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Tres días en Padua: El Prato della Valle, la Basílica del Santo, el Arca y La Specola

La Basílica de Santa Justina desde el Prato della Valle.

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La ruta que te proponemos hoy (iconos de color naranja en el mapa) recorre el sur de la ciudad histórica tomando el Prato de la Valle, la plaza más grande de la vieja Padua, como centro de nuestras idas y venidas. Pero hay que empezar por el principio. Cuando visitamos una ciudad amurallada como ésta nos gusta iniciar la visita muros afuera aunque nos alojemos en el interior. Esta vez no vamos a ser infieles a esta tradición y nos plantamos en la Vía Giordiano Bruno justo enfrente de la Porta Santa Croce (Via Marghera, 38), una de las muchas puertas que servían para ingresar en la ciudad durante muchísimos siglos. En esta zona de las murallas (recordemos que son los muros renacentistas más grandes y mejor conservados de todo el país) podemos ver varios baluartes artilleros y un buen tramo de muros, fosos y viejas torres que ponen de manifiesto la importancia de la muralla paduana.

Entramos en el casco histórico y buscamos el Prato della Valle, el primero de los grandes espacios monumentales de una jornada que tiene mucho y muy bueno que ver. Para entrar en el prato usamos como puerta el Ex Foro Boario, un antiguo mercado de ganado de carácter monumental que da acceso a la gran plaza. Y ahí está el famoso Pratto della Valle. Es la plaza más grande de Italia y una de las más grandes de Europa. Un alarde de diseño urbanístico del siglo XVIII que incluye casi un centenar de estatuas que rinden homenaje a ciudadanos ilustres de la ciudad. La plaza está rodeada de palacios, edificios históricos y grandes monumentos religiosos.

Estatuas y palazzos en el Prato della Valle de Padua.

En la zona sur nos encontramos con la Basílica de Santa Justina (Via Giuseppe Ferrari, 2). EL edificio principal de este complejo enorme es la propia basílica, una construcción gigantesca que hunde sus raíces en el siglo tercero (debió se un edificio público romano) y que fue ampliado y reformado en múltiples ocasiones hasta convertirse en una joya del barroco inicial (siglo XVII) con bastante de gótico y algo de románico. La iglesia, con su mole, domina el conjunto, pero también hay que destacar hasta cinco claustros cada uno más bonito que el anterior. ¿Y aquí no hay obra maestra del arte universal? Claro que sí. Hay un retablo de Paolo Veronese.

Naves barrocas de la Basílica de Santa Justina de Padua.

Si nos centramos en la fachada este del Prato nos encontramos con un pequeño núcleo de casonas y palazzos de entre los que destaca una de las instalaciones históricas más importantes de la Universidad de Padua: el Jardín Botánico (Via Orto botánico, 15). Al jardín universitario se accede por un gran pabellón del siglo XVI que hoy sirve de museo y antesala a este jardín precioso que es de los más antiguos de Europa. Este lugar funcionaba como una extensión de la facultad de Medicina de la Universidad y aún puede verse una de las boticas históricas más grandes y completas de todo el continente. Y nos faltaría la fachada oeste del Prato della Valle. Aquí nos vamos a encontrar una sucesión de casonas y palazzos.

Jardín Botánico de la Universidad de Padua.
Arcos y bóvedas góticas en la Basílica de San Antonio de Padua.

El Santuario de San Antonio de Padua (Piazza del Santo, 11).- El centro de las devociones locales y eje de un movimiento de peregrinación que mueve a más de seis millones de personas al año. Esta basílica se construyó en el siglo XII para ser uno de los grandes templos del cristianismo a nivel mundial. Y es gigantesco. SE inició como edificio románico, aunque muy pronto fue añadiendo grandes elementos góticos que predominan en el interior (arcadas y capillas). Las grandes cúpulas que cubren casi todo el techo son de inspiración bizantina. Y para terminar de armar el puzle, en el siglo XVII se hicieron grandes reformas en estilo barroco.

Capilla del Arca en la Basílica de San Antonio de Padua.

El eje de la basílica es la tumba del gran santo local, situada en la Capilla del Arca. Aquí nos encontramos con otra de las grandes obras maestras del Renacimiento que se pueden encontrar por toda la ciudad. Esta maravilla de mármoles y frescos surgió tras la unión de los genios de Tullio Lombardo (arquitecto) y Andrea Briosco (escultor) que contaron con toda la plata que quisieron y con los mayores artistas locales de principios del XVI. Las filigranas de mármol se completan con frescos de grandes artistas locales. Como la cosa no podía mejorarse, unos años después se le encargó a un tal Tiziano la tumba altar que termina de completar el conjunto. ¿Y nada más? Bueno, si vas hacia el Altar Mayor puedes ver un precioso relieve de Donatello y en el acceso principal hay un fresco de Andrea Mantegna.

Exterior de la Basílica de San Antonio de Padua.

En busca de La Specola.- Podría parecer que la cosa no puede mejorar. Pero vamos a usar una de nuestras frases de cabecera: esto es Italia. Nos acercamos al Ponte Paleocapa por la Via Andrea Memmo pero antes de llegar al canal para hacer una de las fotos más paradigmáticas de Padua nos vamos a detener en la bonita Iglesia de Los Dolores (Via Andrea Memmo, 47), una bonita construcción circular del siglo XVIII que se apoya en los restos de una de las puertas históricas de las murallas medievales. Y al final nos plantamos frente al Castillo Carrarese y su famosa torre: La Specola.

Torre de La Specola. De fortaleza de uno de los tiranos más odiados de Italia a observatorio astronómico universitario.

La Specola (Piazza del Castello, 16) forma parte de un antiguo castillo medieval (Castillo Carrarese) que ha quedado muy disimulado en medio de los edificios y patios que ocupa esta parte de la ciudad. La antigua fortaleza se construyó en el siglo XIII para defender al tirano Ezzelino III da Romano, un condotiero -mercenario- que arrebató el poder al municipio de Padua durante años sumiendo a la ciudad en un baño de sangre (el susodicho tenía tanta mala fama que Dante lo situó en el Infierno en su Divina Comedia -escrita casi medio siglo después de su muerte-). De la vieja fortificación sobresale la Torlonga, la más alta de sus antiguas torres que ha ganado gloria por otro asunto más noble que la guerra o la tiranía: la ciencia. Aquí se instaló un observatorio astronómico en 1767. Y puedes visitarlo. Fin de ruta.- Terminamos el paseo junto al canal en la Iglesia de Santo Tomás Becket (Via S. Tomaso, 1) un precioso edificio barroco que merece la pena visitarse.

Fotos bajo Licencia CC: Steve Elliott; Gary Bembridge; trinchetto; Javier Martín Espartosa; XavierAP; Giuseppe Milo; Renato Grisa; Herbert Frank

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