Secar el Garoé venezolano
La bonita historia que inmortaliza el Árbol Garoé como un til sagrado que abastecía de agua a los bimbaches mediante la lluvia horizontal al condensar la niebla con sus hojas. La leyenda cuenta que los bimbaches siempre ocultaron su ubicación a los conquistadores españoles, pero Agarfa, una mujer aborigen, reveló el secreto a un soldado castellano del que se enamoró, lo que provocó la rendición de la isla. Un huracán derribó este árbol original en 1610 y no es hasta 1957 cuando se planta otro til en el mismo lugar.
Este bonito relato pretende ser el prólogo de una triste historia en el que se conjuga la leyenda con la cruda realidad, que tiene que ver con otro humano, y que ha representado el sostén, la supervivencia y el arraigo de otro árbol sagrado, el que representa la Asociación Civil Amigos del Garoé en Venezuela.
En noviembre del año 2024, y por motivos estrictamente profesionales, viajé por segunda vez a Venezuela. La primera, creo recordar, fue en el año 1989 acompañando al Grupo Folclórico de Sabinosa, que realizó una gira por distintas ciudades, con distintas actuaciones por supuesto en el Hogar Canario Venezolano y en el club Archipiélago Canario. Durante unos diez días de estancia en ese acogedor país y en mejores circunstancias sociales y económicas que nada tienen que ver con las actuales, pude palpar en carne propia el cariño de canarios y herreños por poder reencontrase con sus raíces.
Este segundo viaje tenía que ver con la entrega de una sede propia adquirida por el Cabildo de El Hierro para la Asociación Civil Amigos del Garoé, en la que con dignidad se dispone de consultorio médico y otros servicios de ayuda y tramitación. En otras condiciones sociales y económicas, 35 años después, pude comprobar cariño, añoranza, nostalgia, arraigo, pero unos componentes más añadidos que nada tienen que ver con el bienestar: la necesidad perentoria, la vulnerabilidad, la precariedad, la pobreza extrema, la indigencia y el desamparo.
Durante unos tres días en Venezuela pude comprobar la resignación ante la adversidad y que la exigencia y la necesidad vital no está reñida con la felicidad. Salvando las distancias y los escenarios, tuve la misma sensación que he tenido al ir a visitar a algún familiar o amigo al hospital entre la vida y la muerte o en fase terminal, y comprobar que pese a la situación extrema se aferran a la vida y a lo poco que les queda, siempre con la esperanza de estar alguna vez bien, de curarse y de reponerse. Este viaje fue como una cura de humildad para darme cuenta que nuestro estado de bienestar nada tiene que ver con el de muchos venezolanos, muchos de ellos canarios y herreños, se aferran a la fe frente a la enfermedad, porque aquí nos quejamos por esperar al médico, allí ni se quejan porque no lo tienen y para ser atendidos hay que tener plata, como allí popularmente se dice.
No es el momento de hacer un relato de la grave situación por la que pasan muchos canarios, y particularmente herreños, en el país que fue de las oportunidades que tanto nos ayudó en momentos de verdadera necesidad. Pero sí de destacar esa ventana a la esperanza que supuso la puesta en marcha de la Asociación Civil Amigos del Garoé, registrada por el Gobierno de Canarias como entidad canaria en el exterior. Se constituye en 1989 como una Asociación Civil sin fines de lucro, y conforme a su Acta de Constitución, sus objetivos han sido de carácter benéfico, social y cultural, teniendo por propósito principal, entre otros objetivos, ayudar a los canarios o a sus descendientes en general que se encuentren en situación de indigencia o precariedad económica probada. En la actualidad cuenta con casi 400 socios de origen herreño.
Aunque habría que remontarse a años anteriores, a 2024 y 2025 con reducciones progresivas en las ayudas, hace menos de un mes por el Gobierno de Canarias se publicaba en el BOC y se abría el plazo para solicitar ayudas dirigidas a lo que allí se conoce como tarjetas de alimentación y de medicinas, hasta ahora parte de ellas gestionadas por la Asociación Civil Amigos del Garoé, y que ahora sin explicaciones convincentes han quedado fuera de su gestión.
Sin entrar en valoraciones políticas, para eso están los que la practican, espero que esta decisión no responda a otros intereses distintos a los de ayudar a nuestra gente y anular a esta asociación, o sea un ataque intencionado a la línea de flotación de un buque, el de la Asociación Civil Amigos del Garoé, en el que ha navegado y sobrevivido muchos herreños y herreñas en situación de máxima vulnerabilidad. Espero, al contrario, que haya sido un error administrativo o una decisión unilateral que pueda ser enmendada.
Con lo fácil que es regar el Garoé para que sigan brotando ramas de ayuda en su tronco, por qué algunos se empeñan en secarlo, o es qué hace sombra a alguien.
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