las personas que lleguen a las costas de las islas. Rodríguez celebra que las condiciones de la primera atención a pie de muelle han mejorado respecto a 2020. “En todos los muelles de Canarias en este momento tenemos instalaciones fijas y adecuadas para atender a las personas. En aquella época teníamos carpas de montar y desmontar”, ejemplifica.
Condiciones “lamentables”
El Defensor del Pueblo, Amnistía Internacional, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) o la organización Human Rights Watch son solo algunas de las voces que exigieron el cierre del campamento porque no reunía las condiciones mínimas ni aseguraba la dignidad ni la salud de los supervivientes de la ruta canaria. No fue hasta cuatro meses después de su apertura cuando el Ministerio del Interior anunció el desmantelamiento definitivo.
Las condiciones en las que los migrantes fueron acogidos en el muelle de Arguineguín llegaron también a la Justicia. Sin embargo, en enero de 2022, la Audiencia de Las Palmas archivó definitivamente la denuncia contra el hacinamiento de personas en este puerto del municipio de Mogán. Aunque el tribunal reconocía que las condiciones del campamento eran “lamentables”, justificó que la “penuria” no respondía a la actuación voluntaria y arbitraria de las autoridades, sino que obedecía a una “situación de carencia de recursos ante el número de inmigrantes que afrontaron la travesía”.
Sobre el posible delito contra la integridad moral, el fallo concluyó que “se intentó ofrecer amparo, protección y asistencia, si se quiere insuficiente, pero no había otra alternativa, no era posible prever tan masiva llegada”. En febrero de 2019, un informe de la agencia europea de fronteras, Frontex, ya había advertido sobre un previsible aumento de las llegadas de pateras y cayucos a Canarias desde África Occidental. Asimismo, durante el último trimestre de 2019, diversas ONG explicaron que el aumento de rescates ese año solo eran la “antesala” de lo que sucedería en 2020.
Para la Audiencia Provincial, tampoco fue delito mantener bajo custodia policial a decenas de personas durante más de dos semanas, sobrepasando el máximo legal de 72 horas. Según el auto emitido entonces, no se puede “perder de vista” el número de personas ni el ámbito en el que se desarrollan los hechos, “en un núcleo poblacional de pequeñas dimensiones”. “Sobre todo no podemos perder de vista que no existía en ese momento alternativa alojativa y asistencial alguna. Entendemos que la medida adoptada fue adecuada, por más indeseable que parezca, a la situación a la que se enfrentaron las autoridades administrativas”, estableció el documento.
Se da la circunstancia de que el fiscal de Delitos de Odio de la provincia de Las Palmas, José Antonio Díez, fue sustituido por la fiscal de Extranjería, Teseida García. Díez recurrió el primer archivo y exigió un informe policial sobre las detenciones ilegales en el puerto. García, por su parte, pidió el sobreseimiento libre al considerar que los hechos “no son constitutivos de delito alguno”.
En 2020, el Colegio de Abogados de Las Palmas también elevó una queja sobre la falta de garantías en la asistencia jurídica de las personas migrantes. Las personas que entraban al muelle de Arguineguín salían con una orden de devolución sin haber visto antes a un abogado. Esto se produjo “de manera sistemática” y fuentes de la Abogacía señalaron entonces a este medio que algunos letrados se justificaban apelando a la insalubridad del muelle. Por ello, se limitaban a firmar el papel que les daba la policía sin entrevistarse siquiera con los migrantes afectados, aunque estuviera en juego su deportación.
Arcadio Díaz Tejera era juez del juzgado de instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria y responsable de control de CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros). Recuerda que se plantó “en un lugar donde estaban hacinando a seres humanos sin agua potable, sin cama y sin techo, con baño químico y comiendo bocadillo”. Explica que cuando visitó por primera vez el muelle de Arguineguín, la policía se sorprendió, porque además todavía tenía la acreditación de magistrado de la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife. Entonces, les explicó que parte de esos chicos podían estar en el CIE y otra parte en libertad. Lo que estaba claro era que “no podían estar hacinados”.
Díaz Tejera explica que algunos de los jóvenes allí hacinados le llegaron a mostrar el papel con su fecha de llegada y que algunos pasaron “semanas varias diversas y plurales”.“¿Qué ocurre? La conclusión general que adoptó la Audiencia Provincial es que la situación no era una situación antijurídica”, añade.
Esa situación física en que tú no puedes deambular, es de detención
Recuerda que había 2.500 personas en un lugar “sin ningún órgano jurisdiccional que lo autorizase, porque, entre otras cosas, no podía autorizarlo, porque no hay cobertura para tener detenidas a estas personas, porque aunque ellos decían que no estaban detenidas, no era verdad, porque no se les dejaba deambular. No podían salir del recinto para ducharse por agua caliente, ni para comerse un plato caliente, ni para cambiarse de ropa. Luego, esa situación física en que tú no puedes deambular, es de detención”, subraya.
Otro de los argumentos que apunta que se ha dado es que nadie les impedía irse, a lo que agrega que había unas vallas y una cohorte de policías que impedía salir de ahí. A juicio de Díaz Tejera fue una situación “antijurídica e inhumana” que se prolongó mucho tiempo. También cree que se podía haber evitado habilitando otros espacios como institutos, hoteles… como se hizo luego durante la pandemia.
También incide en que las personas que pasaron por el muelle de Arguineguín pasaron semanas “sin asistencia jurídica” y que “tuvimos que pelear con las autoridades” para que se pusiera esa asistencia y se explicara a los migrantes sus derechos.
El abogado Daniel Arencibia, que llevó la denuncia del Ayuntamiento de Mogán, ha recordado en sus redes sociales que “el Defensor del Pueblo sí sintió la vergüenza con sus propios sentidos. Y lo dejó escrito”. Arencibia también valora que Arcadio Díaz Tejera pusiera “nombre” a lo que allí ocurrió y lamenta que en el muelle los migrantes “dormían en el suelo, entre ratas, sin duchas, detenidos sin control judicial más de 72 horas, sin distancia de seguridad…”
La visita de León XIV
Sobre la visita del papa León XIV, Arcadio Díaz Tejera subraya “el detalle de estar con los migrantes bien Arguineguín o en el lugar que crean oportunos”. “Lo que sí es importante es recordar que incluso los que desprecian a los seres humanos también son seres humanos y hay que intentar convencerlo para que nadie se convierta en un odiador profesional, bien sea grupos vulnerables como migrantes o bien sean mujeres maltratadas. Se trata de reconocer la fragilidad y la vulnerabilidad del ser humano y acoger al ser humano. Entonces a mí el que el Papa se reúna con los migrantes que vivieron la experiencia a Arguineguín, es honrar el mérito y el esfuerzo de haberse jugado la vida y que la inmensa mayoría lo que quiere es tener una vida digna”
“A mí me parece que honra a este Papa y honra a la Iglesia Católica el ser solidario y abrazar a los migrantes, pidiendo que todos recordemos que habíamos podido ser inmigrantes también si hubiésemos vivido las condiciones que ellos han estado viviendo”.
Está previsto que León XIV llegue al muelle de Arguineguín sobre las 11.40 (hora canaria). Lo hace solo un día después del informe de Caminando Fronteras que evidencia que en lo que va de año más de 600 personas han muerto tratando de llegar a Canarias.
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