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Los tres años más convulsos del banco de sangre de Canarias: tres directores, pérdida de plasma y un futuro incierto

Bolsa de sangre.

Iván Suárez

Las Palmas de Gran Canaria —
1 de agosto de 2026 22:12 h (Hora canaria)

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Tras años de reivindicaciones, con una extensa huelga de por medio, el personal del banco de sangre de Canarias vio hecha realidad el 1 de enero de 2025 una vieja aspiración. El Instituto de Hemodonación y Hemoterapia, un organismo autónomo, se integraba en el Servicio Canario de Salud (SCS) bajo la figura de una nueva dirección general. Se materializaba así un compromiso firmado un año y medio antes, en abril de 2023, en las postrimerías de la pasada legislatura, por el gobierno progresista en Canarias (liderado por el PSOE) para asegurar que el banco quedara al 100% en manos públicas.

Con el acuerdo de integración se daba un paso histórico que debía dar estabilidad a la institución pero que, sin embargo, ha quedado empañado por una crisis que ha alcanzado su punto álgido con la pérdida de más de 3.500 bolsas de plasma en la provincia de Santa Cruz de Tenerife por fallos en la cámara de refrigeración. Un episodio que, además, cuestiona los protocolos y los recursos del banco de sangre de Canarias en un momento trascendental, a tan solo un año del plazo marcado por Europa para cumplir con los requisitos fijados en el nuevo -y estricto- reglamento SoHO sobre las normas de calidad y seguridad de las sustancias de origen humano (como sangre, tejidos y células).

Los tres primeros años de la actual legislatura han estado marcados por la convulsión en el banco de sangre de Canarias. Empezando por los nombramientos. Desde que Coalición Canaria (CC) y el Partido Popular (PP) pactaran para gobernar en las Islas tras las elecciones de mayo de 2023 (con el apoyo de la Agrupación Socialista Gomera y de la Agrupación Herreña Independiente), han ocupado el puesto de máxima responsabilidad en Hemodonación y Hemoterapia tres personas: una como presidenta y dos como directores.

Ya desde el principio del mandato se evidenció que la dirección del banco de sangre de Canarias era una concesión de CC a su aliado electoral Unidos por Gran Canaria, el partido del que procede la consejera de Sanidad, Esther Monzón. Desde julio de 2023 hasta enero de 2025 la presidencia del ya extinto Instituto de Hemodonación y Hemoterapia recayó en Gemma Torres, en aquel momento líder de la rama juvenil de Unidos. En esa época se supo que había mentido sobre su currículo, que había presumido de un grado en Derecho que no tenía. La consejera aprovechó el acuerdo de integración de principios de 2025 para cesarla.

Su sustituto, el primer director general de Hemodonación y Hemoterapia del Gobierno de Canarias, fue Iván Santiago Falcón. Al igual que su predecesora, procedía de Unidos por Gran Canaria y no tenía formación en el ámbito sanitario ni experiencia previa en cargos públicos y de gestión. Solo duró en el cargo diez meses. En octubre de 2025 presentó su dimisión en medio de una crisis: el banco había perdido 60 trabajadores por un incumplimiento del acuerdo de integración, se habían tenido que cancelar cientos de colectas, las donaciones de algunos de los grupos sanguíneos más comunes habían caído a niveles críticos, se habían tenido que suspender y reprogramar cientos de operaciones y los sindicatos habían presentado una demanda de vulneración de derechos fundamentales frente a la supresión unilateral de los comités de empresa en ambas provincias, una decisión que sería finalmente revocada por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

Falcón cesó “a petición propia” en octubre y tan solo un mes después fue recolocado como asesor en el gabinete de la consejera de Sanidad, con un sueldo de casi 60.000 euros. Para suplirlo, Monzón dejó por primera vez de lado el criterio que había seguido hasta la fecha, de reparto de cuotas de partidos, y confío la dirección general a Francisco Javier Rodríguez Sosa, que a diferencia de sus predecesores sí está vinculado con el ámbito sanitario y con el banco de sangre. Ha trabajado como enfermero del equipo de extracciones del Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia y hasta su nombramiento como director general ejercía de coordinador del departamento de gestión de colectas en Las Palmas.

Más de 3.500 bolsas de plasma desechadas

El episodio más polémico de la legislatura se conoció el pasado mes de junio durante un pleno del Parlamento de Canarias. El diputado socialista Miguel Ángel Pérez denunció que se habían tenido que desechar más de 3.500 bolsas de plasma por averías en la cámara frigorífica de -40 grados ubicada en la sede de Santa Cruz de Tenerife. Esta cantidad equivale a unos 1.050 litros y representa aproximadamente un tercio de la producción anual de plasma en las Islas. El dato es aún más crítico si se tiene en cuenta que las Islas sólo producen el 35% de los hemoderivados que necesitan e importa el 65% restante.

Los hechos se habían producido en octubre del año pasado, pero los trabajadores ya venían advirtiendo de esos fallos en los registros de las temperaturas “desde hacía meses”, según cuenta Daniel Quintero, presidente del comité de empresa en Santa Cruz de Tenerife. El representante de CCOO explica que el plasma es un recurso estratégico, el único componente del banco de sangre capaz de generar un activo económico al convertirse en medicamentos “tan importantes que se usan todos los días en los hospitales”.

“Es un escándalo por mucho que lo hayan intentado ocultar. Era una situación que ya los trabajadores venían alertando, que había problemas con las cámaras de alta refrigeración”, añade. La multinacional Grifols, que se encarga de convertir ese plasma en medicamentos en virtud de un contrato de cinco millones de euros, constató que ese plasma había estado expuesto a temperaturas inusualmente altas y que, por lo tanto, no se podía procesar garantizando la seguridad de los medicamentos resultantes, por lo que hubo que desechar esas miles de bolsas procedentes de donaciones altruistas.

