Dos día en Gotemburgo: El barrio de Haga y un paseo por el Archipiélago
Más allá de la línea de defensas que forman los canales y los viejos puertos, hay otra ciudad que se abre en grandes avenidas y parques. La ciudad fortaleza del siglo XVII se coinvirtió en uno de los polos de industrialización del país y con las fábricas llegaron los obreros y los burgueses. Este segundo paseo por Gotemburgo (ver iconos de color violeta en el mapa) se centra en el barrio de Haga (antiguo suburbio de trabajadores fabriles con mala reputación reconvertido en joya patrimonial de la mano de hípsters y especuladores) y la desembocadura del Río Göta donde nos encontramos con un verdadero laberinto de islas, peñascos y arrecifes que forman una maravilla natural y paisajística (Archipiélago de Gotemburgo).
Un paseo por Haga, el antiguo barrio obrero de Gotemburgo.- La plaza pública de Hagaparken sirve de entrada al barrio más antiguo de la ciudad. En esta gran plaza nos encontramos con dos edificios interesantes que conviene ver antes de internarse en la breve pero intensa traza urbana del barrio: la Hagakyrkan -Iglesia de Haga-, una preciosa construcción neogótica del siglo XIX, y la Haga Konserthall (Haga Kyrkogata 2), uno de los teatros más importantes de toda la ciudad. Desde el parque nos internamos en el barrio a través de la Haga Nyata, la gran vía peatonal y comercial del antiguo barrio obrero. Aquí nos empezamos a encontrar con las edificaciones tipo landshövdingehus -casas del gobernador-, un modelo de construcción sólido pero barato que se impuso en los barrios obreros del país en el siglo XIX: plantas bajas sólidas de ladrillo y plantas superiores (normalmente dos o tres) de madera pintada con gruesas capas de pintura para evitar el frío y la humedad. El resultado es muy bonito.
En haga nos vamos a encontrar un conjunto urbano bastante homogéneo formado por estos edificios de estilo gobernador donde puedes disfrutar de una intensa vida comercial y gastronómica. Aquí manda la tradición del Fika: quedar con los amigos para tomar un café y un par de piezas de la exquisita bollería local. Los mejores locales del barrio son el Café Husaren (Haga Nygata, 28); el Hemma Hos (Haga Nygata, 12) o el Café Hebbe Lelle (Haga Nygata, 23) lugares donde reina el típico kanelbulle, un bollo de canela que está buenísimo y es más que recomendable. Sin salir de Haga Nyata puedes disfrutar de uno de los mejores museos de la ciudad directamente relacionado con la idiosincrasia del barrio. El Museo Hem i Haga (Haga Nygata 7-9) es una casa tipo gobernador musealizada en la que se explora el día a día de las clases obreras del siglo XIX a través de las vidas de un zapatero y un cargador de hierro.
Pero también hay un Haga más monumental que tiene grandes hitos ciudadanos que van más allá de las antiguas casas obreras reconvertidas en cafés de moda, galerías de arte y tiendas de ropa vintage. El más sobresaliente de estos monumentos es la Skansen Kronan -baluarte de la Corona-(Leijonsparres Väg, 15), una soberbia torre artillada del siglo XVII que se construyó como última línea de defensa ante una temida invasión danesa que nunca se produjo. También impresiona la Iglesia de Oscar Fredrik (Oscar Fredriks Kyrkogata, 1), una preciosa construcción que homenajea al típico gótico nórdico hecho con ladrillo rojo.
Un remojón en uno de los baños públicos más antiguos de Suecia.- En el corazón de Haga nos encontramos con el Hagabadet (Haga Östergata, 6), uno de los centros de salud e higiene más antiguos del país y que nacieron como respuesta a las epidemias de cólera que asolaron Europa en el siglo XIX. Este Balneario se fundó en 1876 y es una maravilla arquitectónica que te lleva a los tiempos de la Belle Epoque del viejo continente, aunque fue abierto en el gran barrio obrero de Gotemburgo en aquellos tiempos. Hoy puedes disfrutar del gran natatorio histórico (una joya del Art Decó y escenario de entrenamiento de grandes nadadores y nadadoras olímpicas) y alternar con las modernas instalaciones de saunas e hidromasajes.
Un paseo por la Avenida Linnégatan.- En Haga, pero nada que ver con Haga. Estamos ante la típica avenida de origen burgués con grandes edificios de finales del siglo XIX y principios del XX. Hay tramos verdaderamente monumentales como la intersección de la propia Linnégatan con Djupedalsgatan donde tres de las cuatros esquinas están ocupadas por verdaderas joyas arquitectónicas (destacando la Iglesia de Linneahuset). La avenida culmina en una gran zona de jardines públicos donde se encuentra la sede del Museo de Historia Natural de Gotemburgo (Museivägen, 10).
Ir hasta la Nueva Fortaleza de Älvsborg (Ferry desde Lilla Bommen o Stenpiren).- Sólo por el placer de llegar en uno de esos preciosos vapores antiguos que comunican la ciudad con sus mil y una islas ya merece la pena acercarse a este peñasco convertida en castillo que se construyó en el siglo XVII para guardar la desembocadura de la gran ría que forma el Göta cuando se encuentra con el Estrecho de Kattegat. La fortaleza se construyó como consecuencia de la Guerra de Torstenson (1643-1645) que enfrentó a Suecia a una coalición de vecinos liderada por daneses y noruegos. La fortaleza es un ejemplo paradigmático de las innovaciones en la arquitectura militar de la Edad Moderna para contrarrestar el uso masivo de la artillería y se planteó como si fuera un gran barco de piedra y ladrillo que hiciera frente a las invasiones navales. La visita a la fortaleza está montada para entender el papel de Älvsborg en la historia reciente de Suecia y, sobre todo, en la conformación de las fronteras entre los tres grandes países nórdicos.
La Isla de Brännö (Ferry desde Saltholmen).- Poner el pie en esta pequeña isla situada frente a las costas de Fiskebäck supone bajar a la mitad las revoluciones y adentrarse en un paisaje donde mandan las casas de madera y la tranquilidad. Los coches están prohibidos y los lugareños se mueven de un lado al otro en bicicleta o pequeños ciclomotores. Brännö es una de las muchas islas que forman el Archipiélago de Gotemburgo (entre islas y peñascos superan el millar). El pequeño Museo de Brännö Lagårds (Husviksvägen, 17) está instalado en una pequeña granja y te muestra como era el día a día de la isla hasta hace apenas unas décadas. Muy cerca está la Iglesia de Brännö, una de esas pequeñas construcciones de madera que marca el inicio del sendero que conduce hasta el Puente de Galterösund en un paisaje marcado por la frondosidad del bosque y una costa que alterna cantiles, pequeñas aldeas de pescadores y playas de arenas blanquísimas.
Desde Brännö se pasa a pie a la isla de Galterö, una extensa masa de roca que forma una gran reserva natural. La roca desnuda de Galterö y los prados de hierbas duras contrastan con la exuberancia de los bosques de Brännö. La isla es un verdadero paraíso para las aves marinas y las ovejas y desde sus costas hay preciosas vistas sobre este enjambre de islas, rocas, arrecifes y peñascos que forman en Archipiélago de Gotemburgo.
Fotos bajo Licencia CC: Sajith T S; Bruno Rijsman; Udo Schröter; Bhavishya Goel; Eva the Weaver; Sergei Gussev; The Hamster Factor; magro_kr; Allan Harris; Sina Farhat
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