La consejera canaria de Sanidad pide perdón al conocer el caso de una médico que incitó al suicidio a una paciente

La consejera de Sanidad, Esther Monzón, en la comisión parlamentaria celebrada este jueves.

Efe

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La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, ha pedido disculpas este jueves tras escuchar el testimonio, relatado por la diputada de NC-BC Esther González, de una persona con depresión y tendencia suicida recurrente a la que, al parecer, una médico de familia incitó a ejecutar sus ideas. Ha sido en la comisión del Parlamento de Canarias sobre Sanidad.

Monzón lamentó la situación de la familia en concreto, cuyo caso dijo desconocer, y pidió a la parlamentaria de NC-BC que la ponga en contacto con los afectados para aclarar lo sucedido, al tiempo que señaló que más de 1.000 trabajadores sanitarios han recibido formación en prevención del suicidio y lo sucedido, dijo, ni es la norma ni es lo común.

Esther González indicó que la salud mental no puede ser una estadística ni un titular y leyó la carta que le ha hecho llegar un allegado como testimonio de “la voz de la desesperación cuando el sistema falla”.

La carta fue escrita por la pareja de una persona con depresión crónica y tendencia suicida, de 28 años y natural de Venezuela, que reside en Gran Canaria desde hace 11 años y no cuenta con familia ni redes de apoyo en la isla.

Según el testimonio, esta persona comenzó a mostrar hace un año síntomas de desgana, falta de motivación y desinterés absoluto por la vida, por lo que acudió a su médico de familia en busca de ayuda psicológica pero la respuesta que encontró fue la de un protocolo rígido que obligaba a pasar por tratamientos farmacológicos durante meses, y que no funcionaron.

Su estado empeoró y con enorme esfuerzo económico, según la misiva, se recurrió a profesionales del sector privado, pero en agosto se produjo un intento de suicidio que obligó a su ingreso en urgencias, donde se reconoció que esta persona padecía una depresión severa y se le dio cita para el servicio de Salud Mental tres días después.

En esa consulta pidió encarecidamente el ingreso por no considerarse capaz de controlar sus impulsos, lo que admitió el psiquiatra, pero menos de 24 horas después fue dada de alta nuevamente con el argumento, según su pareja, de que el hospital no era su sitio y debía responsabilizarse de su medicación y de su vida.

El 1 de septiembre intentó de nuevo suicidarse y durante su estancia en urgencias recibió “comentarios, cuestionamientos y burlas que aumentaron su sufrimiento”, regresó a casa sin una mejoría y las ideas suicidas continuaron.

El 9 de diciembre, de acuerdo a este testimonio, una médico de familia sustituta “llegó a incitar a ejecutar los pensamientos suicidas”, lo que provocó esa misma noche otro intento de suicidio por sobredosis con las pastillas prescritas para la depresión.

La diputada Esther González concluyó en su intervención que la realidad en la sanidad autonómica es que los protocolos fallan y los suicidios aumentan, por lo que cuestionó a la consejera si va a seguir “celebrando” planes que no salvan vidas.

La consejera replicó que el médico de cabecera lógicamente debe derivar a Salud Mental los casos de depresión profunda y admitió que “por supuesto se nos pasan muchos casos y, si fallamos, pedimos disculpas”. 

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