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Alejandro Gándara, escritor: “La educación se ha ido degradando, es el resultado de una forma de vida enajenada y estúpida”

El escritor cántabro Alejandro Gándara (Santander, 1957) ha ganado tres relevantes premios literarios: el Nadal, el Herralde de novela y el Anagrama de ensayo. Después de una trayectoria narrativa avalada por quince novelas y cinco ensayos regresa a su ciudad para presentar en la Feria del Libro de Santander, FELISA, Los textos robados a la felicidad. 22 historias para vivir sin miedo, que añade un nuevo galardón a su biografía, el Premio Eugenio Trías de Ensayo. Un texto que revisa algunos episodios clásicos y bíblicos que alumbran enseñanzas para la felicidad desde su profundo conocimiento de la antigüedad, y que destila una mirada crítica a una sociedad actual que se alimenta de miedo e incapaz de plantear un debate publico sobre las cosas que importan.

Tras una dilatada y reconocida trayectoria como escritor -quince novelas y cinco ensayos- regresa a Cantabria para presentar su último libro, ¿qué relación mantiene con Santander, la ciudad en la que nació? ¿se siente reconocido en ella?

Tanto mi familia como la de mi mujer son de Santander, de modo que el vínculo con la tierra es el que cabría esperar. Por lo demás trato de pasar tres o cuatro semanas seguidas todos los años. Y en cuanto al reconocimiento, aquí está mi pasado y la memoria de mi familia. Es todo lo que puedo decir porque no vivo en Santander y no conozco en profundidad su vida diaria. 

En 'Los textos robados a la felicidad' revisa algunos clásicos y bíblicos, analiza con ojo crítico y recupera la verdad en parábolas y relatos sobre los que en ocasiones ha trascendido una imagen adulterada. Atesora un profundo conocimiento de la antigüedad y ha criticado la ausencia del griego y el latín en la educación de las nuevas generaciones, ¿por qué es necesario que se siga estudiando? 

Es necesario seguir estudiando esas lenguas porque son la fuente de nuestra cultura y de nuestra forma de pensar, y nos permite valorar lo que tenemos y discutirlo. El latín y el griego abren ventanas al pensamiento por su construcción y por su universo simbólico.

Un manual de vida en estos tiempos ¿es usted consciente de que ahora los consejos los predican los influencers?

Bueno, yo no escribo manuales ni doy consejos. Solo hablo de lo que está escrito desde el origen de nuestro tiempo que, por cierto, tampoco son manuales ni consejos. 

¿De qué está hecha la felicidad?

De lo que uno va buscando por el camino más que de lo que uno encuentra. Lo que te construye es lo que buscas.

¿Se podría interpretar este ensayo como una obra de madurez que cierra un ciclo vital como escritor y que condensa toda una experiencia de vida?

Podría considerarse así. De hecho, no creo que vuelva a escribir nada semejante ni con semejantes intenciones. Es un ciclo cerrado. 

¿Ha habido un tránsito desde la ficción a la realidad en su obra narrativa o volveremos a disfrutar de otra novela suya?

Ahora estoy escribiendo novela. Soy ciclotímico: necesito el ensayo para desintoxicarme de la novela y viceversa. Aunque el estilo y el mundo de referencia son similares, los textos de una y otra clase exigen esfuerzos distintos.

Usted ha sido profesor de Historia de las Ideas ¿sigue habiendo espacio para pensar o estamos en un nivel de ocurrencia más que de reflexiones profundas?

No hay instituciones ni espacios públicos suficientes para proponer un debate público sobre las cosas que importan. Eso significa que tampoco hay nadie que vea la necesidad. La educación se ha ido degradando, al igual que la vida política y social, reducida a conversaciones de trabajo y dinero. No solo sucede en España. Es el resultado de una forma de vida enajenada y estúpida. 

El ensayo narra '22 historias para vivir sin miedo', muy oportuno en estos tiempos politicos tan convulsos ¿cómo influye el miedo en la sociedad actual?

La sociedad actual se alimenta de miedo y los canales de comunicación, los mass media y la conversación social no hablan de otra cosa. ¿A qué hay que tenerle miedo? Ese es el único debate al que todos tenemos acceso. La comunicación social es una trampa.

En su libro apela a historias antiguas, Edipo o los griegos. ¿Las referencias se han quedado viejas o la humanidad sigue moviéndose por las mismas emociones?

Los sentimientos en nuestra cultura no han variado mucho desde la época clásica. En realidad esa época es la que construye o empieza a construir lo que somos. Pero la actitud ante la vida es lo que más transformaciones ha experimentado. Todos nos ponemos tristes o tenemos miedo, pero lo que hacemos con eso es lo que ha cambiado radicalmente. De una cultura de la aceptación en el Mundo Antiguo hemos pasado a una cultura histérica y ensimismada. 

Fundador de la Escuela de Letras, ha tenido muchos alumnos. ¿Se puede aprender a ser escritor?

Claro que se aprende. Otra cosa es que pueda enseñarse. Lo que debe hacer un centro que se dedique a la creación literaria es dar lo necesario para que se aprenda, sin recetas ni posturas estéticas.