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A los pies del Nevado de Huascarán. Un parque nacional de altura en los Andes peruanos

Cima doble del Huascarán desde la ruta de la Laguna 69.

El ambiente de Yungay recuerda al de los grandes accesos al Himalaya. De verdad. El pueblo no es que tenga nada en especial. Pero la cercanía de las mayores alturas de los Andes en Perú convierte a este lugar anodino en uno de los pueblos más animados de esta parte del país. Los hoteles y hostales de toda condición suelen estar repletos de viajeros y viajeras que pasan aquí alguna noche previa a la incursión hacia el corazón andino. Abundan los mochileros, con todo lo que eso significa: para lo bueno y para lo malo. Yungay es un pueblo nuevo. Apenas medio siglo. Un pueblo que tuvo que reconstruirse desde cero después de que un terremoto lo arrasara en 1970. El movimiento de tierra fue tan grande que los hielos de los glaciares andinos se desplomaron creando una verdadera ola de hielo, lodo, rocas y escombros que sepultó Yungay mató a casi 20.000 personas (solo sobrevivieron 300 habitantes, muchos niños que estaban en una zona elevada presenciando una función de circo).

El Campo Santo de Yungay recuerda aquella tragedia. La mejor manera para llegar es a pie desde el campo de fútbol. Primero pasarás junto a las ruinas de la antigua ciudad colonial (dicen que era de las más bonitas del país) para acercarte hasta el enorme Cristo que preside el cementerio y monumento funerario. Al fondo la cima doble del Huascarán al que mira la escultura con los brazos abiertos en un gesto que parece más de súplica que de majestad. Y a los pies de ésta, algunos muros truncados y las cuatro palmeras de la Plaza de Armas que aún quedan en pie (una, incluso, está viva) recuerdan que allá abajo hay una ciudad destruida.

La Cordillera Blanca es una pequeña porción de los Andes peruanos que alcanza alturas superiores a los 6.000 metros. El propio Huascarán, con 6.768 metros sobre el nivel del mar, es la cima del Perú y corona un sistema de picos que es el sistema montañoso tropical más alto del mundo (el Kilimanjaro tiene 5.895 metros). Toda esta parte de la sierra forma el Parque Nacional  Huascarán, una gigantesca reserva natural de más de 340.000 hectáreas que incluye glaciares (nada más y nada menos que 722 en sus 200 kilómetros de extensión), valles cuajados de lagunas (más de 600), parajes de alta montaña, lagunas, bosques relictos de quisuar y de queñua (árboles autóctonos muy amenazados), grandes praderas y hasta parajes desérticos en los que florece la Puya de Raimondi, una planta cónica que nos recordó a los tajinastes canarios –es tan grande que incluye territorios de once provincias-.  Un mosaico de ecosistemas en los que se puede ver a verdaderos mitos de la fauna andina como el cóndor, el puma o el esquivo oso de anteojos. No es de extrañar que el lugar sea uno de los destinos de senderismo y deportes de aventura más demandados por los viajeros y viajeras que visitan el país. La mejor época para visitar el lugar es entre abril y octubre (otoño e invierno), que es cuando se produce menor número de precipitaciones.

Yangay es sólo una de las muchas entradas que permiten el acceso al Parque. Pero qué puerta. A través de esta ‘grieta’ que forman el Huascarán y su vecino Huandoy (Quebrada Llanganuco) una pista de tierra asciende hasta un valle en el que desaguan los glaciares que adorman las cimas de los dos gigantes. Chinancocha y Oroncocha. Las Lagunas de Llanganuco son sólo el anticipo de una de las mejores experiencias andinas que se pueden tener en Perú: el ascenso hacia la Laguna 69. Este sendero de dificultad media está considerado como la joya del parque nacional. Si no dispones de coche de alquiler lo mejor es contratar un tour guiado. El sendero parte del cruce con la ruta 106 y tiene una longitud de 6,9 kilómetros y un desnivel de 730 metros. La ruta demanda algo más de dos horas y tiene la complicación añadida de la altitud (la laguna está a casi 4.600 metros). Pero el camino merece la pena. Atraviesa una buena porción de bosque andino y las vistas sobre la quebrada y el vecino Nevado de Huascarán son alucinantes. Si sólo tienes uno o dos días para dedicarle al parque, esta es la excursión que tienes que hacer sí o sí.