El director general de Hemodonación y Hemoterapia, Francisco Javier Rodríguez Sosa, atribuye lo sucedido al “deterioro propio de la antigüedad” de la cámara de almacenamiento de plasma de la sede de Tenerife, que lleva más de quince años de servicio. “A lo largo de su vida útil ha requerido diversas actuaciones de mantenimiento correctivo para mantener su funcionamiento en condiciones adecuadas”, señala el alto cargo, que añade que se tuvo conocimiento “de esta problemática” tanto a través del personal del centro como de la “industria fraccionadora” (Grifols) y que se han adoptado medidas correctoras.

En concreto, Rodríguez Sosa señala que se ejecutó de urgencia una “intervención correctiva” sobre la cámara averiada, que en estos momentos “mantiene las condiciones de calidad exigidas para la conservación del plasma”. Además, la Consejería de Sanidad ha adquirido quince congeladores de -40 grados que se prevén recibir en agosto. El director general también anuncia la próxima construcción de una nueva cámara de almacenamiento en la provincia de Las Palmas para “asegurar la continuidad del servicio y prevenir pérdidas por avería en la cadena de frío”.

Los representantes de los trabajadores rechazan la justificación de la obsolescencia. “No es obsolescencia, es una negligencia que ha costado salud, que ha costado recursos, que ha costado dinero (se ha tenido que importar más plasma) y un daño de imagen”, señala Quintero, que insiste en que se ha tenido que tirar “toda la producción que estaba almacenada desde hace meses” y que todavía no ha escuchado ni una disculpa.

Enmienda rechazada

En noviembre del año pasado, siendo ya por tanto conocedores de las averías alertadas por los trabajadores y por Grifols, CC y PP rechazaron en el Parlamento regional una enmienda presentada por el PSOE para destinar cuatro millones de euros a la adquisición y reforma de un inmueble para la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia. En esa enmienda, los socialistas incidían en la necesidad de disponer de “nuevas instalaciones de trabajo, almacenamiento y gestión de la sangre y los hemoderivados que ponga al día el precario estado de instalaciones y maquinaria actualmente en uso”.

El PSOE ponía como “grave ejemplo” de lo que estaba ocurriendo “el permanente fallo de las cámaras de refrigeración y congelación, que se encuentran con constantes problemas que no cumplen con los requisitos mínimos necesarios para la gestión de la sangre y los productos hemoderivados”. Los socialistas proponían una inversión plurianual para adquirir dos nuevas instalaciones destinadas al servicio en ambas provincias, pero su enmienda fue rechazada por los partidos que sustentan al Gobierno regional.

Sin certificados de calidad

Para el presidente del comité de empresa de Hemodonación y Hemoterapia en la provincia occidental, la pérdida de plasma es la evidencia de “la falta de rigor y gestión de un banco de sangre que carece de estructuras de calidad y certificaciones”. Quintero recuerda que en julio de 2027 será de obligado cumplimiento el reglamento europeo SoHO, aprobado en mayo de 2024 y que exige “altos niveles de calidad y seguridad” en el tratamiento de sustancias de origen humano para evitar la transmisión de las enfermedades.

El representante de los trabajadores califica de “completa anomalía” el hecho de que el banco de sangre de Canarias sea “el único” de ámbito autonómico que no posea el certificado de calidad CAT (Comité de Acreditación en Transfusión), un sello oficial que garantiza “la seguridad y excelencia” en el sector hemoterápico en España.

Este certificado garantiza la seguridad del paciente y el donante, minimizando el riesgo de reacciones adversas y fallos de compatibilidad; permite rastrear un componente sanguíneo desde la vena del donante hasta la del receptor, y valida la competencia técnica en el tratamiento de los hemoderivados, asegurando que el procesamiento, el fraccionamiento y la conservación de la sangre “cumplen con criterios científicos de vanguardia”. Estos procesos estandarizados son auditados por hematólogos y técnicos en activo.

El director general de Hemodonación y Hemoterapia señala que ese certificado es un reconocimiento formal “de carácter voluntario” y que su ausencia “no supone merma alguna en la calidad ni en la seguridad de los productos”. Rodríguez Sosa sostiene que el banco de sangre de Canarias produce hemocomponentes “que cumplen plenamente los requisitos de calidad y seguridad exigidos por la normativa vigente”. El alto cargo señala, no obstante, que el centro “se encuentra inmerso en el proceso de solicitud” de esa certificación.

“De ser obligatorio, estaríamos cerrados. Si nosotros no tenemos un certificado de banco de sangre pasan cosas como las del plasma. Si no tenemos certificaciones de calidad, tienden a pasar errores como este”, precisa Daniel Quintero, quien advierte de que el reglamento SoHO “conlleva cambios estructurales” que el banco de sangre de Canarias “está muy lejos de conseguir”. “Y no estamos viendo avances”, agrega.

El director general, en cambio, sostiene que el banco de sangre está desarrollando un proyecto orientado a la obtención de las certificaciones y la adecuación a los requisitos exigidos en la normativa europea. Alude a “la elaboración e implementación del sistema de gestión de la calidad (documentación controlada, procedimientos e instrucciones técnicas” y a la “adecuación de instalaciones y equipos”, con especial atención “a la cadena de frío (cámara, congeladores y sistemas de monitorización y control de temperatura”. Todo ello con el horizonte de la autorización del centro como entidad de SoHO.

“Ahora mismo no hay nada y se está intentando conseguir unas certificaciones que hace años llevan intentando conseguir”, advierten los trabajadores.

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