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Los bomberos de Las Palmas de Gran Canaria, sin renovación y con el 20% de la plantilla a punto de jubilarse

Intervención mantiene paralizada desde hace cuatro meses la convocatoria para incorporar 31 nuevas plazas al cuerpo

La plantilla lleva sin cobrar las horas extras desde febrero

El número de efectivos es bajo para la población y orografía de la ciudad y el material está obsoleto

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Camiones de bomberos en el parque de Miller Bajo, en Las Palmas de Gran Canaria.

Camiones de bomberos en el parque de Miller Bajo, en Las Palmas de Gran Canaria.

El cuerpo de bomberos de Las Palmas de Gran Canaria necesita un lavado de cara y un soplo de aire fresco urgente. La falta de personal, las carencias en formación, la escasez de material, el impago de las horas extras y el alto número de funcionarios, alrededor del 20%, pensando en su jubilación a cinco años vista empiezan a tener consecuencias en uno de los cuerpos de seguridad de la ciudad.

“Nosotros hemos denunciado la gestión que se está realizando por parte de la Concejalía de Seguridad, dirigida por Encarna Galván, que no resuelve los problemas y eso repercute tanto en el personal como en el servicio que se presta, no han salido las plazas que estaban ofertadas y hay un problema de gestión sobre el material”, explica el secretario general de la Unión Sindical de Policías y Bomberos de Las Palmas de Gran Canaria (USPB), Víctor García.

Las últimas oposiciones convocadas por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria fueron en 2010, en aquel momento se contrataron a 25 nuevos empleados municipales. Ahora, casi una década después, la plantilla se sitúa en 140 bomberos, entre los que se incluyen dos suboficiales, cinco sargentos y 31 cabos, con una edad media de 46 años, una cifra “bastante elevada” para un cuerpo de seguridad en esta ciudad, indica Víctor Monzón, representante de Comisiones Obreras (CCOO). “Entre más edad, más dificultades a nivel físico a la hora de intervenir en cualquier servicio que te exijan, pero ahora mismo los bomberos no son como antes y hay mantenimiento a nivel físico, la gente está concienciada, pero aún así es una edad muy elevada”, resalta Monzón.

El pasado mes de marzo, el primer teniente del Consistorio capitalino, Javier Doreste, anunció que a lo largo de este año se convocarían 31 nuevas plazas de bomberos para “mitigar” el déficit de la plantilla. La información que hay en estos momentos es que la convocatoria lleva paralizada cuatro meses en la Intervención General del Ayuntamiento, aunque la intención es publicarla a principios de otoño.

Los bomberos consideran que la solución debe ir mucho más allá y que se necesitan más plazas. “Ahora mismo hay una convocatoria de 31 plazas, pero cuando estos 31 agentes salgan de la academia, porque pasarán por un proceso de formación, según nuestros cálculos se jubilarán otros 30”, señala el secretario general de la USPB. “La situación quedará igual que ahora, por eso es necesario aumentar la plantilla y sacar otra oferta de empleo público”, insiste García.

Los representantes sindicales coinciden en la que solución pasaría por sacar plazas durante tres o cuatro años seguidos para cubrir las vacantes y crear nuevas, incluidas en las escalas de mandos, ya que no solo se jubilan los bomberos rasos, sino cabos sargentos y suboficiales. “Estamos volviendo a años pretéritos”, coinciden.

Al igual que para acceder al cuerpo de bomberos, para llegar a cargos superiores es la administración pública competente, en este caso el Consistorio capitalino, quien tiene que convocar oposiciones de promoción interna tanto para cabo como para sargento e, incluso, para suboficial, donde hay una vacante, al igual que para ocupar el cargo de jefe de servicio.

Las deficiencias y carencias en formación también preocupan. “Estamos en una situación bastante delicada”, asegura Monzón, y recuerda que “si nos ceñimos a la legalidad vigente, a la normativa europea, no la cumplimos ni de lejos”. Según la Unión Europea en las ciudades debe haber un bombero por cada 1.000 habitantes, algo que cumplen muy pocas regiones del continente, por lo que en la capital grancanaria debería haber como mínimo 377 agentes, ya que hay 377.650 habitantes, sin contar la población flotante, pero en estos momentos apenas se superan los 100.

A los problemas de personal en el cuerpo de bomberos municipal hay que añadirle la falta de material y la antigüedad de las instalaciones de los diferentes parques de la ciudad. García insiste en que siguen teniendo problemas de mantenimiento, de vestuarios, de equipo, con los protocolos, de riesgos laborales, etc. “Toda una labor que se tiene que desarrollar durante varios años y durante esta legislatura no se han llegado a materializar”, asevera.

Bomberos de Las Palmas de Gran Canaria en una imagen de archivo.

Bomberos de Las Palmas de Gran Canaria en una imagen de archivo. ALEJANDRO RAMOS

El representante de CCOO comenta que “los parques zonales como Vegueta y El Puerto necesitan un lavado de cara”, pero nadie se preocupa del mantenimiento. Hay persianas rotas, taquillas a las que les falta bombines e innumerables deficiencias. Monzón considera que son problemas que “se pueden solventar con un poco de voluntad”.

Los trabajadores reclaman que se haga un inventario del material del que dispone el cuerpo y que se llegue a un consenso sobre qué medios son los necesarios de forma más urgente. De hecho, desde el colectivo aseguran que están dispuestos a llegar a un acuerdo a medio plazo si fuera necesario sobre los medios mínimos que se necesitan para trabajar con garantía.

Otro asunto que reprochan los bomberos es que “se está incumpliendo la ley de presupuestos”, ya que en 2017 no se ejecutó un millón y medio de euros del presupuesto del cuerpo ni de la Policía Local. “Eso significa que a nosotros nos dicen que se va a comprar el material, que van a realizar cursos de formación y los reflejan en los presupuestos. Lo venden ante la opinión pública y luego vemos en el año 2017 no se ejecutó un millón y medio de euros”, recuerda García.

Y la gota que colmó el vaso en el conflicto entre los bomberos y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria es el impago de las horas extras desde el mes de febrero. “Nos prometieron que las pagaban en julio, en el mes de junio hubo muchísimos eventos en los que tuvimos que participar y todos salieron por parte de la Policía y por parte de los Bomberos y en julio nos dijeron que no les dio tiempo a hacer la ampliación de crédito”, cuenta uno de los agentes afectados.

Por esa razón decidieron no hacer turnos extraordinarios en el evento de los fuegos de San Lorenzo, a lo que la Corporación respondió contratando a una empresa externa. “Como vieron que nos plantamos, en julio dijeron que solicitaron la ampliación de crédito, pero eso tiene que pasar un trámite de intervención y nos han prometido que se paga en septiembre, pero dudamos de que eso pueda ser así”, sentencia el bombero.

Desde el Consistorio capitalino han confirmado a Canarias Ahora que “en el pleno de finales de julio se aprobó un gasto de 800.000 euros para pagar horas extras” y que esos abonos “tienen un proceso administrativo de al menos un mes”, por lo que aseguran que “las cobrarán en septiembre”.

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