La portada de mañana
Acceder
Feijóo y su dirección ocultan al Congreso los ingresos que perciben del PP
Los vecinos vuelven a casa sobre un paisaje carbonizado por el incendio de Almería
Opinión - No son franceses, por Lucía Taboada

Ana García Negrete, poeta: “Nosotros solo estamos de paso y la naturaleza, a la que necesitamos para vivir sin tener que arrasarla, se pertenece a sí misma”

La poeta cántabra Ana García Negrete (Castro Urdiales, 1961) despertó a la poesía a temprana edad cuando se inició componiendo canciones desde donde consolidó su vocación por los versos. Desde su primera obra, Algo tendrán que decir las estaciones (2005), ha alumbrado poemarios como Memoria para seguir un rastro (2010), Y dices tu nombre (2015), Descrédito de la certeza (Premio de poesía José Luís Hidalgo, 2016), El Balcón (2021) y el estudio sobre la figura y la obra poética y dramática de Isaac M. Cuende. Publica ahora 'Muda de invierno', un poemario que nace del frío y la soledad, de los árboles y el silencio en un retiro en Valderredible, lejos del ruido y la prisa de lo urbano. En ese invierno del sur de Cantabria, la poeta toma conciencia de que solo estamos de paso. La naturaleza “se pertenece a sí misma” y en ese sentido, le inquieta la explotación del territorio “que no nos pertenece con actos de soberbia política”. Sus poemas hablan desde la tierra sobre memoria -que es de lo que “estamos construidos”- e infancia, que no es ese espacio feliz “que se repite como un cliché”.

Valderredible ha sido el escenario que ha inspirado este poemario, ¿Qué aporta ese paisaje a los poemas de este libro?

Cuando llegas a un lugar en el que no has vivido, todo es novedad, y si es invierno, se añade la soledad de los pueblos vacíos, el viento que azota las copas de los árboles, el sol invernal con otra luz y otro horario, los brotes aún por abrirse, el agua que corre con el caudal que aportan las lluvias y la nieve…

Esa naturaleza que está presente en 'Muda de invierno', el bosque, los pájaros… el silencio ¿resulta cada vez más complicado de encontrar en Cantabria sin la algarabía del turismo y la urbanización de los entornos naturales?

Tristemente resulta cada año más difícil y por eso mismo elegí el invierno, y porque me gusta el frío, la nieve, los hielos y los paisajes sin gente. No me parece mal el turismo, lo que me inquieta es la invasión, la desmesura a costa de la vida de los demás, la explotación del territorio que no nos pertenece con actos de soberbia política. Nosotros solo estamos de paso y la naturaleza, a la que necesitamos para vivir sin tener que arrasarla, se pertenece a sí misma.

En sus poemas asoma el peso de la memoria a veces desde la propia experiencia. La memoria colectiva está en disputa y todavía es objeto de profunda controversia ¿tenemos que hablar más de memoria histórica?

Tenemos que hablar de memoria porque de eso estamos construidos. Ocultar intencionadamente una parte de la historia para alumbrar otras que interesen más a alguien, es construir una narración acomodada a los intereses de ese alguien. Negar el dolor, el derecho a conocer, a reivindicar lo que quedó oculto, es cruel y dice mucho de quien así actúa. Lo peor de la humanidad convive con lo mejor y hay quien pretende que la vida sea un juego de trileros con intención de confundir y desviar la atención de lo necesario.

Además de ese encuentro íntimo y lírico ¿la poesía puede ser política, en el sentido de participar de la vida social? ¿debe servir para elevar la voz ante algunas causas?

Puede, naturalmente, porque lo político está en todas partes y es posible leer poesía con ese trasfondo, sin que por ello caiga en la soflama o la consigna y se desvíe del hecho poético. La historia de la literatura está plagada de grandes poetas y poemas que así lo han dejado escrito, desde el mundo clásico, pasando por todas las épocas y movimientos conocidos, incluida la presente.

En ese sentido, ¿se puede separar al autor de su obra?

Qué peliagudo es responder ahora que lo sabemos todo de todo el mundo. Atenerse a lo que contemplamos o leemos es sencillo si solo tenemos ese arte como referencia. Cómo varia la opinión sobre una obra estimable hasta ayer mismo por el hecho de conocer determinadas acciones u opiniones, ajenos a esa obra. Cómo reorientar la admiración que nos merecía. Creo que es inevitable que se produzca una decepción que te aleja de esos autores, como si sucediera con alguien a quien estimas. Si lo que sabes ataca a lo esencial de la obra es fácil que esta se venga abajo, porque se produce una impostura, y el rey queda desnudo. Ya siempre verás la mancha. Por el contrario, puede mejorar la admiración que sentíamos si esos hechos nos resultan estimables, aunque la obra no haya variado. Conviene recordar que seres puros hay muy pocos, quizás lo ángeles, si existen, y en la biografía de las personas hay hechos que no conocemos, aunque queramos saberlo todo e interpretarlo. Creo que cada quien debe proceder según sus convicciones. Obedecer a la doxa a veces hace del mundo algo irrespirable.

El lenguaje poético está hecho de sensibilidad y de ritmo, usted legó a la poesía desde la música y la composición de canciones ¿cree que eso ha influido de alguna manera en su estilo?

Bueno, la música fue el principio porque en mi familia la música era un importante referente. Hay compositores, músicos distintos, un investigador de flamenco que se fue al exilio etc. Entonces, todo fue surgiendo de forma natural y me encantaba componer canciones de amor y protesta. Yo escribía desde muy pequeña y leía muchísimo. Todo fue confluyendo en la poesía. El ritmo, hasta para llevarle la contraria, siempre ha flotado en el aire.