El Treking Santa Cruz; uno de los senderos más bonitos del mundo.- Palabras mayores ya. Esta ruta de 60 kilómetros atraviesa de Oeste a Este una buena porción de la Cordillera Blanca uniendo las localidades de Cashapampa y Vaquería. El sendero aprovecha la espectacular Quebrada Honda para internarse en la Cordillera a los pies de los cerros Santa Cruz y Caraz. La mayoría de los que hacen este sendero demoran unos cuatro días (hay zonas de camping habilitadas en la ruta –ver mapa- aunque sin servicios) pero se puede hacer en tres sin problema. Pese a que se alcanzan los 4.700 metros en el espectacular Paso de Punta Unión, el desnivel es sostenido en ambos sentidos y la única dificultad es la combinación de la altitud y los cambios de temperatura (altas en las horas centrales del día y muy bajas por la noche). Pero hay lugares memorables. Desde el ascenso desde Cashapampa atravesando campos de terrazas agrícolas que datan de tiempos de los incas a la imponente Laguna Arhuaycocha a los pies del Glaciar Arhuay (un rodeo que merece la pena). ¿Es una ruta para todos los públicos? No. ¿Es una ruta para expertos? Tampoco. Eso sí, se requiere de una buena forma física y tomarse las cosas con mucha calma. En el Camino de Santiago –en España- hemos hecho etapas de hasta 45 kilómetros, pero aquí estamos hablando de un sendero de alta montaña que tiene un buen tramo por encima de los 4.000 metros.

Huaraz y el Chavín de Huantar.- Huaraz ejerce de capital de la Cordillera Blanca. Aquí se concentran la mayor parte de los servicios de la comarca y la oferta de agencias y guías que ofrecen senderos guiados y campamentos a los viajeros y viajeras. También es una buena opción para aclimatarse a la altura (es una locura llegar desde Lima y al día siguiente lanzarse montaña arriba) y conocer algo de la cultura local. El Museo Arqueológico de Áncash Augusto Soriano Infante (Mariscal Toribio de Luzuriaga; Tel: (+51) 4342 1551) es famoso por sus colecciones de artefactos de la Cultura Chavín, pero también hace un recorrido por las diferentes civilizaciones que ocuparon esta zona (wari, incaica, etc). Este museo también tiene la colección de arte lítico más grande de América con piezas de una enorme importancia arqueológica. Desde Huaraz también puedes contratar una excursión hasta el Chavín de Huantar, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del norte de Perú. En este lugar podrás ver los restos de una antigua ciudad Chavín (1.200 – 200 AC) de entre los que destacan dos enormes complejos con túneles y falsas bóvedas en forma de laberinto que se cree eran dos templos. A dos kilómetros de la ciudadela se encuentra el Museo nacional Chavin (Ruta 110; Tel: (+51) 4345 4011), dónde se custodian la mayor parte de objetos que se han encontrado en las excavaciones. Camino de Chavín puedes visitar otros lugares como la Laguna Querocoha o el Mirador de los Pueblos.

Huaraz sirve de base para explorar la parte sur de la Cordillera Blanca. Si vas a pasar algunos días más por aquí, otras excursiones que merecen la pena son el ascenso hasta la Laguna Churup o el imponente circo del Glaciar Pastoruri, uno de los lugares más hermosos de la cadena montañosa. Pero la estrella, para nosotros, de las inmediaciones de Huaraz son el sendero que asciende por la Quebrada de Cojup hasta la Laguna Palcacocha. Aquí podrás ver como los glaciares que se desploman desde los nevados de Pucaranra y , con perdón, Palcaraju, confluyen en una sola lengua de hielo que nutre la Palcacocha. En el parque nacional se han descubierto, hasta el momento, 33 yacimientos arqueológicos. Ya te hablamos del Chavín de Huantar. Otro lugar que merece una visita es la Zona Arqueológica De Honcopampa, una pequeña ciudad de la cultura wari, un potente estado con tintes ‘imperiales’ que precedió al florecimiento de los incas.

Fotos bajo Licencia CC: Apollo; Esmée Winnubst; pushypenguin; yonel alberto campos; Cooperación Suiza; 

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