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Clavijo se enreda en la lírica y abandona la política

El presidente del Gobierno de Canarias ha hecho balance de su gestión de sus primeros ocho meses al frente del gabinete pidiendo un acto de fe a los grupos parlamentarios y a la ciudadanía de las Islas

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El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, durante su intervención en el pleno del Parlamento regional en su primer debate sobre del estado de la nacionalidad.

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, durante su intervención en el pleno del Parlamento regional en su primer debate sobre del estado de la nacionalidad. EFE/Cristóbal García

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha hecho balance de su gestión de sus primeros ocho meses al frente del gabinete pidiendo un acto de fe a los grupos parlamentarios y a la ciudadanía de las Islas: "el giro de 180 grados que debemos dar a esta tierra precisará de mucho más tiempo".

El problema es que su discurso de 50 minutos (18 folios y medio) no ha dado pistas de qué va a hacer en ese tiempo que pide más allá de su voluntad, su "credo", de mantener un "diálogo constante con la sociedad y todos sus representantes organizados", pues el Gobierno que preside tiene al diálogo como "una estrategia para tender alianzas que nos permitan crecer como sociedad".

¿Y ese 'buenrollismo' para qué? Pues para "convencernos de que las cosas no son así. Están así y vamos a cambiarlas. Porque somos capaces de hacerlo, vamos a hacerlo".

Y es que el discurso del presidente en su primer Debate sobre el Estado de la Nacionalidad estuvo plagado de lirismo, pero de pocas promesas de acciones políticas concretas: "solo necesitamos creer que somos capaces, que por primera vez en nuestra historia no dependemos de nadie más que de nosotros mismos para lograr lo que nos propongamos".

Tras escuchar a Clavijo, y sabiendo que "un pueblo que se lo debe todo a sí mismo tiene un futuro prometedor", cabría preguntarse qué va a hacer él y el Gobierno del pacto con el PSOE para que "ocho islas orgullosas de lo que son" puedan "llegar a ser mucho más de lo que han sido hasta ahora".

Pues, por lo pronto, no habrá "soluciones mágicas porque no existen", aunque sí potenciará "muchas pequeñas soluciones". Así, para empezar, tramita el Plan de Urgencias y un nuevo Plan de Salud; creará "823 nuevas plazas para personas dependientes"; pondrá en marcha del Programa Enlaza para implicar a las empresas, instituciones y docentes en la formación y el empleo; destinará 24,2 millones de euros para que "todos los alumnos de enseñanzas no universitarias con determinadas condiciones económicas puedan acceder a la gratuidad de los libros de texto"; incrementará la enseñanza de un segundo idioma, e impulsará la gratuidad de cuatro viajes a los alumnos universitarios y de FP Superior.

Sin embargo, la medida estrella será la distribución de los 1.600 millones provenientes del extinto Impuesto General sobre el Tráfico de Empresas (IGTE), un fondo que será "un acelerador de la economía de cada isla" porque será una "oportunidad para desarrollar iniciativas que nunca antes se habían explorado", pues "no podemos volver a crecer siempre de la misma forma, ni tampoco se pueden perpetuar los mismos desequilibrios de siempre".

Un objetivo que se complementará con la polémica Ley del Suelo, una norma que Clavijo obvió que no había consensuado con sus socios del PSOE y que pretende "asumir la mayoría de edad de nuestras administraciones"

"Una norma clara, sencilla, que iguala a todos los ciudadanos, desde el pequeño ganadero que quiere modernizar o ampliar su explotación al constructor que planea la remodelación de un hotel en pleno núcleo urbano", ha asegurado.

Una norma con la que pretende acabar con la Cotmac porque "nuestras administraciones no necesitan tutelas" y existen los mecanismos de control suficientes "como para garantizar la correcta gestión del suelo". "Y no debemos tener miedo de asumir la independencia de cada administración", remachó.

Espíritu de insolidaridad

Durante 50 minutos, Clavijo solo tuvo una reflexión en tono de autocrítica, y curiosamente, fue para poner énfasis en una de las señas de identidad de lo que fueron las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), germen de la actual Coalición Canaria (CC): "hemos fallado cuando, casi 34 años después de aprobar nuestro Estatuto de Autonomía, hemos de escuchar en esta sede parlamentaria a un diputado reclamando un trato solidario con las islas periféricas".

"Canarias es mucho, muchísimo más que Gran Canaria y Tenerife. La solidaridad y el equilibrio nos han permitido ser ocho realidades distintas que avanzan juntas"; ha asegurado.

Unos principios que, en su opinión, peligran por el "espíritu de insolidaridad" que ronda por los alrededores de la reforma electoral, que puede acabar con la triple paridad:"no vamos a permitir que conejeros, majoreros, palmeros, gracioseros, herreños o gomeros se sientan menos canarios que los que somos grancanarios o tinerfeños".

"A eso nos estamos enfrentando. A ese enorme riesgo que no nos podemos permitir, porque esa fractura no beneficia a ninguna isla, nos destroza a todas".

Por lo demás, Clavijo, se ha mostrado optimista con una próxima salida de la crisis económica, si bien consideró que se fracasará si no se soluciona la brecha social formada por 243.000 parados e índices de pobreza del 27% y de exclusión social del 33%.

"Salir de la crisis sin salvar esa brecha social sería un fracaso para esta sociedad y eso no lo vamos a permitir", apostilló.

Y, para conseguirlo, volvió a apelar a la unidad de "ocho islas con una intensa historia de luchas superadas, que siendo totalmente diferentes entre sí conservan unidas un legado único", concluyó.

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