Con quince años empezó a participar en el proyecto Cuévano y eso le abrió a su vocación poética, ¿falta poesía en las escuelas y entre los jóvenes?

La poesía cuando no llega por elección personal, lo que no es tan habitual, se enseña mal, aunque yo tuve la suerte de vivir un tiempo donde leer literatura clásica, al menos, era importante. Cuévano fue para mí una escuela preciosa y lúdica, sus poetas, eran todos amigos. La confluencia de aquellas personas me abrieron los ojos a la lectura avanzada, por así decirlo.

En el poema ‘Iniciación del niño’ describe ese paso de la infancia a la edad adulta. Vivir “seguirá doliendo”, pero al menos la infancia debería ser un territorio feliz. Sin embargo, hay más niños sin alegría a nuestro alrededor, los menores migrantes que sufren el rechazo de cierta parte de la sociedad. En sus poemas también aflora el lazo entre madre e hija ¿Qué siente cuándo se pone en la piel de estas personas?

Yo no creo que la infancia sea ese espacio feliz que se repite como un cliché. Tiene espacios para la felicidad porque la inocencia de la infancia busca la bondad en todo, creo yo, pero los niños sufren soledades y otros dolores porque la persona adulta no está en la cabeza de la infancia. Actuamos de manera despótica según nos ven ellos, aunque sea inevitable, pero comprender lo que ocurre en la mente y en la piel de nuestros niños a veces no está a nuestro alcance y nos equivocamos. En ese poema el niño no quiere hacerse la foto que le demandan mientras le piden que sonría y todo eso, y no respetamos ese No, que está gritando con su gesto.

Los lazos con los hijos o las hijas son inextricables, tan fuertes que, aunque mantengas una vida independiente de ellos, no desaparecen en ningún momento. Su demanda es tu demanda. Las hijas representan la feminidad y es fácil pensar en ellas a través de ti. Quisieras liberarlas de todo lo que has vivido en función de tu género, y que no les pase a ellas.

Sus primeras referencias poéticas -ha comentado alguna vez- eran inevitablemente masculinas, como entonces era todo. ¿Está la voz femenina suficientemente presente en la poesía?

Yo creo que todavía pesa un canon discutible. Se ve en los libros de enseñanza y en algunos stands de librerías, y eso pesa mucho en la mentalidad de las personas, pero cada vez se leen a más mujeres. Las mujeres necesitan leer a mujeres, oírlas hablar de todo lo que nos interesa realmente. A menudo las mujeres están en una realidad que a los hombres todavía les es ajena, no sé si por pereza, porque toda la vida las cosas fueron para ellos de una manera y no de otra, pero el caso es que la poesía de mujeres se ha separado ya de una cierta poesía escrita por hombres que no les interesa a ellas.

¿Es usted una escritora de poemas disciplinada que lo hace siempre en la misma mesa, a la misma hora, o practica una inspiración anárquica y acaba anotando un verso sobrevenido en la servilleta de cualquier bar?

Tomo notas de muchas cosas que observo, citas que me gustan, reflexiones que sin pensar alguien hace y me llaman la atención, músicas que escucho. Me siento cuando la vida me da permiso porque lo de la prisa no lo he resuelto todavía y no sé si podré hacerlo algún día con tantas demandas como tenemos. Hay días que al sentarme para leer, de pronto surge el poema o el texto, otras agarro mis notas y empiezo a desarrollar lo que será un libro. Hay uno a la espera…

¿Tiene un cuaderno donde escribe versos a mano? ¿se puede hacer poesía escribiendo al ordenador o de alguna manera rompe la magia?

Yo escribo todo a lápiz, pero últimamente las notas del teléfono también guardan todo aquello que me viene en cualquier lugar donde me encuentre. Al ordenador escribo cuando estoy trabajando un poema y de repente surge otro que se abre paso y me dice que deje lo anterior, pero en general, el lápiz y el cuaderno son mis aliados.

¿Guarda muchos poemas en el cajón esperando una relectura o desechados después de tantos de trayectoria literaria?

Hay una porción de poemas que esperan, tal vez, una estructura que los sostenga, pero están al acecho. Tengo, sin embargo, otro libro muy avanzado porque Valderredible dio para mucha escritura que posteriormente he ido puliendo. Ese libro será algo más político que “Muda de invierno”, si así puede decirse, porque alude a hechos más o menos reales de las biografías de muchas personas y poetas, habla de los otros y de las otras, y de mi propia biografía en relación con ellos.

¿Hay poesía en las redes sociales?

Puede haberla, excluirla sin más, no sería válido como opinión que no conoce lo que se publica. Soy poco “redera” y supongo que tiene que haber mucha cosa inconsistente, mucha necesidad de decirse y de hablar con cierto aire de poema sin que llegue a constituirse como tal. Todos hemos leído en algún momento cosas así. Sucede cuando se sustituye el ritmo por el canturreo y la emoción por la sentimentalidad. No obstante hay un hecho, y es que los géneros tal como los hemos conocido están sufriendo un borrado de límites que mejora las posibilidades de narrar y unas fórmulas beben de otras, modifican lo anterior, invalidan la rigidez de la forma y generan ideas en los creadores que antes no se hubieran planteado, se juega con técnicas audiovisuales, sonidos de fondo que crean atmósferas antes insospechadas... Veremos dónde desemboca todo ello cuando pase un tiempo, pero seguro que algo bueno dejarán para que los siguientes tomen una senda propia.